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Una chilena en el centro de la REVOLUCIÓN DE LA TV

sábado, 29 de diciembre de 2018

POR ISABEL PLANT
Entrevista
El Mercurio

Javiera Balmaceda, la ejecutiva detrás de la señal streaming de Amazon, habla de los cambios que vive la industria, de la crisis de la TV abierta y de Pedro Pascal, su famoso hermano que será protagonista de la nueva serie de Star Wars: "Estoy feliz de que el mundo pueda ver su talento", dice.



La historia de génesis de los hermanos Balmaceda Pascal comienza con una huida: un matrimonio joven que parte exiliado de Chile en 1975. Primero a Dinamarca, brevemente, y luego se establece en Texas, con dos niños a cuestas: Javiera, de entonces unos tres años, y Pedro, que aún no cumplía uno. Este último se convertirá eventualmente en el actor más famoso nacido en Chile, nuestra carta en Game of Thrones , en películas con Denzel Washington o Matt Damon, en Narcos y, ahora, en el protagonista de la primera serie televisiva del universo Star Wars , The Mandalorian . Si Pedro Pascal, el niño que creció para viajar hasta la galaxia muy, muy lejana, es nuestro Luke Skywalker, su hermana entonces sería nuestra princesa Leia: una heroína por mérito propio.

Javiera Balmaceda creció en Estados Unidos y hoy también su vida gira alrededor del mundo del espectáculo, pero desde la otra vereda: se ha transformado en una de las ejecutivas de televisión latinas más importantes, primero como encargada de programación de HBO Latino -o quien decide qué serie del gigante del cable vemos y cuándo-, y desde hace un año y medio, es parte del equipo líder del nuevo streaming de Amazon para América del Sur. Es decir: una chilena en el centro de la revolución de la industria.

-¿Qué se siente que su hermano esté ahora en una serie de Star Wars ?

-Por la obsesión familiar que tenemos por Star Wars , no lo puedo creer. Las primeras pascuas en Estados Unidos las recuerdo porque me regalaron el Millenium Falcon. Que él vaya a hacer una Star Wars es, ya, ¡en llamas! -dice entusiasmada Balmaceda, desde el otro lado del computador, vía Skype.

Javiera es la mayor de cuatro hermanos, la única mujer, y es madre de dos hijos. No es ni chilena ni gringa, es un poco de todo, ya que aunque nació acá, nunca ha vivido más que un par de años en Chile, bien esparcidos. Su vida es estadounidense, está casada con un argentino, y hoy reside en Miami. Y aunque está más acostumbrada a que sus hermanos sean los de las entrevistas -el menor, Lucas Balmaceda, también es actor-, hoy se sienta frente al computador en la oficina en Miami y saluda nerviosa a través del video. Hubo que pedir permiso a la empresa antes: no puede hablar de los planes futuros de Amazon que avanzan por nuestro continente con producciones originales, Chile incluido, convirtiéndose en otro actor de peso en la guerra del streaming . Sí puede hacer memoria de la vida familiar, y hablar cómo se ha vivido desde dentro la oleada de cambios del mundo de las series y la televisión con la tecnología.

-El mundo del streaming está efervescente, ¿se siente parte de una revolución?

-Siento que tengo mucho trabajo -contesta, y lanza una carcajada.

Los chilenos de Texas

Javiera Balmaceda nació en 1972 y sus padres son el doctor José Pedro Balmaceda y su mujer la psicóloga infantil Verónica Pascal. Su madre era prima de Andrés Pascal, líder del MIR y quien estuvo escondido en la casa de la pareja. Los Balmaceda Pascal terminaron pidiendo asilo en la embajada de Venezuela, en 1975, mientras a los dos niños los cuidaba la familia; finalmente partieron los cuatro a Dinamarca. "Lo único que me acuerdo, y no sé si es el recuerdo o porque he visto fotos, era que la nieve era mucho más alta que yo", dice Javiera sobre sus primeras imágenes de Dinamarca. Un año después, el cuarteto original de los Balmaceda Pascal -muchos años después vendría la "segunda camada" de hijos- se instaló en San Antonio, Texas, donde el padre se especializó en medicina reproductiva. Y si en un principio Javiera tenía un enredo entre danés, español e inglés, pronto la vida se volvió apacible, como suele ser para la clásica clase media norteamericana. "Yo de chiquita no tenía ningún concepto de ser hija de exiliados, hasta la primera vez que volvimos a Chile con mis padres. Antes, ellos nos mandaban de vacaciones con Pedro. A mitad de los ochenta fue la primera vez que ellos pudieron volver. Y ahí lo sentí: mi mamá se puso a llorar cuando vimos la cordillera. Había como ochenta personas esperándonos en el aeropuerto. Era muy impactante. En Pudahuel todavía no había manga; entonces, veías a la gente bajarse del avión y saludabas".

Así fue la infancia: veranos eternos en Chile con los muchos primos con los que paseaban por Quintero, Cachagua y Pucón, la vida normal en San Antonio. Con dos padres inmigrantes y profesionales, Javiera y Pedro se transformaron en compinches. "Durante una época, el cine fue la babysitter de Pedro y mía. Mi mamá nos dejaba en el cine e iba a hacer un curso. Pero yo era mucho más perna: mi mamá compraba la entrada para ver Fantasía de Disney y yo me quedaba y la veía. Pedro se escapaba y veía varias otras películas. Yo hasta el día de hoy no puedo volver a ver Fantasía ", recuerda. Fueron ahí las navidades en donde los hermanos recibieron de regalo el Millenium Falcon, junto con dos muñecos: un Han Solo y una Leia.

Nunca se sintió distinta por su origen, ni tampoco muy latina; solo el nombre Javiera -que no existe en muchos otros lugares de Hispanoamérica- delataba la procedencia, ya que el acento era el de norteamericana y la única vida que conocía, también. La familia luego se trasladó, por el trabajo del padre, a California. Y de dos hermanos pasaron a tres, y luego a cuatro.

-Ya eran grandes con Pedro cuando llegaron sus otros hermanos. Usted queda como la única mujer.

-Con Nico tengo 14 años de diferencia; él fue muy planeado, había reuniones familiares, íbamos a comer y hacíamos lista de nombres. Lo pasé muy bien cuando él era guagua, le enseñamos a decir puras malas palabras para que mis papás se enojaran, era como un juguete. Lucas nació cuando yo ya estaba en la universidad, lo veía los veranos, nomás. Yo creo que ahora de grande es cuando me hubiera gustado tener una hermana, pero de chica nunca lo lamenté.

-Y ahora tiene dos hijos hombres.

-(Se ríe). Ahora, un poco hinchada las pelotas por ser la única mujer. Los hombres piden, piden y piden.

-Pero también debe ser la reina.

-Sí, claro. Me doy cuenta ahora de que era la princesa del papá.

-Su madre murió en 2001. ¿Quedó como la madre "putativa" de tres hermanos menores?

-Yo ya estaba viviendo en Miami cuando murió mi mamá; fue algo muy fuerte, muy duro. Yo quiero mucho a mi mamá, la extraño mucho siempre, y me encantaría decir que lo superé, pero todavía me duele y todavía lo tengo que trabajar. Al tener tanta diferencia con Nico y Lucas, nunca sé si me ven como una especie de mamá, porque nunca compartimos tanto tiempo de vida cotidiana. Pero yo los quiero mucho y agradezco los vínculos en que mis padres siempre insistieron, que seamos hermanos que se quieren mucho. Y los quiero de verdad.

-¿Cómo era su relación con su mamá?

-Para ser justa, había tensión. Me echo la culpa a mí, porque ahora siendo mamá, y extrañándola mucho, nunca vi a la mujer inteligente, amorosa, cálida, la preocupación que tenía por todos nosotros. Una estupidez de inmadurez. Pero yo creo que el hecho de que tengo el trabajo que tengo, de que seguí para adelante, de que elegí el marido que tengo, que me apoya en todo, es gracias a ella. Y la educación que me dio mi papá. No creo poder ser la mujer que soy sin todo eso.

Mentalidad televisiva

En un comienzo, Javiera Balmaceda pensó ser doctora, como su padre, pero la vida se interpuso en los planes. "Para ser súper honesta, jodí mucho en la universidad, no fui la mejor estudiante (se ríe)". Terminó titulándose como economista, y en eso quiso trabajar en un principio; de hecho, cuando sus padres volvieron a Chile -el doctor Balmaceda dejó EE.UU. en medio de problemas legales, acusado de irregularidades en su trabajo-, Javiera lo hizo también, por primera vez viviendo en su país de origen. Encontró un trabajo en JP Morgan, pero dice que no fueron buenos momentos. "Encontré difícil hallar mi lugar en Santiago; estaba con un trabajo muy demandante, soltera. Por más que nací en Chile y viajé todos los años para allá, no soy de Santiago. Y en ese momento, mi familia estaba viviendo algo muy fuerte. Mis papás, al poco tiempo de volver, se separaron, yo vivía con ellos y mis hermanos Nicolás y Lucas".

Javiera Balmaceda volvió al par de años a Estados Unidos, a Miami. A través de su amiga Josefina Fernández -guionista de Los archivos del cardenal y 1962 - conoció a personas de la industria televisiva en Estados Unidos. "Y descubro esto que se llama 'programar' para un canal. ¿Y qué es eso? Tomar la decisión de qué va, a qué hora".

-¿No podía creer que eso fuera un trabajo real?

-¡Claro! Conocí a la gente que trabaja en Locomotion, un canal que hizo el grupo Cisneros con el Hearst Corporation, de animación. Ellos no podían creer que una mujer que tenía un título en Economía y que había trabajado en JP Morgan podía hacer esto. Cuando vieron la capacidad de negociar que tenía y el conocimiento de televisión, el resto fue historia.

La historia va así entonces: Javiera Balmaceda comienza trabajando desde el puesto más bajo en programación: llevando los beta, o los casetes con contenidos, desde la biblioteca a la salida de satélite, y revisaba que estuvieran listos para el aire. "Lo que está bueno, porque vas entendiendo toda la parte operativa de cómo se arma un canal de TV, lo que sirve después cuando comencé a negociar contratos de contenido", explica. Uno de los productos de Locomotion era la famosa y polémica serie South Park , y por esto conoció a gente de su canal original en EE.UU., Comedy Central, quienes le ofrecen otro trabajo. En el nuevo canal se ocupó del área de ventas, aprendiendo un nuevo lado del negocio, y ubicando contenidos de la señal norteamericana en distintos canales para Latinoamérica. Conoció entonces a su marido, el productor argentino Fernando Gastón -hoy vicepresidente de desarrollo y producción de Telemundo Global Studios, quien se acaba de llevar un Emmy Internacional por la serie El Nato -, y juntos se trasladaron por un par de años a Buenos Aires, donde Javiera también estuvo trabajando en canales de televisión paga. Fue madre, y visitaba Chile todo el tiempo para que los niños vieran a la familia en su país. Volvió luego a Miami por el trabajo de su marido, y se tomó un año y medio fuera de las pistas laborales para la crianza. "Fui ama de casa, y eso me puso muy neura, no me gustó mucho. Uno siempre piensa que el pasto es más verde del otro lado", dice Javiera. Hoy sus hijos Bruno y Pedro tienen 13 y 11 años. Balmaceda volvió al trabajo, al equipo de lanzamiento de Claro Video.

Al mismo tiempo que esto sucedía, su hermano Pedro llevaba años intentando lograr ser actor. Había cambiado su apellido a Pascal, el de su madre, para que fuera más fácil de pronunciar en inglés. Comenzó lentamente a encontrar papeles secundarios en series, pero ya con más de treinta años, se hacía difícil el confiar que la carrera despegaría alguna vez.

-¿Qué opinaba de que su hermano siguiera intentándolo? ¿Le decía ya basta o dale, lo vas a lograr?

-Dale, dale, dale. Siempre demasiado orgullosa. Siempre que le salía cualquier papel, yo gritaba por los pasillos. En un momento iba a hacer una audición para Sex and the city , salimos corriendo a buscar la ropa perfecta en Barney's. No le salió, pero whatever . Hoy estoy feliz de que el mundo pueda ver su talento. Y es una de las pocas personas que yo veo que tuvo vocación. Solo un mes antes de que saliera lo de Game of Thrones dudó de seguir. Y yo le dije no, yo te paso la plata para el alquiler del mes, "don't give up". Lo que le está pasando ahora es tan merecido; no sé si es tarde, porque ahora tiene la madurez para manejarlo.

Por ese entonces, cuando la carrera de Pedro Pascal comenzaba a avanzar para convertirse en la explosión que es hoy, Javiera Balmaceda recibió un llamado de HBO. Fue contratada como directora de programación para Latinoamérica, desde México hacia abajo, al mando de las distintas señales para ese país, Brasil, Chile y el resto de los países de la región. Faltaban cuatro meses para el estreno de la temporada de Game of Thrones , con Pedro Pascal como Oberyn Martell.

-¿Se dieron cuenta en HBO de que eran hermanos?

-Lo tuve que decir: que nosotros somos Balmaceda Pascal, que yo era la hermana del chileno.

De TV boutique y TV streaming

En HBO, Javiera Balmaceda tenía que manejar lo mejor de la TV del momento y ponerlo en pantalla. Hoy, con el surgimiento de Netflix como su mayor competencia, la discusión del año ha sido qué tipo de productoras y canales se tienen actualmente, si van por la cantidad y el volumen de títulos, o se mantienen en solo estrenar lo más selecto y graneado de la pantalla chica. HBO, claro, siempre se ha vanagloriado de que es de estos últimos canales, y de que es más que solo televisión.

-¿Qué se aprende en una empresa como HBO?

-Cuando me entrevisté en HBO, dije "este es el primer lugar donde voy a ir a trabajar del que soy fanática". Empezaba a sonar la presentación de HBO cuando éramos chicos, y yo y Pedro apagábamos las luces y corríamos por todo el living preparándonos. Lo importante para mí fue de pasar de lugares donde estaba peleando por cada dólar, a ir a un canal que tenía Mad Men , Game of Thrones , Ray Donovan . Impresionante. Y debía ver cómo manejar esa cantidad de contenidos y armar una estrategia para que la gente se quedara viendo HBO, y pudiera disfrutar y entender la calidad que tiene.

-¿Es muy distinto el público televidente de Latinoamérica al estadounidense?

-Lo que aprendí: la comedia no viaja para todos lados. Y creo que vos vas asumiendo que cosas que funcionan en Argentina no siempre funcionan en Chile, y que claramente no funcionan en México, y viceversa. Pero tienes públicos más de nicho, donde vas viendo que ciertos grupos sociográficos, mezcla de edad, género, estudios, marcas que te gustan, van a tener la misma afinidad para la serie Girls . Entonces empiezas a buscar eso.

El último cambio vino hace un año y medio, cuando Javiera Balmaceda fue reclutada desde HBO a Amazon Prime Video, y su expansión a México y Latinoamérica. Los contenidos originales de este streaming incluyen series premiadas como The Marvelous Mrs. Maisel o Homecoming con Julia Roberts. Y lentamente va produciendo contenidos originales latinos para un mayor desembarco en el territorio: ya estrenaron la serie de thriller político Un extraño enemigo , o una de comedia con el famoso Eugenio Derbez, mientras ya está anunciada una serie basada en la vida de Maradona. Y el aún secreto proyecto sobre el chileno Sergio Jadue y el escándalo de dineros de la FIFA, donde hoy trabaja la productora Fábula. Balmaceda no solo se dedica a adquirir contenidos para la fábrica televisiva de Amazon para Latinoamérica, sino que por primera vez también está metida en la parte creativa del proceso, trabajando con productores y guionistas directamente. "Eso es algo nuevo en el crecimiento de mi carrera, es súper entretenido", explica la ejecutiva. "Lo que me gusta mucho de Amazon, y especialmente ahora que entró Jennifer Salke al mando del estudio, es llegar a una casa para los talentos. Acá queremos traer los talentos latinoamericanos y ayudarlos a llegar a la audiencia. Ayudar a amplificar".

-En ese sentido, ¿cambió algo la percepción del audiovisual chileno en la industria tras los Oscar?

-¡Ay, sí! Podemos trabajar con más talento chileno. Como creadores de contenido, especialmente guionistas y directores, están súper bien vistos en la industria. Ahora, Chile sigue siendo un mercado bastante chico, así que escríbeme algo para la TV mexicana.

-Vivió el cambio de la industria más revolucionario desde que partió la TV, y desde dentro: la explosión del streaming.

-Para mí, lo que ha sido la irrupción más grande es esto: cómo voy a cautivar a la audiencia, hoy el suscriptor. Antes decías: domingo a las 10 de la noche, te voy a promocionar lo más que pueda para que vayas ahí. Lo más disruptivo hoy para todos es el márketing , cómo invitas a la gente a descubrir tu contenido.

-Hoy, en Chile los canales de TV tradicional están en crisis de audiencia y dinero.

-Estoy al tanto, porque es lo mismo que está pasando en EE.UU. Univisión y Telemundo y los canales de TV abierta en EE.UU. han perdido 35 por ciento de audiencia en los últimos dos o tres años y nadie sabe adónde se fueron.

-Para alguien que trabaja desde la TV paga y desde el streaming, ¿cómo se ve la TV tradicional? ¿Está muy antigua y por eso los jóvenes no llegan?

Te voy a dar un ejemplo súper bueno. Yo creo que es en la forma como consumen, pero no el storytelling . El tener que obligar a una persona en la vida moderna a sentarse un lunes a las 8 de la noche a ver el programa. Hay que flexibilizar cómo la gente consume el contenido.

-Acá, la defensa de los ejecutivos es esa: la gente consume sus contenidos, pero la duda es cómo se monetiza que alguien vea su serie en su celular y no en plataformas pagadas.

-Esa es la parte difícil. La torta sigue siendo del mismo tamaño, pero hay mucha más gente agarrando pedazos, en cuanto a monetización y publicidad.

Este diciembre, Javiera Balmaceda ha estado viajando por Argentina y México, además de días en su casa en Miami. También pasó fugazmente por Santiago; la negociación familiar ha determinado que año por medio la Navidad se celebra acá, y año por medio en Estados Unidos. Cada visita a Chile, dice, es una locura de familia, primos, celebraciones y movimiento. Y por supuesto, es donde se encuentran los cuatro hermanos Balmaceda, los hollywoodenses y los locales.

-¿Es importante para usted que sus hijos se sientan chilenos?

-Más que eso, es que tengan el vínculo con mis hermanos, mis papás, mis primos. Que sientan que tienen familia, que no estamos solos y tienen dónde caer. Yo soy muy blood is thicker than water (la sangre es más espesa que el agua), y mis hermanos y marido me acusan de que soy excesivamente así. A la familia yo le perdono todo.

-A su hermano Pedro le preguntan en todas las entrevistas si se siente chileno o gringo. ¿Usted cómo se siente?

-Cuando era más joven, no me sentía ninguno de los dos. En Chile o Argentina era la gringa, cuando estoy en Estados Unidos soy la chilena. Y después te escuchan hablar y dicen que no soy tan chilena. Para mí es un híbrido y tiene sus ventajas, les agradezco a las nuevas generaciones que no nos obligan a pensar binariamente. Ser educada en EE.UU. me sirvió mucho para entender cómo es la vida corporativa en este país y poder llegar a Amazon hoy y estar creciendo. Pero también puedo entender la cultura latinoamericana, que no siempre es el cuadrado que espera EE.UU. Los latinos viviendo en Miami son más sudamericanos y de Cuba. Y en Los Ángeles, Chicago y Texas es más mexicano. Nueva York es más dominicano y puertorriqueño. Nosotros lo sabemos, los gringos quizá lo están aprendiendo recién.

Javiera Balmaceda celebra en sus redes sociales cada nueva noticia sobre la carrera de Pedro Pascal. Y Pedro Pascal se preocupa de compartir cada serie o proyecto donde está trabajando su hermana, recomendándolo a sus seguidores. Quizá, algún día si Hollywood los une, podría eventualmente ser el mismo trabajo.

-¿Le gustaría trabajar alguna vez con Pedro?

¡Ay, me encantaría! (se ríe). Pero eso se lo dejo a sus agentes.

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