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Protestas terminaron con récord de 1.385 detenciones en toda Francia:

"Chalecos amarillos" congregan a 125.000 personas y mantienen su desafío a Macron

domingo, 09 de diciembre de 2018

José Tomás Tenorio Labra
Internacional
El Mercurio

En su cuarto fin de semana, el movimiento fue más allá de las críticas al Presidente por su plan de impuestos a los combustibles e incluso varios manifestantes pedían su dimisión. En París, que amaneció bajo un fuerte operativo de seguridad, se registraron varios enfrentamientos.



No importó que a mitad de semana el Presidente Emmanuel Macron les otorgara una victoria al suspender el polémico aumento del impuesto a los combustibles fósiles. Ayer los "chalecos amarillos" intensificaron el desafío al mandatario con 125.000 personas en las calles, muchas más que las 75.000 del fin de semana anterior, para exigir incluso -según coreaban varios- la dimisión del jefe de Estado.

En una jornada que terminó con un saldo récord de 1.385 detenciones, los manifestantes con sus característicos chalecos de seguridad reflectantes salieron a protestar en diversos puntos de todo el país. Pese a los esfuerzos policiales por contenerlos, con el despliegue de 90.000 efectivos de seguridad, la situación volvió a salirse de control y terminó con enfrentamientos y cientos de heridos.

En París, el epicentro de las protestas, la policía utilizó gases lacrimógenos y carros lanzaagua para repeler a los manifestantes que se congregaron en los alrededores de los Campos Elíseos. La capital, que amaneció blindada y con cientos de tiendas, museos, sitios turísticos y estaciones de metro cerrados, volvió a ser escenario de grandes barricadas, automóviles incinerados y negocios asaltados. En otras ciudades, en cambio, las marchas fueron mayormente pacíficas, según las autoridades.

"Hago esto por el futuro de mi hijo, no puedo permitir que viva en un país en el que otros se enriquecen a nuestra costa", afirmó a France Presse, Denis, manifestante de 30 años, que protestaba en París. "Claro que no es una buena idea venir aquí hoy, porque ayuda a los alborotadores. Pero quedarse en casa ayuda a Macron", dijo otro movilizado, Marc, a El País.

El movimiento también se extendió hacia el norte. En Bélgica y los Países Bajos centenares de "chalecos amarillos" protestaron en contra de sus respectivos gobiernos, hechos que terminaron con incidentes menores.

Contra Macron

Pese a que se iniciaron como una forma de mostrarse en contra del aumento al impuesto a los combustibles fósiles propuesto por Macron, los "chalecos amarillos" han derivado en un movimiento contrario al gobierno en general, y han ganado un amplio apoyo y representación de diversos sectores (ver infografía).

La ola de protestas también ha llevado a los líderes opositores populistas, Marine Le Pen (derecha) y Jean-Luc Mélenchon (izquierda), a buscar capitalizar el movimiento. E incluso mandatarios extranjeros, como el estadounidense Donald Trump y el turco Recep Tayyip Erdogan, han aprovechado de criticar a su par francés (ver frases).

Las manifestaciones han sido un dolor de cabeza para el mandatario galo, y han afectado sus ya bajos niveles de popularidad. Según una encuesta publicada esta semana por Elabe, el apoyo al Presidente descendió cuatro puntos este mes, con lo que llegó a un 23% de aprobación.

El gobierno, por su parte, ha intentado infructuosamente contener la situación. Incluso, ayer, el primer ministro Edouard Philippe llamó a "tejer de nuevo la unidad nacional" y a reanudar el diálogo, frente a una situación que los tiene arrinconados. "El Presidente hablará y propondrá medidas para nutrir el diálogo", aseguró Philippe.

Los especialistas, sin embargo, dudan de que Macron y su gobierno puedan salir fácilmente del negativo escenario. El hecho de que las marchas continuaran pese a que se dio marcha atrás al plan impositivo del Ejecutivo es, según los expertos, una muestra clara de que los "chalecos amarillos" apuntan en general a la forma de gobernar del Presidente.

"El movimiento ha adquirido una magnitud y una dinámica que no pueden detenerse rápidamente, en especial porque también se ha diversificado, y las demandas son cada vez más importantes y variadas. Solo la llegada de la temporada de vacaciones, a menos que ocurra algo grave, podría permitir que las revueltas disminuyan, lo que no significa que todo habrá terminado", dijo a "El Mercurio" Paul Bacot, del Sciences Po Lyon.

Para Sudhir Hazareesingh, experto en política francesa de la Universidad de Oxford, "las protestas ahora son un desafío para toda la política económica de Macron, en particular por su recorte al sistema de bienestar y la disminución de impuestos a los que tienen más dinero; de ahí la percepción de que él es el 'Presidente de los ricos'.

"Sigo con preocupación los asuntos en Francia. Estamos en contra (...) de quienes emplean una fuerza
desproporcionada".
Recep Tayyip Erdogan
PRESIDENTE DE TURQUÍA.

"¡A pesar de la campaña del gobierno de intimidación, los "chalecos amarillos" están bien presentes en todo el país!".
Marine Le Pen
LÍDER DE DERECHA POPULISTA.

"Tal vez es hora de terminar el Acuerdo de París (...) y dar dinero a la gente mediante la reducción de impuestos".
Donald Trump
EL PRESIDENTE DE EE.UU. ASEGURÓ QUE EL PACTO MEDIOAMBIENTAL ES RESPONSABLE
DE LA SITUACIÓN.

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