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El camino a las presidenciales de 2020 en la oposición fue inaugurado por Elizabeth Warren:

El entusiasmo demócrata adelanta la carrera para disputarle la Casa Blanca a Trump

domingo, 13 de enero de 2019

Alberto Millán
Internacional
El Mercurio

Senadoras y exfuncionarios de Obama quieren representar al partido opositor, envalentonado tras ganar la Cámara Baja.



El disparo de salida en la carrera presidencial del Partido Demócrata ya está dado. Más bien, fue forzado por la primera atleta en salir a la pista: la senadora Elizabeth Warren, que anunció su candidatura el último día de 2018, y que inauguró muy tempranamente una competición a la que ayer se sumó el exsecretario de Vivienda, Julián Castro.

Se espera que otros importantes dirigentes opositores echen a andar sus maquinarias, ansiosos por derrotar en los comicios de noviembre de 2020 al Presidente republicano Donald Trump, quien ya dijo que irá a la reelección. Un pulso que estará marcado por la polarización, que tiene una expresión concreta en el cierre parcial del gobierno federal, por la falta de acuerdo para aprobar una partida presupuestaria.

El proceso de primarias parte formalmente con el caucus (asamblea partidista) de Iowa en febrero de 2020. Pero el anuncio de las primeras candidaturas relevantes es considerado la apertura del ciclo electoral, que esta vez será el más largo desde el inaugurado en noviembre de 2006, cuando el fallecido republicano John McCain dijo que competiría en las presidenciales de 2008. Perdió ante el demócrata Barack Obama.

El entusiasmo en los demócratas llega luego de recuperar el control de la Cámara Baja en las legislativas de noviembre, que configuraron el Congreso más diverso de la historia del país. Sin embargo, quedan por resolver las disputas entre el establishment y los izquierdistas seguidores del senador Bernie Sanders.

Tampoco está resuelto su principal desafío electoral: recuperar los estados que antes votaban demócrata y que en 2016 apoyaron mayoritariamente al actual Presidente.

"Después de las elecciones de 2018, la base central del Partido Demócrata consiste en votantes de clase media a suburbios más acomodados, liberales urbanos, personas de color y menores de 30 años. Los cuatro grupos tienen intereses diferentes. Para ganar en 2020 los demócratas necesitan movilizarlos. El problema es cuál candidato puede apelar mejor a estos cuatro grupos", comentó a "El Mercurio" David Schultz, académico de la Universidad de Hamline, para quien no hay un "mensaje claro más allá de ser anti-Trump".

Estos son los presidenciables demócratas que están en la posición de partida:

Elizabeth Warren

La senadora por Massachusetts (69 años) anunció que competiría y abrió un comité exploratorio, lo que le permite recaudar fondos y contratar personas para su candidatura. En su video de lanzamiento recalcó su discurso izquierdista contra el capitalismo desregulado y en defensa de los consumidores. "Las grandes corporaciones decidieron que querían más parte del pastel. Y reclutaron a políticos para que les cortasen un trozo más grande", afirma Warren, que fue profesora de derecho en Harvard.

Además de ser un liderazgo femenino, Warren tiene una lejana ascendencia de pueblos originarios, que le ha valido las burlas de Trump, que la llamó "Pocahontas". Sin embargo, según Tammy R. Vigil, profesora de la Universidad de Boston, identificarse tanto con grupos específicos le puede jugar en contra.

"La desventaja de estas personas es que el potencial de la 'política de identidad' sea demasiado limitado. Muchos votantes potenciales las descartarán por apelar solo a su sexo, raza, etnia, etc.", dijo Vigil a este diario. Además, la senadora tiene otro problema: "Puede ser desmotivante para los partidarios de Bernie Sanders, porque no tiene su carisma".

Julián Castro

Otro que podría apelar a una minoría es el exsecretario de Vivienda de Obama, Julián Castro (44). De origen mexicano, ayer lanzó su apuesta primero en inglés y luego en español ante sus seguidores en San Antonio (Texas), donde fue alcalde entre 2009 y 2014.

"Cuando mi abuela (que trabajaba limpiando casas desde niña) llegó aquí hace casi cien años, estoy seguro de que jamás habría imaginado que solo dos generaciones después uno de sus nietos sería miembro del Congreso de EE.UU. y el otro estaría aquí delante de ustedes diciendo estas palabras", agregó en referencia a su hermano gemelo, Joaquín, legislador federal por el mismo estado.

Castro ha sido comparado con Obama: representan minorías, tienen un estilo de vida familiar similar y son abogados de Harvard. "Julián ha vivido el sueño americano", ha dicho el expresidente. Pero el exsecretario tiene un escollo: el hombre de moda en el partido también es de Texas.

Beto O'Rourke

Aunque perdió, el exrepresentante Beto O'Rourke (46 años) fue la gran estrella de las legislativas pasadas. Y es que estuvo muy cerca de arrebatarle el escaño al senador republicano Ted Cruz, en Texas, un bastión conservador. Muchos están esperando la postulación de este exmúsico, que a fines de 2018 se reunió con Obama para hablar del tema.

O'Rourke ha tratado de mantenerse vigente tras la derrota. Por ejemplo, hizo un video en Facebook esta semana desde El Paso para refutar a Trump, afirmando que la "consternación" que hay sobre la inmigración no es tal.

También ha demostrado ser un gran recaudador de fondos: su campaña senatorial acumuló US$ 80 millones.

Pero su tendencia bipartidista podría irritar. Como representante, durante la administración Trump, votó en concordancia con el oficialismo el 29% del tiempo, más que el 80% de sus correligionarios. O'Rourke "tiene muchas de las mismas cualidades de 'gente común' que tiene Biden, pero con la ventaja de una historia más corta en el ojo público", complementó Vigil.

Joe Biden

El exvicepresidente de Obama (2009-2017) y exsenador por Delaware (1973-2009) Joe Biden está pensando seriamente en entrar a la carrera presidencial porque -según dijeron fuentes a The New York Times- es "escéptico sobre las opciones que tienen otros demócratas".

Y por ahora, algunos sondeos lo dan como el favorito en Iowa. Pero las cualidades de este indiscutido líder son controversiales para los analistas: Es un hombre blanco y de clase media, lo cual puede alejarlo del discurso a favor de la diversidad que domina en el partido, pero sí acercarlo a los votantes que se fugaron al trumpismo. "Biden es lo suficientemente progresista, pero es capaz de hablar el idioma de la identidad -reivindicación de grupos subrepresentados- de una manera que podría atraer a algunos votantes que pasaron de Obama a Trump. Está altamente calificado, pero probablemente sea demasiado viejo (76 años) para tener éxito. Su mejor oportunidad pudo haber sido en 2016", comentó Stephen Craig, de la Universidad de Florida.

Ese año, Biden -que fracasó en sus aventuras presidenciales en 1998 y 2008- declinó presentarse en favor de Hillary Clinton, pero también porque aún estaba profundamente afectado por la reciente muerte de su hijo, Beau (2015). Ahora parece estar dispuesto: ha contratado los servicios de la empresa Creative Artists Agency, la cual planifica meticulosamente sus actividades.

Kamala Harris

Con casi 40 millones de habitantes, California es el estado con más población de EE.UU. (325 millones) y un bastión demócrata, donde Kamala Harris, de 54 años, se ha hecho un nombre: hoy como senadora, antes como fiscal general.

Harris, de ascendencia afroamericana y de la India, lanzaría su candidatura el 21 de enero y ya estaría preparando una oficina en la costa este, según San Francisco Chronicle.

Hace poco lanzó un libro, que contiene una anécdota que causó risa en redes sociales, por ser una aparente postulación. "Recuerdo que cuando era pequeña mi padre quería que fuera libre. (...) 'Corre, Kamala. Tan rápido como puedas". En el libro reafirma además sus convicciones más progresistas, como la legalización de la marihuana y mayor igualdad en los salarios.


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