Dólar Obs: $ 887,71 | -0,57% IPSA -0,25%
Fondos Mutuos
UF: 40.226,79
IPC: 1,30%
Muestra Selección de ilustraciones:

Los escritores de Olea

domingo, 04 de noviembre de 2018

Roberto Careaga C.
Artes y Letras
El Mercurio

Parte de la generación que hizo de la ilustración un boom en Chile, Francisco Javier Olea lleva 17 años retratando a poetas y narradores para Revista de Libros. Una selección de su trabajo se expone en la Feria Internacional del Libro de Santiago. Acá explica su método: "Siempre parto de cero", dice.



Antes siquiera de consultar fotos de referencia, Francisco Javier Olea (46) piensa en colores: si Armando Uribe se le impone en un estricto blanco y negro, Gabriel García Márquez se le aparece en un derroche de tonos. Todas las semanas le sucede. Todas las semanas llega hasta la bandeja de entrada de su correo electrónico una petición desde Revista de Libros de Artes y Letras: ilustrar a un escritor. Entonces se activa un proceso: primeros los colores, luego ver al autor en todas las poses que internet lo permita, a veces conocerlo por primera vez, investigar qué tipo de literatura escribe y luego decidir qué estilo ocupará. El orden de los factores no altera el producto y, en realidad, nunca se repite. Olea lleva alrededor de 17 años dibujando semana a semana a un escritor y nunca sigue los mismos pasos.

"Siempre parto un poco de cero", reconoce Olea, que desde hace 20 años trabaja ilustrando diferentes secciones del diario El Mercurio. Revista Sábado es su base, ahí está su ya clásica viñeta Oleísmos, pero quizás con menos protagonismo, aunque con la misma constancia, Olea ha ido construyendo a través de Revista de Libros una enorme galería de personajes de la literatura universal. Recuerda que fue por una ilustración de Shakira especialmente alabada que le empezaron a pedir retratos de escritores y, de pronto, pasó a realizar la labor que por décadas había hecho el reconocido dibujante Jimmy Scott, quien entre otras ilustraciones, tiene a su cargo el chiste de cada día.

"Fue bien natural. Y quizás para él (Scott) fue un alivio que yo tomara una posta. Tiene mucho trabajo. Yo le tengo mucho cariño a la pega de ilustrar escritores. Y ya por el hecho de que sean escritores siento cierta admiración por ellos. Estos dibujos son un poquito homenajes", cuenta Olea, quien de la enorme cantera de retratos que ha hecho, ahora está mostrando algunos en gran formato en la Feria Internacional de Libro de Santiago: en medio de la Estación Mapocho está instalada una Plaza de Lectura, un alto en los estands con una cafetería en la que están dispuestas varias ilustraciones de escritores.

En la línea de país invitado de honor de la Filsa este año, 10 de los 21 autores en exposición retratados por Olea son peruanos: ahí están, entre otros, Mario Vargas Llosa, Fernando Ampuero, Jeremías Gamboa, Daniel Alarcón, Julio Ramón Ribeyro, Fernando Iwasaki, César Vallejo y Alfredo Bryce Echenique, que según Olea es icónico de su primeros años en esta labor: "Eran como unos afiches. Geométricos, bien cromáticos, colores llamativos. Me acuerdo de Brice Echenique, José Miguel Varas, Harold Bloom", asegura. Pero también hay otras etapas y 11 autores chilenos: Nicanor Parra, Diamela Eltit, Elvira Hernández, Pedro Lemebel y José Donoso, entre ellos.

Caprichos y pistas

Miembro del colectivo Siete Rayas, Olea es parte de una camada de ilustradores que empujó un verdadero boom de la ilustración. Aparecieron dibujantes, galerías dedicadas al rubro, decenas de libros. El mismo Olea ha pasado de dibujar para artículos, a realizar sus propias crónicas gráficas para revista Sábado. "En mi generación de ilustradores quisimos salir un poco del anonimato. Antes, el ilustrador era un colaborador dentro de una máquina y nunca se sabía quién era", dice. Y agrega: "Pero nos convencimos de que teníamos que salir, mostrar nuestra cara. Ser autores. Creo que ese giro que dimos empujó a mucha gente a salir, a creerse el cuento. A ser más que solo una mano que dibuja. A ser un autor, a hablar de sí mismo, a opinar".

Olea opina. A su modo. Como autor con rostro conocido, en Twitter (@oleismos) publica no solo las ilustraciones que hace para "El Mercurio", también otras personales. El más famoso lo publicó ante el atentado mortal que recibió la revista francesa Charlie Hebdo en 2015: era una composición gráfica que con lápices, sacapuntas, gomas y una regla formaba un fusil. "¡A tomar las armas compañeros", decía un mensaje. La imagen dio literalmente la vuelta al mundo. "Es mi top one ", dice Olea.

La semana pasada tuvo otro gran hit : el viernes 26 de octubre, tras la muerte de la activista de derechos humanos Ana González, subió una imagen: aparece González llegando al cielo, va vendada, San Pedro le abre la puerta y allá, esperándola, están su esposo, sus dos hijos y su nuera, los cuatro detenidos desaparecidos en dictadura y jamás hallados. "Hacer esos dibujos puede interpretarse como oportunismo, si uno no tiene una cercanía real con el personaje. No iba a hacer nada, pero de repente empecé a cachar que era un personaje muy importante del lado emocional de Chile y eso no se ve tanto. Había algo importante que destapar. Había mucha gente, de ambos lados, que lamentaba que la pobre señora se haya ido sin encontrar una respuesta. Entonces, ya, lo hice. Era lo que se sentía", explica.

Algo de esa intuición está presente en Olea al retratar a escritores. "Después de pensar en el color que me despierta el nombre del escritor, viene su actitud. O si escribe policial, terror, comedias o guiones de película. Luego pienso el libro que escribió. Cómo se visten, si han ganado premios. Me entretiene investigarlos", cuenta. "Ese podría ser un sistema si lo repitiera siempre, pero generalmente tiene que ver también con un resultado gráfico que quiero lograr: a veces ando con la cosa más plástica, que sea más suelto, y me voy al lado de la visualidad del dibujo y a lo mejor no tiene que ver tanto con el personaje. Es una mezcla entre caprichos y las pistas que te va dando el autor que debo dibujar", agrega.

Seguidor de Quino, Olea cuenta que siempre está leyendo un libro aunque muchas veces lo deja en la mitad para tomar otro. De sus preferencias al dibujar, le gustan los clásicos como Chéjov o Tolstoi, y se preocupa de que las mujeres le puedan quedar feas. "Un gallo feo da un poco lo mismo", dice. De entre sus retratos más famosos, cuenta uno de Roberto Bolaño y alguno de los varios que ha hecho de Nicanor Parra: "Es muy entretenido dibujar a Parra: el pelo, las arrugas, su cara es como geométrica", dice. "Podría ser menos motivante dibujar autores que no son conocidos, en comparación a un García Márquez o a las grandes figuras, pero me gusta sacarlos de ese anonimato visual, ponerle cara a un nombre que suena. Me gusta experimentar: el mismo hecho de que sean personajes del mundo de las artes te da una flexibilidad", añade.

En los planes de Olea está sumar a su bibliografía, que ya tiene seis libros, un volumen en que aparezcan parte de sus miles de retratos a escritores. Aún no llega el proyecto adecuado para ese título, pero tiene otros definidos: uno que recoja las crónicas gráficas que ha publicado en Sábado y otro, en pleno proceso, que está trabajando con Marcelo Comparini sobre músicos.

 Imprimir Noticia  Enviar Noticia