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Senador Guido Girardi (PPD), ad portas del inicio de actividades del Congreso del Futuro:

"El PPD, como la socialdemocracia, cumplió un ciclo; sus ideas ya no sirven para la era digital"

sábado, 17 de noviembre de 2018

Guillermo Muñoz
Nacional
El Mercurio

Parlamentario afirma que muchos planteamientos que inspiraron a su partido en los 90 ya no se pueden aplicar en esta época. "En el debate laboral no se ha discutido nada respecto a cómo la robótica va a pulverizar al empleado", enfatiza, a modo de ejemplo.



A los 26 años entró a militar al PPD, a los 33 llegó al Congreso y a los 39 asumió la presidencia de su partido. A los 45 entró al Senado y a los 50 llegó a su testera. Hoy, con 57, el senador Guido Girardi -tras una carrera no exenta de críticas ni polémicas, y haber sido sindicado hasta hace poco tiempo atrás como el "socio controlador" del PPD- está concentrado en el Congreso del Futuro, que se realizará en enero próximo, y sus charlas sobre la Ley de Etiquetado que promovió. Hace dos semanas expuso sobre el tema en un seminario de la FAO en España y, el pasado jueves, intervino en el XVIII Congreso Latinoamericano de Nutrición, que se realizó en México.

También le preocupan los desafíos científicos que, asegura, están cambiando la política mundial. "El populismo se está transformando en una nueva globalización, no son hechos aislados lo de Bolsonaro, Trump, lo de Macron, lo de Duterte", comenta.

-¿A Emmanuel Macron también lo considera populista?

-Macron es una respuesta populista muy inteligente. Finalmente, representa la crisis de la política, la crisis del pensamiento liberal humanista, democrático, que estaba por los mercados abiertos y por la libertad y derechos humanos, la falta de respuesta de lo que uno podría llamar las izquierdas y derechas democráticas tradicionales.

-¿Y cuáles son entonces las causas a esa falta de respuesta del humanismo liberal?

-Estamos viviendo un cambio de era de civilización como nunca antes lo habíamos vivido. Hay disrupción total. Cambiaron los procesos y su velocidad. Cuando yo estoy hablando en una conversación analógica, mi cerebro tiene un impulso que transmite un pensamiento a 120 metros por segundo, en una estructura mental que está definida y que no se puede expandir. Pero, por ejemplo, dos tercios de las decisiones económicas, que es lo que gobierna al planeta, se toman en las bolsas con algoritmos o robots, en unas milésimas de segundo. Entonces estamos en un proceso permanente contra la obsolescencia de nuestro cerebro versus la inteligencia artificial. Y también la obsolescencia de las instituciones no alcanza a dar respuesta a este nuevo mundo. Hay una desincronización de la política con la ciencia y la sociedad. La ciencia ya está en condiciones de crear la vida, de diseñar cerebros, mentes, cuerpos. Y todo esto genera un cambio civilizatorio. Luego, lo que hay producto de esta disrupción es una desincronización de todas las instituciones de nuestro cerebro por la inteligencia artificial, nuestro cerebro evoluciona a una velocidad X y la inteligencia artificial evoluciona a una velocidad exponencial.

-¿La izquierda está paralizada ante esto?

-La derecha y la izquierda están paralizadas. Y por eso Bolsonaro y Macron demuelen a la derecha y a la izquierda, porque el populismo se transforma en un fenómeno transversal. Pero además estamos enfrentando a una sociedad donde el poder del futuro son los datos, donde los macrodatos más la inteligencia artificial están construyendo el oro y poder del futuro. No es casualidad que entre las 10 empresas que hoy están más valoradas desde el punto de vista de su capitalización estén Facebook, Google o Amazon. El dataísmo es la competencia del humanismo liberal, el dataísmo es el posneoliberalismo. ¿Y qué le pasó a la socialdemocracia? Yo ahí tengo un punto diferente con Ricardo Lagos, que dice que nosotros fracasamos, que la Nueva Mayoría... No. No es que fracasamos. La socialdemocracia cumplió su ciclo, un ciclo exitoso, nunca antes en la historia de la humanidad habíamos tenido los niveles de paz, de menos violencia, de expectativa de vida.

-¿Y por qué el dataísmo compite con el humanismo liberal?

-Mientras más potente es la inteligencia artificial es porque tiene más datos. El humanismo liberal se sustenta en ciertos principios fundamentales de la visión del hombre: el hombre es único e irrepetible, cada ser humano sabe qué decisiones puede tomar. ¿Qué es lo que está ocurriendo? Que todos los aspectos de tu vida se pueden poner en el gran flujo de datos y un algoritmo externo te dirá qué hacer y le dará sentido a la vida. Ya están apareciendo aplicaciones que juntan parejas, por ejemplo. A futuro, los algoritmos van a decidir a quién se emplea y a quién no. ¿Se termina la política? Yo creo que nunca el mundo había necesitado tanto a la política como hoy, porque si hay un momento en la historia de la humanidad en que se necesita reflexión y pensamiento, es hoy.

-¿Y usted tiene respuestas?

-Yo reflexiono algunas cosas. La socialdemocracia tiene que reflexionar sobre la post socialdemocracia. Si la alianza de los macrodatos con los algoritmos puede constituir dictaduras digitales, donde el poder como nunca en el pasado esté en manos de un pequeño grupo de élites, los datos tienen que ser bienes públicos. La propiedad de los datos se transforma en tema central. Otro tema es el trabajo. Un robot trabaja 8.700 horas al año y un humano, 1.700. El robot no se enferma, no tiene sindicato y tú, con la remuneración de un trabajador de un año, puedes comprar un robot. Por eso, el conflicto del futuro no va a ser izquierda-derecha, será entre dos ideologías: el transhumanismo versus la visión del hiperhumanismo, o bioconservadores. Reitero, los macrodatos más la inteligencia artificial están construyendo el oro del futuro.

-Como la película "2001, una odisea del espacio", la máquina contra el ser humano.

-En cierta manera sí. Ray Kurzweil es el gran ideólogo del transhumanismo, es el fundador intelectual de Silicon Valley. Es el jefe de inteligencia artificial de Google, el principal ejército del transhumanismo. Está trabajando para que la inteligencia artificial supere a la humana. Ray dice que el gran desafío de los seres humanos es que la inteligencia y conciencia de los seres humanos se pueda traspasar a una máquina, o sea, separar la inteligencia y conciencia del sustrato cuerpo y humano. Lo que plantea es que el desafío del ser humano es la inmortalidad.

-¿Y cómo ve que el PPD y Convergencia Progresista están abordando estos temas? ¿Tienen conciencia de la importancia de ellos?

-No están en estos temas, solo con algunas personas puedo conversarlos, porque hay una cierta reflexión. Por ejemplo, nunca más el Estado va a volver como fue ayer, aunque quisieran, eso es nostálgico, hay que entrar al siglo XXI a jugar en esta nueva cancha. Elon Musk quiere ir el 2024 a Marte, ese es el futuro de la humanidad, vamos a tener que colonizar otro planeta: no tenemos alternativa, vamos a tener que teñir de verde la galaxia. Así como los seres humanos fueron explorando y poblando el mundo, el destino a futuro es el universo. ¿Desde dónde se van a descubrir los planetas, dónde está el 75% de los telescopios? En Chile.

-Y si ese es el debate, ¿qué pasa con la gratuidad en la educación, nueva Constitución, reforma tributaria, laboral?

-Siguen siendo temas importantes. La gratuidad apunta justamente a esta lucha contra la elitización de la sociedad, lo mismo que la reforma tributaria. Sobre la reforma laboral, no se ha discutido nada respecto a cómo la robótica va a pulverizar al empleado. Se van a quedar fuera del mercado laboral millones de personas en el mundo, y miles en Chile.

"Muñoz le ha dado paz espiritual al PPD"

-¿Cómo ha visto a Heraldo Muñoz en la presidencia del PPD?

-Heraldo le ha dado una paz espiritual al PPD que permite generar un proceso de reflexión. Yo siempre he dicho que el PPD hizo un gran aporte en la década de los 90. Abordó temas que no eran propios de la política, como los ambientales, valóricos, consumidores, pueblos originarios y movimientos homosexuales. Inauguramos los grandes desafíos de la ciencia, del futuro. El PPD ha hecho un aporte intelectual, hemos sido actores fundamentales. Lo que pasa es que el PPD, como la socialdemocracia, cumplió un ciclo; sus ideas no sirven para esta era digital que cambia todo.

-¿Hay que hacer un nuevo PPD?

-Más que hacer un nuevo PPD, el PPD tiene que entrar al siglo XXI. Tiene que reflexionar sobre los nuevos desafíos que hemos discutido

-¿Y en materia de alianzas?

-El PPD tiene que hacer una gran alianza cultural, intelectual, de reflexión, con el PS. No quiere decir que excluyamos a alguien, pero ahí tenemos un tronco común.

-Y en este contexto de nuevos temas, ¿es el Frente Amplio una amenaza para el PPD y el PS?

-El Frente Amplio tiene gente súper valiosa que considero que son un aporte intelectual y generacional interesante. Jackson, Boric y toda esa generación es lúcida, inteligente, valiosa. Pero también creo que en el Frente Amplio hay una nostalgia del pasado, que son verdaderas cadenas para poder surfear en el siglo XXI. Lo mismo le pasa al PC. No hay duda de que han sido un actor valioso, un aporte a los cambios, pero el PC sigue muy anclado a una nostalgia estatista que yo creo que nunca más va.

-A propósito del Frente Amplio, la reunión de Gabriel Boric y Maite Orsini con Ricardo Palma Salamanca, ¿qué le pareció?

-Me parece irrelevante. Uno no renuncia a sus ideas y sus principios por el hecho de conversar con otro.

''Vamos a tener que colonizar otro planeta: no tenemos alternativa"

''El PPD hizo un gran aporte en los 90. Abordó temas que no eran propios de la política, como los ambientales, valóricos, consumidores, pueblos originarios y movimientos homosexuales"

''En el Frente Amplio hay una nostalgia del pasado, que son verdaderas cadenas para poder surfear en el siglo XXI.

''La derecha y la izquierda están paralizadas. Por eso, Bolsonaro y Macron demuelen a la derecha y a la izquierda".



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