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Premio a la Investigación Científica Universitaria de Banco Santander y El Mercurio:

La búsqueda de una mejor calidad de vida con el envejecimiento motiva a investigadores locales

miércoles, 19 de diciembre de 2018

C. González
Vida Ciencia Tecnología
El Mercurio

La sexta versión de este galardón reconoce dos estudios que buscan adelantarse a la aparición de problemas neurodegenerativos y a una mayor fragilidad.



El desarrollo de un examen que permita anticipar el riesgo de un adulto mayor de volverse frágil -condición médica que favorece la aparición de enfermedades y empeora la calidad de vida-, y la búsqueda de un biomarcador a nivel neuronal que ayude a un diagnóstico precoz de alzhéimer y otras patologías neurodegenerativas. Estos son los objetivos de los dos estudios que este año reciben el Premio a la Investigación Científica Universitaria, que entregan el Banco Santander y El Mercurio.

En su sexta versión, la distinción -que busca reconocer y estimular la investigación a nivel nacional- estuvo enfocada en el envejecimiento y sus desafíos asociados. Un tema importante en el país, considerando que la población local está envejeciendo en forma rápida: según el Censo 2017, el 16,2% de los chilenos son adultos mayores (más de 2,8 millones de personas); un porcentaje que se estima bordeará el 25% de aquí a 2025.

"Como sociedad estamos cada vez más angustiados con el envejecimiento, lo cual es absurdo. Forma parte de lo que nos toca vivir como seres humanos y con mi trabajo quisiera aportar con una visión más positiva a este período de la vida", resume la doctora Rommy von Bernhardi sobre los estudios que viene realizando desde hace 20 años.

Profesora titular y directora del Laboratorio de Neurociencias de la Facultad de Medicina de la U. Católica, la investigadora obtuvo el primer lugar en la categoría Senior. Distinción que será entregada hoy en "El Mercurio" y por la que además recibirá US $50.000.

Su trabajo se centra en la búsqueda de un biomarcador funcional temprano de la enfermedad de Alzheimer. "Uno de los dramas de las enfermedades neurodegenerativas es que los daños van ocurriendo a lo largo de décadas, sin darse cuenta o hasta que ya es muy tarde", explica.

"Hemos estudiado los mecanismos detrás de estas enfermedades y, en particular, en la participación de un grupo de células específicas, no neuronales, de la glía (células del sistema nervioso que forman parte de un sistema de soporte y son esenciales para su adecuado funcionamiento)", precisa.

Un interés motivado por cierta "rebeldía", reconoce la investigadora. "Cuando comencé a estudiar estas células, su rol era mirado como secundario y casi irrelevante. Ha sido interesante ver a colegas que antes cuestionaban esto, hoy estar interesados en el tema".

A través de estudios en células animales, Von Bernhardi y su equipo han observado que la respuesta de estas células se vuelve más dañina al pasar los años, aumentando el estrés oxidativo y los procesos inflamatorios, que favorecen el desarrollo de trastornos neurodegenerativos a largo plazo.

Asimismo, estudiaron el rol de la proteína TGFBeta, una citoquina que regula la respuesta inflamatoria a nivel celular. "Descubrimos que, al envejecer, aumenta la respuesta inflamatoria", precisa.

Con esta información, el próximo objetivo es definir un biomarcador funcional que dé la alerta de estos cambios de manera precoz. La idea, dentro de uno o dos años, es realizar este análisis a partir de muestras de tejido epitelial (que recubre la cavidad interior) de la nariz de pacientes. "Este sería el mecanismo para hacer el diagnóstico a futuro, o hasta que surja un método menos invasivo".

Disminuir la desigualdad

Adelantarse a los hechos es también el interés del trabajo de Roberto Bravo-Sagua, profesor asistente de la U. de Chile y miembro del Laboratorio de Obesidad y Metabolismo Energético en Geriatría y Adultos, del INTA. Su investigación le valió el primer lugar en la categoría Investigador Joven, por lo que recibirá US $20.000 de premio.

"Con el envejecimiento, que una persona sea frágil alude a un síndrome clínico que implica una mayor vulnerabilidad -baja de peso involuntario, menor fuerza muscular y menos agilidad, por ejemplo-; no significa necesariamente que esté enferma, pero sí que tiene un mayor riesgo de estarlo", explica.

La idea de Bravo-Sagua es desarrollar un biomarcador, a través de ciertos parámetros en la sangre, que permita identificar a un adulto antes de que desarrolle fragilidad. "Es dar un paso adelante en la prevención y tener más herramientas clínicas para evitar que la gente siquiera llegue a ser vulnerable".

Para la investigación reclutarán a alrededor de 120 pacientes, mayores de 70 años, a quienes harán un seguimiento por dos años.

Con este trabajo, el investigador y su equipo esperan contribuir a una mejor calidad de vida con los años, y a disminuir la desigualdad en salud. "Hay grados de fragilidad y esta se da distinto según el nivel socioeconómico y el género; aquellos con menores recursos y las mujeres tienen mayor riesgo de volverse frágiles. La idea con la investigación es ayudar sobre todo a estos grupos", puntualiza.

Con mi trabajo quisiera aportar con una visión más positiva a este período de la vida".
Dra. Rommy von Bernhardi
Universidad Católica
Ganadora categoría Senior

A pesar de todas las amenazas que tiene, la tercera edad debe ser una etapa de mayor plenitud".
Roberto Bravo-Sagua
Universidad de Chile
Ganador categoría Investigador Joven

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