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Investigaciones hechas en varias partes del mundo sugieren beneficios:

Vivir cerca de un parque verde puede ayudar a reducir las enfermedades

jueves, 06 de diciembre de 2018

JANINA MARCANO F.
Vida Ciencia Tecnología
El Mercurio

Quienes viven rodeados de vegetación muestran mejores indicadores cardiovasculares.



Vivir a pocos metros de áreas verdes puede ser una poderosa arma para gozar de buena salud. Así lo sugieren los crecientes estudios que han investigado la relación entre comunidades con parques frondosos y la salud de sus habitantes.

El más reciente fue publicado ayer en la revista de la Asociación Estadounidense del Corazón y arrojó que quienes viven en este tipo de vecindarios pueden tener menor riesgo de desarrollar enfermedades cardíacas y accidentes cerebrovasculares.

Después de seguir a 408 personas durante cinco años, los investigadores encontraron que vivir cerca de áreas verdes se asoció con niveles más bajos de la hormona epinefrina, lo que indica menor estrés, y con vasos sanguíneos más saludables.

"Nuestro estudio muestra que vivir en un lugar con densidad de árboles y arbustos puede ser bueno para la salud del corazón", dijo el líder del trabajo Aruni Bhatnagar, profesor de Medicina en la Universidad de Louisville (EE.UU.) "Aumentar la vegetación puede ser una influencia ambiental no reconocida para la salud cardiovascular y una intervención de salud pública importante".

Otro estudio publicado este año, en el que se involucraron 15 asociaciones científicas para estudiar a casi tres mil mujeres de España, concluyó que vivir a menos de 300 metros de una zona verde reduce el riesgo de sufrir cáncer de mama en un 35%. Los cálculos mostraron una asociación fuerte: a menos de 100 metros el riesgo disminuye 9% más.

"Nuestra hipótesis es que se puede deber a una reducción de los niveles de estrés y depresión en las mujeres", lo que ayudaría a protegerlas de la enfermedad, dijo al diario El País la epidemióloga Cristina O'Callaghan, coautora de la investigación.

Concuerda Raquel Aguilera, inmunóloga de la Red de Salud UC Christus. "Hay un eje neuropsicoendocrino, de manera que el sistema inmunológico está ligado al sistema nervioso y en la medida que baja el estrés el sistema inmune está más protegido", explica.

Trabajos previos, realizados principalmente en Asia, también avalan los beneficios de sumergirse en la naturaleza. En base a eso, la técnica japonesa Shinrin-yoku, que consiste en dar un paseo por el bosque varias veces a la semana para favorecer la salud física y mental, se ha popularizado recientemente. En Valdivia ya existe una asociación que la practica.

"Los estudios apuntan a que caminar por el bosque nos permite respirar citoquinas, sustancias volátiles que desprenden los árboles y que ellos utilizan para regular sus defensas", comenta a "El Mercurio" Álex Gesse, autor del libro "Sentir el bosque", publicado en octubre pasado en España.

Según Gesse, también existe una asociación entre el contacto con los árboles y un fortalecimiento de las células NK, encargadas de matar a las cancerígenas. Aun así, el escritor advierte que "se necesita más investigación".

Aarón Cortés, psicólogo del Hospital Clínico de la Universidad de Chile y doctor en psiconeuroinmunología, asegura que si bien no existe evidencia concluyente sobre esta práctica, lo más probable es que funcione. "Sacar a la persona del lugar donde está estresada y llevarla a la naturaleza tiene un impacto en la salud", comenta. "Cualquier estrategia de reducción de estrés ayuda a un mejor funcionamiento orgánico, incluyendo el sistema inmunológico, y las células NK son parte de él, así que probablemente las va a impactar", puntualiza el especialista.

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