Fondos Mutuos
Los paisajes rurales de las tierras bajas y los personajes campesinos que vivían en ellas toman una vida exuberantemente detallada y a menudo deliciosamente cómica a través de las obras de Brueghel. Pero se trata de una compleja construcción de múltiples capas. Observaciones morales, mensajes espirituales y significados sociales, políticos y religiosos están encriptados en sus densas escenas. Brueghel en el Kunsthistorisches Museum de Viena es la exposición más grande dedicada a la obra de Pieter Brueghel el Viejo. Gracias al entusiasmo de los coleccionistas Habsburgo, el museo ya posee la colección más grande de sus cuadros. De sus 40 obras maestras sobrevivientes, casi un tercio cuelgan de sus paredes. Sin embargo, para marcar el 450 aniversario de su muerte el próximo año, los curadores han reunido más de tres cuartos de sus cuadros en una muestra impresionante que no es solo la más grande, sino también que también incluye dibujos y grabados. La remota vida del pintor Se sabe muy poco de Brueghel. Nacido entre 1525 y 1530 cerca de Breda y aprendiz en el estudio de un maestro pintor y grabador con cuya hija se casaría, se sabe que viajó a Italia antes de establecerse en Amberes en 1555. Allí, después de haber trabajado un tiempo con un impresor, comenzó a pintar, produciendo sus característicos w immelbild , o "cuadros de objetos ocultos", sus pinturas oscuras y morales y los paisajes panorámicos en los que la naturaleza, casi por primera vez, se convierte en un tema a saborear por derecho propio. La muestra comienza con los dibujos. Uno lo puede ver aprendiendo las lecciones del Renacimiento italiano. A medida que progresa, juega con la estructura compositiva, usando un estilo cada vez más suelto e improvisado. Experimenta con la mezcla de la tradición holandesa y veneciana. Sus paisajes alcanzan su apogeo en "Las estaciones" de 1565. Aunque diseñado para ser exhibido como un ciclo en el salón de la residencia rural de un comerciante, estos cuadros permanecieron juntos por probablemente menos de una década. Ahora, cuatro de los seis finalmente se han vuelto a reunir. De los otros dos, uno se ha perdido, el otro -una brillante visión de una cosecha que está en el Met de Nueva York- es demasiado frágil como para moverlo. Así y todo, lo que uno ve cuando la vista los recorre, viendo cómo el año transcurre alrededor del ciclo agrícola, la luz creciente y menguante, es un hito en la pintura europea. La visión panorámica de Brueghel, tan rica en detalles, no es solo una maravilla que empuja los límites de la sensación, sino que establece las bases para la gran tradición paisajista flamenca de los siglos XVI y XVII. Hay muchos diferentes Brueghel en esta muestra: el admirador de Bosch y sus horrores medievales; el pintor cristiano que sitúa narraciones bíblicas en su mundo contemporáneo; el maestro campesino que disfruta con los personajes y costumbres rurales y el pintor humanista de las alegorías morales. Cada período ha hallado su modo de comprenderlo. Nuestro método contemporáneo es el del examen tecnológico. Enigmas tras las telas La actual exposición de Brueghel surge de un proyecto de investigación de seis años. Una sección explica la progresión lineal de la pintura de Brueghel, desde los primeros esbozos hasta la superficie de pintura final, con una área dedicada a las recientes restauraciones. La tecnología tiene mucho que revelar en todo. Puede mostrar cómo, al principio, Brueghel dibujaba con precisión y aplicaba la pintura fielmente, pero en obras posteriores hacía cada vez más mezclas y ajustes. Las figuras se vuelven más grandes o más pequeñas, sus poses cambian, sus colores se adaptan a medida que quedan encerrados en una estructura más amplia. Sin embargo, estos descubrimientos no son solo sobre los procesos creativos. Veamos, por ejemplo, "Paisaje de invierno con trampa para pájaros", una de las imágenes más famosas y copiadas de Brueghel (se muestra junto a una reproducción de su hijo). Este cuadro fue redescubierto hace solo unos cien años atrás y su autoría ha sido frecuentemente cuestionada. Como resultado de la investigación, se ha confirmado finalmente su atribución, pero se ha descubierto que la trampa para pájaros fue agregada como una idea de último momento. ¿Por qué? Es cierto que proporciona una importante lámina compositiva para los patinadores que se deslizan girando, pero ¿está también relacionado con un proverbio sobre la naturaleza resbaladiza de la existencia humana, como lo creen algunos estudiosos? ¿El agujero en el hielo es una referencia al Demonio, que pone trampas para las almas humanas, o es una trampa para futuros iconólogos? Es un tema fascinante. Se puede seguir el proyecto de investigación en insidebruegel.net . Pero aun cuando los curadores ofrecen ideas, con múltiples posibles interpretaciones, siguen siendo no prescriptivas. No hay una fórmula Brueghel; cada imagen es única. De modo que lo más importante que ofrece esta muestra es la oportunidad de mirar y comprender por nuestra propia cuenta. Ojo en el detalle Crecemos acostumbrados a pasearnos entre las maravillas de la historia del arte, echando un vistazo, para luego seguir adelante, pero el detalle minucioso de Brueghel requiere un enfoque diferente. El gancho de esta muestra es que nos alienta a experimentar estos cuadros de la forma más inmediata e íntima y de la manera más segura posible. Las barreras se mantienen al mínimo. "Cristo llevando su cruz", por ejemplo, está sin marco; presionando la nariz contra el vidrio, uno puede imaginar estar observándolo como lo debe haber visto su creador, sobre su caballete. El ojo debe realizar trabajo físico. Debe escudriñar en horizontes lejanos o ajustarse a la poca luz del "Día sombrío". Debe rastrear cada minúsculo detalle hecho por un pintor tan consumado que puede representar una expresión legible en miniatura con solo unas pocas pinceladas. Brueghel halló tantas maneras de pintar la nieve como tienen los inuit para describirla. Capta la diferencia entre polvo compacto y nieve recién caída, entre cristales agudos y helados y un granizado medio derretido. Observemos su maravillosa "Adoración de los reyes en la nieve", nunca antes prestada. El drama bíblico parece poco más que un espectáculo secundario en esta animada representación de la vida pueblerina. Los copos de nieve caen blandos, suaves, húmedos y manchados sobre la superficie; uno prácticamente tiene que quitárselos de las pestañas. En medio de todas las distracciones, el erudito Larry Silver señala: "Brueghel nos ofrece un primer ejemplo de sus presentaciones religiosas en las que verdaderamente 'Dios está en los detalles'". Las dos torres de Babel Los dos cuadros sobrevivientes de la "Torre de Babel" de Brueghel cuelgan uno al lado del otro, reunidos por primera vez en 300 años y cuidadosamente colocados a nivel de los ojos, de modo que -al acercarse- uno pueda mirar directamente en sus profundidades. Todo se mezcla: hecho histórico, tradición del Antiguo Testamento y mito. Al trasplantar la torre monumental de Mesopotamia a los Países Bajos del siglo XVI, Brueghel viola los parámetros de la proporción normal, dejando caer de golpe el edificio al medio y empujando a todos los demás elementos a un lado. ¿Cómo se supone que lo debemos interpretar? Brueghel describe la actividad de la construcción con una precisión extraordinariamente literal, pero el rey Nimrod no está mirando. Está más interesado en recibir la reverencia de sus súbditos. ¿Brueghel está pintando una parábola para su época? Amberes estaba en un estado de sublevación durante aquel período, que se expandía rápidamente. Al elegir como tema este grandioso proyecto de edificio bíblico, ¿el pintor intenta hablar sobre la sociedad que está en alza, el orgullo cívico, el crisol de las razas, el origen de las lenguas y las raíces de las culturas? El rey viste ropas antiguas de un modo fascinante. ¿Brueghel pretende mostrar que él es solo uno de una serie sucesiva de monarcas, que su poder no es permanente, aunque lo sea su deseo monárquico de disfrutar de él? Un cuadro de Babel muestra la gran torre inclinada al amanecer. El otro, al acercarse, la muestra envuelta en medio de nubes de tormenta. ¿Es esta imagen una advertencia? No hay respuestas claras, sino que Brueghel más bien sostiene un espejo para los espectadores. Aunque sus cuadros parezcan invitarnos a entrar, solo vemos nuestros propios límites.