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"Fuimos interceptadas por a lo menos tres sujetos. Todos encapuchados, provistos de armas de fuego y machetes, uno tenía un hacha". Así comenzó el miércoles el violento asalto a un grupo de profesoras en Ercilla, que luego desencadenó el operativo policial en el que el comunero Camilo Catrillanca murió baleado en la cabeza. "El Mercurio" accedió a la declaración de una de las víctimas, docente de la Escuela N° 22 Santa Rosa, en la comunidad Ancapi Ñancucheo. Sus palabras dan cuenta de la violencia con que los encapuchados actuaron en un camino rural de la zona, pero no aportan antecedentes sobre la eventual participación de Catrillanca en los hechos. "Iba en compañía de mi hija de 9 años y mi sobrino de 10, que estudiaban en el mismo colegio. También estaba otra profesora, que iba en otro vehículo más adelante", indicó en su testimonio a detectives de la PDI. Luego entró de fondo en el atraco: "En la caravana yo ocupaba el segundo (lugar). Se acerca uno de los encapuchados, que portaba una escopeta de un cañón, por el costado derecho de mi vehículo, y me pide que apague el motor. Al yo no poder, el sujeto le dice al otro 'hay que quemar este auto'. En ese momento me dice 'bájate conchetumadre, bájate', y yo, al no poder con los nervios, (él) quiebra el vidrio del conductor con la culata y me apunta con el arma en la cabeza, por lo que yo me bajé". La víctima añadió que, bajo amenazas, hicieron bajar a su hija y a su sobrino "de forma brusca", y ambos cayeron a una zarza. "Fui a sacarlos de ahí y abrazarlos", relató. "Luego, el mismo sujeto vuelve y me dice 'pásame las llaves del auto hueona, pásame las llaves'. Le respondo 'por qué hacen esto, no se dan cuenta que hay niños. Siempre he trabajado con ustedes'. Mientras le entregaba las llaves, me di cuenta de que el segundo sujeto venía acercándose, el cual portaba un machete. Me mira y lo esconde detrás de él. Cuando les grité posteriormente, retrocede y sube al otro auto. En todo momento mi hija y sobrino lloraban y gritaban. Luego, el sujeto que me interceptó subió a mi auto y aceleró muy fuerte para darse a la fuga", declaró la profesora. Antes de retirarse de la escuela, una de sus colegas le comentó que "había visto a dos jóvenes que pasaron frente a la escuela, a quienes no conoció. Uno de ellos iba con un palo en sus manos y otro con una polera a rayas". Otra de las profesoras asaltadas, que ocupaba el primer lugar en la caravana, entrevistada por CNN Chile, detalló cómo intimidaban a su colega que iba con los dos menores. "Los niños gritaban 'pero mamá, nos van a quemar vivos, nos van a quemar vivos', y era el griterío (...) El (asaltante) que nos estaba atacando a nosotros corrió para atrás (...) y abre la puerta y saca a los niños de un tirón de un brazo y los tiran a la orilla (...) Los niños quedaron choqueados. La niña se desmayó", recordó. Agregó: "Llamamos a Carabineros y llegaron; dijeron que habían ido a buscar nuestros autos. De ahí supimos que salieron comuneros de todas partes a disparar. Todos los días hay tipos de guerrillas y escuchamos disparos desde la escuela". ''Se acerca uno de los encapuchados, que portaba una escopeta de un cañón, por el costado derecho de mi vehículo, y me pide que apague el motor. Al yo no poder, el sujeto le dice al otro 'hay que quemar este auto'".