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Ha competido en cupos de tres de los cuatro partidos que hoy integran Chile Vamos: el PRI, la UDI y RN. Sin embargo, cuando se inició en política, ninguna de esas tres colectividades existía. Hugo Ortiz De Filippi -abogado de 81 años, masón y fundador de la Logia Parlamentaria- asumió el 3 de diciembre como presidente del Partido Regionalista Independiente Demócrata (PRI), pero su primera militancia se remonta a 1968, cuando ingresó al Partido Nacional (PN). Fue candidato a presidir la FECh ese año y en 1973 postuló a la Cámara de Diputados por Aysén. También colaboró con la campaña presidencial de Jorge Alessandri, en 1970, como presidente de la juventud del PN. "Planteé que hay que cambiar algunas frases. Puse el ejemplo de que él hablaba de los 'campos de sports ', y no los campos deportivos. Entonces, Sergio Onofre Jarpa me dijo 'oye Hugo, don Jorge quiere hablar contigo'. Me recibió, y lo que iba a ser una entrevista de admonición de cinco minutos, duró más de una hora, me invitó a tomar té. Y de ahí dijo que nunca más se preparaba un acto en que no esté presente la juventud del PN", rememora Ortiz. Primer regreso Alessandri perdió esa elección y Ortiz no salió diputado en 1973. El abogado se concentró entonces en su profesión, pero volvería a la política en 1989, esta vez como candidato a senador, también por Aysén, pero por Renovación Nacional. En la zona, se encontró con Pablo Galilea Mauret, padre del actual gobernador de Coyhaique, quien le dijo algo que hace mucho sentido a la carrera de Ortiz: "Me dijo: 'cuando uno entra a la política, nadie lo saca. Uno puede no estar en un cargo, pero siempre está inmerso. Yo nunca me he salido de la política". Volvió. Llegó al Senado y, junto a Sebastián Piñera, estuvo entre los pocos parlamentarios de derecha que apoyaron la destitución del ministro de la Corte Suprema, Hernán Cereceda, por notable abandono de deberes. A esa postura, Ortiz le atribuye un rechazo del mundo militar que, cree, le costó la reelección en 1993. En es período también apoyó a Evelyn Matthei como precandidata presidencial, en desmedro de Piñera. No volvió a ocupar cargos políticos, pero nunca se separó de la actividad pública. Fue abogado integrante de la Corte Suprema, defendió a Lucía Pinochet y a Aerocontinente. Sus cercanos, incluso, cuentan que facilitó su casa para la grabación de la exitosa teleserie "Marrón Glacé". Segundo retorno Ortiz renunció a RN en 2005, y ocho años después postuló como consejero regional por la Región de Los Ríos, aunque en un cupo de la UDI. Sus siguientes pasos, sin embargo, no irían por ese derrotero. Dice que el primero que lo tentó con el PRI fue el fallecido senador Adolfo Zaldívar y que partió colaborando con candidatos a concejal de ese partido, en Los Ríos. Quienes lo convencieron fueron Alejandra Bravo y Eduardo Salas, los dos presidentes anteriores del PRI y quienes hoy son matrimonio. "Hoy deben estar arrepentidos", dice Ortiz, porque Salas fue precisamente el contendor derrotado por el abogado en la última elección. Tras ser electo, el exsenador apagó su teléfono celular y viajó con su esposa a Brasil, para celebrar el cumpleaños de ella, antes de volver a internarse en los laberínticos caminos de la política contingente. El nuevo rumbo del PRI Ortiz se convirtió en el décimo presidente del PRI en los 12 años de existencia de la colectividad. De paso rompió con la serie de ocho líderes partidarios que fueron exmilitantes DC: Jaime Mulet, Adolfo Zaldívar, Eduardo Díaz, Pedro Araya, Carlos Olivares, Humberto de la Maza, Bravo y Salas. El noveno, que fue el primer presidente del PRI, fue el exsocialista Juan Carlos Moraga. En Chile Vamos lo conocen bastante debido a su extensa trayectoria o por otros factores. Cuentan, por ejemplo, que el secretario general de RN, Felipe Cisternas, visitaba su casa cuando era niño por la amistad de ambas familias. En privado, los dirigentes de Chile Vamos comentan que la llegada de Ortiz y su secretario general, Rodrigo Caramori (ex-UDI), representa la entrada de una línea más conservadora y el fin de la prominencia "democratacristiana del partido". Por lo pronto, Ortiz afirma que no es partidario de la marihuana y que piensa que el matrimonio es entre un hombre y una mujer. ¿Qué espera él para el PRI? "Yo represento hoy lo que las bases quieren que sea el partido ahora, somos un partido de centro. Creemos en una economía social de mercado, pero también que el Estado tiene que ser lo suficientemente poderoso para impedir los excesos del mercado, un mercado que se liberaliza a extremos, que va a hacer tabla rasa de los principios de la moral y en función del lucro, va a ser capaz de cualquier cosa. Ahí tiene que estar el Estado, ser capaz de regular, pero no creo en un Estado omnipotente".