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"Los gobiernos tienen que defender sus convicciones independiente de cálculos legislativos"

domingo, 20 de enero de 2019

M. Soledad Vial A.
El_Mercurio

Marcela Cubillos, ministra de Educación. Para la secretaria de Estado, el proyecto Admisión Justa reivindica el esfuerzo, el mérito con inclusión y la libertad de los padres para elegir la educación de sus hijos. En la oposición consideran "engañoso" igualar mérito y rendimiento académico, sobre todo cuando hay niños que rompen las barreras de su vulnerabilidad y no logran buenos resultados académicos.

Es la misma oficina, pero se ve más despejada, pulcra. La atención se va a la gran mesa de reuniones que hoy llena el espacio que antes tuvo un living para las visitas. "Las reuniones son siempre por temas de trabajo, la mesa es más práctica, permite centrarse, avanzar, más cómodamente", dice Marcela Cubillos, la primera en años, en no cargar con la mochila de impopularidad que ha pesado sobre todos los ministros de Educación sin distinción política.

La exdiputada tiene 51% de apoyo en las últimas encuestas públicas; ya había comenzado a cosecharlo en Medio Ambiente, la cartera que ocupaba cuando el Presidente Sebastián Piñera le pidió reemplazar al saliente Gerardo Varela. Ese paso previo sigue presente en su austera oficina, una bolsa de género enmarcada recuerda la ley que enterró a las plásticas. Hay también fotos familiares, de su fallecido hermano Felipe, de sus hijos y su marido, el senador Andrés Allamand (RN).

-¿Cómo ve la encrucijada política que el caso Catrillanca ha puesto al Gobierno y al ministro Chadwick?

-Nadie pensó que gobernar iba a ser una tarea fácil, mucho más teniendo minoría en el Congreso, pero pienso que la actitud con que el Gobierno y el ministro Chadwick lo han enfrentado, marca un sello muy distinto del gobierno anterior, y la gente va a valorar que se hagan cargo del problema, con la verdad, entrando en la crisis de Carabineros. Llama la atención escuchar hoy a parlamentarios de izquierda, cuando ellos guardaron sepulcral silencio en la Operación Huracán.

-¿Le complicaría que su marido pasara a ser el jefe del gabinete en reemplazo del ministro Andrés Chadwick?

-No puedo hacerme cargo de rumores de un cambio así -dice frente a los comentarios que recorren los pasillos de La Moneda.

La política ha sido parte de su vida desde siempre. La vivió con su padre canciller, como dirigente gremialista en la universidad y diputada UDI, después. No se enreda Marcela Cubillos cuando se la lleva a ese terreno, tampoco con los tuits que sacaron a colación a sus hijos. "Llevo demasiados años en política, nunca he expuesto a mi familia y lamento que alguien lo quiera hacer, pero eso no me distrae de lo fundamental", responde directamente. Maneja el lenguaje y no rehúye el debate, se la ve igual de decidida que en Aula Segura, ahora con Admisión Justa, el proyecto del Presidente Piñera para restablecer la selección en los liceos de excelencia del país. Aunque la oposición le haya cerrado la puerta.

-¿Por qué lanzarlo ahora si recién en marzo se comenzará a discutir? Parece oportuno para recuperar la agenda política que el Gobierno perdió con el caso Catrillanca.

-Este tema estaba en nuestro programa de gobierno y se estaba trabajando hace meses. Se acaba de terminar el primer proceso de admisión escolar con las nuevas normas en todas las regiones, salvo la Metropolitana; hemos recibido muchísimas quejas y críticas de sostenedores, de padres, de jóvenes y nos parece lógico corregirlo antes de que comience en la Metropolitana. Este es un proyecto justo, necesario, y el Gobierno lo propone porque reivindicar el esfuerzo, el mérito con inclusión, la libertad de proyecto educativo y de los padres para elegir la educación de sus hijos, está en nuestras convicciones más profundas. Es el corazón de nuestro programa de gobierno, que es el mandato que recibimos de la ciudadanía y de las familias de clase media que mayoritariamente votaron por el Presidente Piñera.

-Admisión Justa no figuraba en la agenda legislativa anunciada del Gobierno, ¿no habría sido más prudente tomarse más tiempo para evaluar el nuevo sistema? 82% de los estudiantes quedó en alguna de sus preferencias y el 59%, en su primera opción.

-Dijimos que implementaríamos este sistema de admisión con la mejor gestión posible, pero teniendo claro que intentaríamos corregir los errores de diseño. No creo que haya que esperar más años de aplicación si en el camino hay jóvenes que salen perjudicados y afectados en una decisión de vida. En educación, los porcentajes tienen que importar un poco menos, porque en ese 40% que no quedó en su preferencia hay historias muy injustas, como una niña de 7° básico que con enorme esfuerzo tenía un 6,8 de promedio, quería estudiar en un liceo de excelencia y quedó en un liceo técnico-profesional, nada más lejano a sus aspiraciones.

Estamos hablando del 2% de las 8 mil escuelas públicas y particulares subvencionadas sujetas al Sistema de Admisión Escolar. De los 2.994 liceos que tienen Enseñanza Media, 300 tienen alto desempeño, según la Agencia de Calidad, y la selección por mérito a partir de 7° básico solo se aplica a las que tengan más demanda que vacantes y un proyecto educativo de alta exigencia, unos 150 liceos en todo Chile.

-¿Qué viabilidad real tiene el proyecto si necesita 4/7 de senadores y diputados para aprobarse y la oposición ya le puso la lápida?

-La oposición prefiere arreglar por otras vías muchas cosas que quedaron mal diseñadas en el gobierno anterior. ¿Dónde intentaron arreglar las críticas de los rectores a la gratuidad universitaria? En una glosa presupuestaria. A la misma hora que los diputados de oposición decían que rechazarían la idea de legislar sobre admisión, una indicación de la senadora Provoste (DC), con votos de los senadores Quintana (PPD) y Latorre (RD), estaba modificando el sistema de admisión escolar en el Senado.

Lo importante es que el Congreso sea un lugar de debate y no de bloqueo, que los proyectos se discutan, se escuche a los expertos y a familias que han sido afectadas.

-¿Por qué cree usted que hay esa diferencia entre el Senado y la Cámara?

-Me carga juzgar intenciones, estoy describiendo hechos. Siempre les dijimos que íbamos a reformar el sistema de admisión y que hiciéramos un debate transparente, lo mismo le dijimos a los rectores que se quejan de la gratuidad. La forma es plantearlo en el diseño que estableció la gratuidad. Es una incongruencia. La indicación de la senadora Provoste es mucho más radical, aprobó que puedan tener copago los liceos de excelencia que seleccionan, cuando la ley los obliga a ser gratuitos.

-A propósito de copago, ¿este proyecto abre efectivamente la puerta para restablecerlo?

-Ese tema lo abrió la senadora Provoste. Pareciera que hay más voluntad para entender que el aporte voluntario de los padres no era tan malo como se dijo en la ley de inclusión. No estamos innovando en financiamiento compartido en este proyecto, pero está en el programa de gobierno, y creemos que es legítimo que los padres puedan aportar voluntariamente a la educación de sus hijos.

"Sería un error partir por cuántos votos tenemos"

-¿Han pensado retirar el proyecto antes de que se rechace la idea de legislar?

-No olvidemos que la reforma educacional de la Presidenta Bachelet se hizo con un fuerte rechazo ciudadano y la impulsaron hasta el final, porque tenían los votos en el Congreso. Nuestro proyecto responde a convicciones profundas y está en el corazón de nuestro programa. Hay que corregir aspectos que quedaron abiertos en la ley respecto de los liceos emblemáticos, en su momento lo dijeron el exministro Eyzaguirre y el senador Carlos Montes (PS).

-Las reformas de Bachelet partieron con un apoyo que fue bajando con frases como "los patines" del exministro Eyzaguirre, ¿fue un error del Presidente hablar de "industria de la educación"?

-Las acciones del Presidente hablan por sí solas. Antes de cumplir un año de gobierno está enviando un proyecto que fortalece el derecho a la educación, reivindica el esfuerzo y el mérito. "Los patines" no solo fue una frase en el gobierno de la Presidenta Bachelet, fueron acciones para sacarle los patines a los niños.

-El Presidente Piñera habló antes de la educación como un bien de consumo, ¿no es esa su convicción más profunda?

-Las acciones del Presidente son muy claras y consistentes, está defendiendo el derecho de los padres, ampliando la libertad para los proyectos educativos y reivindicando el esfuerzo y el mérito.

Efecto en la oposición

-El proyecto Aula Segura dividió a la oposición, ¿qué estrategia intentará ahora, especialmente con los frenteamplistas José Ignacio Latorre y Camila Rojas, que presidirán las comisiones de Educación en el Senado y en la Cámara, respectivamente?

-Los gobiernos tienen la obligación de impulsar iniciativas que reflejen sus convicciones. En eso consiste desplegar un proyecto político y un relato. Es eso lo que configura su ideario y muestra a los chilenos que estamos jugados por sacar adelante nuestro programa. Estamos muy convencidos del proyecto que estamos impulsando, sería un error partir por cuántos votos tenemos. Vamos a defenderlo con mucha convicción, explicarlo una y otra vez e ir viendo los grados de apoyo, manteniendo la apertura a mejorarlo con los aportes que los parlamentarios puedan hacer.

-¿Puede convertirse Admisión Justa en la bandera que una a la oposición y despertar al movimiento estudiantil?

-Es muy mala una unidad que se consigue en torno a algo con amplio rechazo ciudadano. Los jóvenes que aspiran a que su esfuerzo y mérito sea reconocido sí lo apoyan. También los jóvenes de la educación pública, que el año pasado perdieron más de un mes de clases por hechos de violencia, sí apoyan la defensa de los emblemáticos, porque saben que los ponen en desventaja imposible de remontar frente a los alumnos de los particulares pagados. ¿Cómo les decimos a los jóvenes que da lo mismo lo que se esforzaron, que un algoritmo, el azar, va a decidir todo?

-La oposición enfrentará "Admisión Justa" con su "ley Machuca". ¿Qué opina de que los colegios particulares deban destinar 30% de sus vacantes a alumnos vulnerables?

-La medida propuesta es una incongruencia más de la izquierda. Llevan años hablando de educación publica y criticando a la educación que selecciona, lucra y tiene pago de los padres. Y hoy proponen como único salvavidas para ese joven vulnerable, que ingrese a colegios de esas características. Nuestra opción es un Estado que se la juegue por educación pública de calidad para todos.

La polémica entrevista

-¿Es posible identificar ese "mérito" en niños de 10 años? Los norteamericanos Hart y Risley dicen que a los 3 años, un hijo de padres universitarios conoce el doble de palabras que un niño cuyos padres solo llegaron hasta la básica.

-Por eso hay que poner mucho más el foco en la educación inicial y no en la superior, como se hizo. Mientras ampliamos y fortalecemos la calidad de toda la educación pública, ¿por qué matar las posibilidades, la escalera de meritocracia, como dijo un columnista, que hoy tienen los jóvenes a través de estos liceos? Es una tremenda injusticia social. Me contaba un joven que fue puntaje nacional en la PSU, que pasó sus 6 años de liceo recorriendo 20 kilómetros para ir a un liceo de alta exigencia, no faltó ni un solo día. ¡Eso es mérito!

No sé si algún parlamentario aceptaría que el Estado decidiera dónde debe educar a sus hijos. El "efecto par" que se discute, significa que un joven que tiene todo el talento para estudiar en un liceo emblemático, ayudaría mucho más a elevar el nivel de otro liceo, ¿con qué derecho se le pone toda la carga de un sistema público que el Estado no ha sido capaz de mejorar en calidad?

-Expertos como Andrea Repetto o Neva Milicic creen "engañoso" igualar mérito y rendimiento académico, sobre todo cuando hay niños que rompen las barreras de su vulnerabilidad y no logran buenos resultados académicos.

-Por eso estamos corrigiendo un sistema que hoy es muy injusto; solo permite seleccionar entre el 20% mejor de cada colegio. No estamos imponiendo un sistema para evaluar. El Instituto Nacional empleó este año test de habilidades; otros evalúan la propensión al aprendizaje. Cada escuela propondrá al ministerio, pero no puede quedar arrojado a un algoritmo o al azar. Es tan fácil entender que se les reconozca esta posibilidad a los colegios de especialización temprana artísticos o deportivos, ¿por qué no al que tiene habilidades científicas o humanísticas? Es igual de válido.

-¿Que les dice a ustedes la evidencia técnica que han consultado?

-Bastante evidencia muestra que si tomáramos a todos los alumnos del Instituto Nacional y los repartiéramos en distintos liceos, el efecto sería neutro e incluso negativo, porque ese joven pierde el estímulo que sentía. Es muy injusto creer que los colegios no aportan nada a los alumnos y que son simples reflejos de lo que reciben. Es una falta de respeto con sus profesores y directores decir que el Instituto Nacional es bueno porque le llegan los mejores alumnos.

Todos los países OCDE tienen alguna forma de selección por antecedentes académicos: 38% en Alemania, 34% en Francia, 75% en Holanda, 17,3% en Chile. Se habla mucho que los niños en Estados Unidos van al colegio del barrio, no hay mayor selección que poder comprarse casa en un buen barrio para ir a un buen colegio.

-¿Fue un error haber planteado este proyecto como el regreso de la entrevista voluntaria de los padres, en vez de habar de "mérito" desde el primer momento?

-La entrevista está prohibida como método de admisión y selección en la ley de inclusión; hacemos un cambio que es temporal. El niño puede quedar en su tercera prioridad, en un colegio que los padres no conocen y se les prohíbe averiguar antes de matricularlo. Hoy, la ley también prohíbe la discusión pública de los proyectos educativos desde que se inicia el proceso de admisión, ¿por qué? Proponemos que la entrevista sea un mecanismo de información respecto de los proyectos educativos. Necesitamos más transparencia y no menos.

-¿Cree que podrá darse efectivamente un debate técnico, tratándose de un proyecto que para la oposición "desmantela" parte del legado del gobierno de Michelle Bachelet?

-Espero que haya apertura. Vemos que muchos argumentos que dimos como oposición, hoy son historias concretas después de aplicar el sistema. Quisiera que el debate en el Congreso no solo fuera técnico, sino que también pudiéramos escuchar las historias de muchas familias afectadas por este sistema de admisión, durante este año.

La situación de los liceos emblemáticos quedó abierta y este proyecto permite abrir el debate. Eso es valioso, nosotros queremos algunos, la oposición querrá otros, pero ojalá que se pueda discutir con altura.


"Estamos muy convencidos del proyecto que estamos impulsando, sería un error partir por cuántos votos "tenemos".

"Lo importante es que el Congreso sea un lugar de debate y no de bloqueo, que los proyectos se discutan, que se escuche a los expertos y a las familias que han sido afectadas".

"La entrevista está prohibida como método de admisión y selección en la ley de inclusión; hacemos un cambio que es temporal".

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