Fondos Mutuos
A diez años de la crisis financiera global, hoy se discute si viene una nueva recesión en Estados Unidos, lo que José De Gregorio, decano de la Facultad de Economía y Negocios de la U. de Chile y expresidente del Banco Central, no ve en el plazo cercano. "Lo más probable es que la desaceleración o recesión que venga no sea como la debacle financiera de 2009, pero probablemente será más duradera". Junto a Andrés Velasco, decano de la Escuela de Políticas Públicas de la London School of Economics y exministro de Hacienda, y a Guillermo Larraín, académico de la U. de Chile y exsuperintendente de Valores y Seguros (SVS), De Gregorio participa hoy en un seminario de reflexión sobre la gran crisis financiera y su impacto en Chile, organizado por LEXEN (Centro Interfacultades en Derecho, Economía y Negocios de la U. de Chile). Desde los cargos que desempeñaban en esa época, ellos fueron protagonistas de las decisiones que adoptó el país para hacer frente a esa crisis. Paquete fiscal por US$ 9 mil millones "No podríamos haber abordado la crisis sin haber hecho antes la tarea. Lo que nos permitió una respuesta audaz de la política fiscal fue que el país tenía plata, con una deuda pública bruta de 3% del PIB, pero un acreedor neto y eso daba espacio para actuar", rememora Velasco. La mayor decisión fue el paquete fiscal contracíclico de enero de 2009 por un monto en torno a US$ 9.000 millones que tenía tres componentes: inversión pública, especialmente en vivienda (la construcción de casas pasa desde 50.000 a 200.000 en un año); capitalización de empresas públicas (US$ 1.000 millones a Codelco) y ayuda a los hogares (bono de $40.000 por hijo), más estímulos concentrados en empresas (aumento del Fogape, reintegro del IVA más expedito y fondos de garantía para exportaciones). "Cuando les cuento a mis alumnos extranjeros, no pueden creerlo. Pasamos de un superávit fiscal de 7% del PIB a un déficit de 4% del PIB. No todo fue gasto, parte era inversión y parte capitalización". Tasa bajó a 0,5% En el Banco Central, De Gregorio enfrentaba una inflación creciente que partió en 2000 impulsada por alzas sostenidas en los precios de alimentos y combustibles y que en 2008 empezó a subir la inflación subyacente. En marzo de ese año, antes de la quiebra de Lehmann Brothers, el banco decidió empezar a acumular reservas para prepararse. Cae Lehmann, las monedas sufren una fuerte depreciación y el banco suspendió la compra de dólares. "Lo que hicimos fue algo absolutamente inédito en el mundo. Bajamos la tasa de interés de política monetaria (TPM) 100 puntos base en enero; 250 puntos en febrero y 250 puntos en marzo y la seguimos bajando. Partimos entre 8,5% y 8,25% y la bajamos hasta 0,5% a mediados de 2009. Para darles más fuerza a las expectativas y a la tasa, dijimos que durante un año completo íbamos a tener la tasa en 0,5%", relata De Gregorio. La economía chilena tuvo una fuerte caída en el primer trimestre de 2009 y entró en franca recuperación en el segundo trimestre. "Hasta hoy es sorprendente la fuerza con que cayó la inflación, desde 9,9% terminamos con la inflación negativa en 2009", agrega. Supervisión y regulación En ese período, Larraín era vicepresidente de IOSCO -organismo regulador de los mercados de valores del mundo- y en esa institución ya en agosto de 2007 comenzaron a ver el desarrollo de la crisis con la quiebra de los dos primeros hedge funds . Internamente se agudizó el seguimiento de los mercados por parte de las superintendencias y en la relación con el Banco Central y Hacienda. Se creó un área de conductas de mercados y otra de supervisión, para lo cual se logró un acuerdo con el Centro de Modelamiento Matemático para hacer supervisión de grandes bases de datos. "El origen de la crisis fueron las fallas regulatorias del mundo desarrollado, entonces estuvimos muy preocupados revisando nuestra legislación en materia de securitización y muy activos mirando los mercados. Descubrimos dos fraudes en la gestión de custodia de dos corredoras, las que fueron cerradas. Algo que veníamos discutiendo antes de la crisis era transformar la SVS en una Comisión de Valores, lo que se aceleró y derivó en un proyecto y hoy la Comisión de Mercado Financiero es ley". En circunstancias de mucha incertidumbre, Velasco plantea que se deben usar todos los instrumentos y destaca que hoy Chile es un ejemplo de cómo se responde a una crisis internacional. Sin embargo, hasta hoy el país no ha logrado restablecer sus cuentas fiscales. Según De Gregorio, "hay países que gastaron mucho, como debía ser, pero la devolución del gasto no fue completa y eso reduce los espacios de la política fiscal futura". Velasco acota que las decisiones de 2008 y 2009 fueron gastos transitorios y, por tanto, reversibles: "Lo que pasó es que se armó cierta dinámica política donde en la campaña siguiente todos los candidatos ofrecían bonos. Siempre he pensado que los bonos son una medida lícita en época extraordinaria, y no ser un instrumento de la política social todos los días". Una de las lecciones que dejó la crisis fue la fuga de los afiliados del sistema de AFP, desde el fondo A al E entre septiembre y diciembre de 2008, que los llevó a absorber una pérdida importante, dice Larraín. De ahí para adelante, el fondo A tiene una representativa menor que la previa a la crisis, lo que debería mirarse con atención. En el actual contexto internacional, De Gregorio afirma que una economía como la de Chile, que pudo enfrentar la crisis de 2009, tiene capacidad para enfrentar una desaceleración o una recesión en economías avanzadas. Una recesión que no tendrá la profundidad de la anterior, pero que será más duradera, porque los países desarrollados tienen una deuda pública muy alta y con tasas de interés muy bajas que no les dan mucho espacio. Para Velasco, el principal problema mundial hoy es el populismo, y la mala política se traduce en malas decisiones económicas. Es, dice, una situación presente en Europa Occidental, Europa Oriental, Estados Unidos, Turquía, Brasil. "EE.UU. comete un error de silabario al expandir el gasto fiscal y recortar impuestos en momentos en que la economía está en pleno empleo", puntualiza. ''Lo que nos permitió una respuesta audaz de la política fiscal fue que el país tenía plata, con una deuda pública bruta de 3% del PIB, pero un acreedor neto y eso daba espacio para actuar". ANDRÉS VELASCO EXMINISTRO DE HACIENDA ''Estuvimos preocupados revisando nuestra legislación en materia de securitización y muy activos mirando los mercados. Descubrimos dos fraudes en la gestión de custodia de dos corredoras, las que fueron cerradas". GUILLERMO LARRAÍN EXSUPERINTENDENTE DE VALORES Y SEGUROS ''Bajamos la tasa de interés de política monetaria (TPM) 100 puntos base en enero, 250 puntos en febrero y 250 puntos en marzo. Partimos entre 8,5% y 8,25% hasta 0,5% a mediados de 2009". JOSÉ DE GREGORIO EXPRESIDENTE DEL BANCO CENTRAL