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Tanto la madre como su hija están en buenas condiciones:

Niña nacida gracias al trasplante de útero de donante muerta marca un hito

jueves, 06 de diciembre de 2018

C. G.
Vida Ciencia Tecnología
El Mercurio

El parto fue en diciembre pasado en Brasil, pero recién se dio a conocer ayer. Es el primer caso exitoso a nivel mundial y permite avanzar en alternativas de tratamiento de la infertilidad.



Una brasileña de 32 años y su hija, que en pocos días más cumple un año, son las protagonistas del primer caso exitoso de embarazo gracias a un trasplante de útero de donante cadáver. El parto, que ocurrió el 15 de diciembre del año pasado, recién se dio a conocer ayer en la revista The Lancet y abre las opciones de concebir a mujeres infértiles, pero también algunos cuestionamientos éticos sobre esta técnica.

Este trasplante se realiza, de manera experimental, desde hace al menos una década en diferentes centros del mundo como una forma de ofrecer alternativas de tratamiento a la infertilidad de mujeres que por accidentes o enfermedades no tienen útero.

En septiembre de 2013, investigadores suecos lograron el primer parto gracias a esta cirugía, pero con un órgano procedente de una donante viva. En total, se han realizado 39 procedimientos de este tipo, lo que ha dado como resultado el nacimiento de once niños vivos en países como EE.UU. y Serbia.

En cambio, todos los intentos por conseguir un embarazo exitoso con úteros de donantes fallecidas habían fracasado. Hasta ahora.

El caso en Brasil se inicia en 2016. Aquel año, una mujer recibió un trasplante de útero en el Hospital das Clínicas en Sao Paulo, en una cirugía que duró más de 10 horas y en la que el órgano se conectó a sus venas, arterias, ligamentos y canales vaginales. El útero fue donado por los familiares de otra mujer, de 45 años, madre de tres hijos y que falleció a causa de un derrame cerebral.

Al cabo de siete meses, período en el que la paciente fue sometida a altas dosis de fármacos inmunodepresores para evitar el rechazo al órgano trasplantado, y una vez que comenzó a menstruar, le fueron implantados sus propios óvulos fecundados en laboratorio.

A los diez días se confirmó el embarazo, y 35 semanas después nació por cesárea su hija, de 2,5 kilos. Tras el parto, los médicos extirparon el útero trasplantado para que dejase de ingerir la medicación inmunosupresora. De hecho, el recibir inmunoterapia durante el embarazo es uno de los cuestionamientos que algunos expertos hacen a la técnica, pues pone en riesgo la salud de la mujer y del feto en gestación.

Conflicto ético

Además, está el conflicto ético de someter a una cirugía a una mujer sana para donar su útero. "Que este caso con donante cadáver haya sido exitoso, abre una buena opción que, sin embargo, aún requiere más años e investigación para que esté disponible", dice el doctor Ricardo Pommer, presidente de la Sociedad Chilena de Obstetricia y Ginecología.

Actualmente, la donación de útero solo se puede llevar a cabo a partir de familiares, de modo que las opciones se reducen, ya que existen pocos donantes vivos. "Es una técnica que tarde o temprano se realizará en Chile, pero que no es fácil, porque requiere de una implementación y un equipo multidisciplinario, e implica un alto costo", dice.

Para el doctor Dani Ejzenberg, de la U. de Sao Paulo y líder del equipo quirúrgico, el éxito logrado no solo implica el primer trasplante uterino en América Latina, sino que también puede aumentar la disponibilidad de donantes y las opciones de las mujeres de quedar embarazadas.

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