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Estudio en jóvenes de 14 años de Irlanda, Inglaterra, Francia y Alemania:

El consumo de marihuana en adolescentes altera su cerebro

martes, 15 de enero de 2019

C. González
Vida Ciencia Tecnología
El Mercurio

El efecto se observa incluso en quienes han probado una sola vez esta droga. Para los expertos, el mensaje es claro: no existe un consumo seguro de cannabis.



El consumo de marihuana por parte de adolescentes, incluso en pequeñas cantidades o de manera esporádica, ya supone una alteración en su cerebro. Según un estudio multicéntrico publicado ayer, este efecto se da sobre todo en la zona de la amígdala cerebral, asociada al miedo y otros procesos vinculados a las emociones, así como en el hipocampo, involucrado en el desarrollo de la memoria y las habilidades espaciales.

Para el autor principal del trabajo, el psiquiatra Hugh Garavan, de la U. de Vermont (EE.UU.), este hallazgo -en un momento en que algunos países y Estados discuten la legalización del uso recreativo de la cannabis-, muestra que las preocupaciones sobre el impacto de esta droga en la adolescencia están más que justificadas.

"La mayoría de las investigaciones sobre los efectos del uso de drogas en la función cerebral tienden a estudiar a quienes la usan mucho, dado el supuesto razonable de que esas personas mostrarán los mayores efectos -explica Garavan a "El Mercurio"-. Sin embargo, existe evidencia en modelos animales de que una exposición única a la marihuana ya puede alterar el cerebro".

Ahora, Garavan y sus colegas lo comprobaron en adolescentes.

Peor rendimiento

Junto a investigadores de diferentes centros en EE.UU., Australia y Europa analizaron a través de resonancias magnéticas el cerebro de 46 jóvenes de 14 años, de Irlanda, Inglaterra, Francia y Alemania, que solo habían probado marihuana una o dos veces en su vida. "La mayoría de las personas asumen que ese nivel de consumo no tendría ningún impacto", dice Garavan. Pero la evidencia mostró lo contrario.

Según el estudio, publicado en The Journal of Neuroscience y que forma parte de un proyecto europeo a largo plazo conocido como IMAGEN, incluso una pequeña cantidad de consumo se asocia a un aumento del volumen de la sustancia gris en ciertas áreas del cerebro. En especial, en aquellas regiones ricas en receptores de cannabinoides, como la amígdala y el hipocampo.

Esta alteración persistía tras eliminar otras variables, como el consumo de alcohol y nicotina.

"Ese aumento no es positivo", advierte el doctor Carlos Ibáñez, jefe de la Unidad de Adicciones de la Clínica Psiquiátrica Universitaria de la U. de Chile. "Al tener más sustancia gris significa que no han tenido una buena 'poda sináptica'. En la adolescencia se optimizan las conexiones neuronales. Que haya un aumento de la sustancia gris significa que estas conexiones no están siendo optimizadas o lo hacen de manera menos eficiente".

Todo lo anterior, como pudieron comprobar los investigadores, se relaciona con un peor rendimiento cognitivo.

"Descubrimos que los lóbulos temporales izquierdo y derecho (regiones a ambos lados de la cabeza) mostraban también mayores volúmenes, asociados con un menor coeficiente intelectual (CI) y una velocidad psicomotora reducida", explica Garavan.

De hecho, agrega Ibáñez, un estudio previo ya mostraba que quienes comienzan a usar marihuana antes de los 18 años de manera intensa tienen una disminución de ocho puntos en su CI, que no es recuperable.

En opinión de los especialistas, esta información es interesante, porque entrega una base biológica a algo que ya se conocía en estudios de carácter clínico y cognitivo: que el cerebro de los adolescentes se daña y que no existe un consumo seguro de cannabis.

"A diferencia del alcohol, donde existe mucha evidencia sobre cuál es el consumo de bajo riesgo (que no significa que sea recomendable) -precisa Ibáñez-, no tenemos certeza sobre la marihuana, y esto suma antecedentes para suponer que es similar al tabaco, en donde existen suficientes datos que muestran que no hay un consumo de bajo riesgo".

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