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Economista e investigador de Cieplan, José Pablo Arellano, ante riesgo de un nuevo shock externo:

"No debiera seguir comprometiéndose gasto fiscal para financiarlo con crecimiento futuro"

domingo, 25 de noviembre de 2018

Lina Castañeda
Economía y Negocios Domingo
El Mercurio

El exdirector de Presupuestos advierte que los déficits de los últimos cinco años se están financiando con deuda, dejando limitado al Gobierno para hacer política contracíclica para contrarrestar los efectos cuando haya una crisis externa.



"A mayores gastos permanentes, se necesitan mayores ingresos permanentes", dice el investigador de Cieplan y exdirector de Presupuestos José Pablo Arellano, quien apunta a la situación fiscal como la principal vulnerabilidad que tiene Chile para enfrentar una eventual nueva recesión mundial o una nueva crisis internacional. Piensa que "no debiera seguir comprometiéndose gasto fiscal para financiarlo con crecimiento futuro, como se está haciendo con la reforma de pensiones, porque ese crecimiento puede o no darse, y hoy en día todo el mundo compromete o presiona por más gasto".

"Cuán preparados estamos para la próxima crisis de la economía internacional", es el documento de trabajo que Arellano publicará esta semana. En entrevista con "El Mercurio", ahonda sobre este tema, destaca las fortalezas del país que le han permitido salir bien de las últimas dos crisis mundiales, algunas de las cuales se han mantenido o mejorado, pero también apunta a algunos retrocesos y debilidades que hay que encarar. Y ve propicio este momento para concentrarse en los desafíos, porque el país no está agobiado por la inestabilidad.

-Diversos análisis internacionales alertan sobre la proximidad de una crisis. ¿Coincide en que estamos cerca? ¿Es algo cíclico que se da cada diez años, como las dos últimas?

"No podemos poner una fecha. En realidad, nadie puede hacerlo, pero es claro que ha habido una expansión muy larga en Estados Unidos y que va a llegar a su fin. Lo malo es que si ella deriva en una recesión, las herramientas para combatirla son muy débiles. La tasa de interés está todavía en niveles muy bajos y el gobierno tiene déficits muy grandes y crecientes; por lo tanto, tendrá menos espacio para salir a contrarrestar una recesión".

"Europa tiene sus propios problemas y está todavía convaleciente, con situaciones delicadas, como en Italia. China tiene problemas, porque necesita hacer una reestructuración de su economía y bajar el sobreendeudamiento de empresas".

"El creciente endeudamiento del gobierno federal en EE.UU., está amenazando"

-¿Es la guerra comercial entre China y Estados Unidos parte de los augurios y cuán expuesto ve a Chile dado su apertura comercial?

"Todo lo anterior se ve complicado por la guerra comercial. Se genera incertidumbre, volatilidad. Debilita a la economía en China, que es por lejos nuestro principal comprador de recursos de la minería y crecientemente de alimentos. Todo el aumento de la producción mundial de cobre de los últimos quince años fue a China. Imagínese lo que pasaría si ese gran comprador desacelera su crecimiento en forma importante".

-¿En qué medida el sobreendeudamiento mundial y de Estados Unidos y el impacto del alza de tasas de la Reserva Federal (FED) estarían incubando un problema que golpearía a todas las economías?

"El creciente endeudamiento del gobierno federal en Estados Unidos, a raíz de la reducción de impuestos que hizo Trump, está amenazando. Sobre todo, lo está dejando más débil para cuando haya una caída en el crecimiento o el inicio de una recesión. El sobreendeudamiento es importante en China y preocupa, aparte de algunos países en Europa, como Italia. Hay economías que están sobreendeudadas, en algunos casos es el gobierno y en otros, el sector privado".

"El alza de tasas de la Fed es algo que los agentes económicos saben que va a ocurrir, no es una sorpresa, aunque en el proceso de aumentos pueden producirse algunos desequilibrios, especialmente en algunos países emergentes, como los que hemos visto. Pero creo que eso está bastante incorporado que tiene que ocurrir".

-Si la última crisis financiera global tuvo su origen en el sector hipotecario, ¿dónde podría estar generándose hoy?

"No estoy pensando en que se vaya a repetir una situación tan grave como la crisis del 2008. Pero sí hay un riesgo de un deterioro importante en las condiciones internacionales, y para eso es necesario estar bien preparados".

-¿Cuán preparado está Chile?

"Históricamente, la economía chilena sufría mucho con las crisis externas. Entre 1922 y 1987, en dos de cada tres de esos 65 años, el país estaba o retrocediendo o recuperándose del retroceso por una caída de sus ingresos, por lo que no podía avanzar o lo hacía muy lentamente. En ese período, las crisis externas las amplificábamos. En promedio, el ingreso per cápita fue de 1,8%".

"En cambio, después de la gran crisis que vivió la economía chilena en 1982, hay una nueva realidad y hemos podido capear bien las crisis internacionales. Llevamos 35 años en que hemos sido capaces de capear las crisis externas. Además y, muy importante, no hemos fabricado nuestras propias crisis económicas, como ocurría antes. Chile pudo resistir y contrarrestar bien los efectos de la crisis 2008-2009, que fue muy grave en todo el mundo. Lo mismo, aunque en menor medida, con la crisis asiática de fines de los 90".

"Es importante que se sepa que esto no ha sido casualidad, sino resultado de las políticas seguidas y de las instituciones que las respaldan. Hay aspectos en que estamos mejor hoy, si comparamos la situación que teníamos cuando se desataron esas últimas dos crisis. Tenemos una mejor política cambiaria y el Banco Central ha logrado anclar mejor las expectativas de inflación. Por tanto, si fuera necesario, podría haber una depreciación cambiaria más efectiva y con menor aumento de la inflación".

-¿Cuál es nuestro principal talón de Aquiles?

"En materia fiscal estamos claramente más débiles. Llevamos seis años con déficit en el presupuesto de gobierno. Las proyecciones son que el déficit se mantendrá en los próximos cinco años y que, por lo tanto, la deuda de gobierno seguirá aumentando".

"En las últimas dos crisis, el presupuesto registraba un superávit y la deuda de gobierno estaba disminuyendo. Ahora, a raíz de los déficits, estamos aumentando en endeudamiento. En términos de la deuda neta de gobierno, estamos retrocediendo respecto de lo que habríamos logrado y eso deja al gobierno más limitado para hacer política contracíclica cuando haya una crisis externa y se necesite que actúe contrarrestando esos efectos".

-¿Se suma a las menores holguras el gasto de US$ 3.500 millones de la reforma de pensiones?

"Me preocupa que no vea suficiente conciencia del riesgo que representa esta situación y, por tanto, hay facilidad para comprometer gastos a futuro y para presionar por mayores gastos, sin tomar en cuenta que el Estado se está endeudando para financiar los actuales gastos, incluso antes de considerar los nuevos compromisos".

"Los recursos involucrados en la reforma son muy cuantiosos. Me parecen muy positivos esos aumentos en el Pilar Solidario, pero todo se compromete contra futuros aumentos en la recaudación. Durante años insistimos y respetamos el criterio de que no se pueden hacer aumentos permanentes de gastos sin tener aumentos permanentes de ingresos o reducir otros gastos. Es muy importante mantener esa disciplina, máxime si el gobierno se está endeudando para financiar sus gastos".

"Como sabemos, las deudas hay que pagarlas. El gasto que más ha subido en los últimos años no ha sido ni en pensiones ni en educación. El gasto que más aumenta es en pago de intereses de la deuda. Este año, el gobierno tiene que pagar más de US$ 2.400 millones en intereses y las proyecciones son que de aquí a cinco años la cifra supere los US$ 3.500 millones. Así, habrá menos fondos disponibles para pensiones u otros programas sociales".

-¿Es financiable esta reforma, dado como está planteado el proyecto de modernización tributaria?

"Los aumentos en pensiones se van otorgando en forma gradual, lo que me parece bien, pero eso lleva a que se estén comprometiendo aumentos de gasto no solo durante este período presidencial, sino para los dos gobiernos que siguen. Los gastos van en aumento hasta 2030".

"Como sabemos, las deudas hay que pagarlas. El gasto que más ha subido en los últimos años no ha sido ni en pensiones ni en educación. Es en pago de intereses de la deuda. Este año, el gobierno tiene que pagar más de US$ 2.400 millones en intereses y las proyecciones son que de aquí a cinco años la cifra supere los US$ 3.500 millones".

"No estoy pensando que se vaya a repetir una situación tan grave como la crisis del 2008. Pero sí hay un riesgo de un deterioro importante en las condiciones internacionales, y para eso es necesario estar bien preparados".

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