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Los servicios de Inteligencia de Brasil habrían descubierto un plan de atentado contra el Presidente electo, Jair Bolsonaro, reveló al diario O Globo el general (r) Augusto Heleno, quien será el ministro de Defensa del nuevo gobierno. "Hay un plan de acto terrorista contra el Presidente (...). Eso ya fue confirmado por las autoridades", afirmó Heleno, quien no entregó mayores detalles sobre quién sería el autor detrás del plan, ni qué medidas serán tomadas por parte del equipo de Bolsonaro. La Policía Federal (PF) y la Agencia Brasileña de Inteligencia (Abin) se reunieron varias veces en los últimos días para analizar la situación, aunque dijeron a la prensa local que no obtuvieron pruebas concretas al respecto. Desde que el excapitán del Ejército fue elegido el domingo pasado, la PF aumentó de 35 a 55 el número de policías para reforzar su seguridad. El jueves, en una entrevista a medios locales, dijo que ahora él tiene "menos derecho que alguien con una tobillera, teniendo en cuenta el tema de la seguridad". El diputado federal y futuro jefe de gabinete del nuevo gobierno, Onyx Lorenzoni, profundizó ayer en ese punto, e insistió que Bolsonaro (63) no suele divulgar su agenda de compromisos a la prensa por "temas de seguridad". Durante el proceso electoral, "Bolsonaro y su entorno recibieron muchísimas amenazas", dijo a "El Mercurio" Waldir Ferraz, amigo del nuevo Presidente desde hace más de 25 años y colaborador de su campaña. Informes de la PF, la Abin y del Servicio de Inteligencia del Ejército revelaron que el origen de las intimidaciones sería la facción criminal Primer Comando de la Capital (PCC). A principios de septiembre, el entonces candidato presidencial, quien ha prometido mano dura contra la delincuencia y despenalizar el porte de armas para "ciudadanos de bien", fue atacado con un cuchillo por Adélio Bispo en un mitín en Juiz de Fora (Minas Gerais). Aunque se concluyó que Bispo sufre de graves trastornos delirantes, la policía investiga ahora a sus abogados, quienes tendrían como clientes a miembros del PCC. Algunos miembros del equipo de Bolsonaro, como Lorenzoni, dijeron a la Revista Veja que tampoco descartan que el grupo extremista islámico Hezbolá haya tenido su participación en el atentado. Tras el atentado, Bolsonaro estuvo 23 días internado y fue sometido a dos operaciones de urgencia. El próximo 12 de diciembre, el líder de extrema derecha se someterá a una nueva cirugía, para que los médicos le retiren una bolsa de colostomía. Debido a eso, el futuro Presidente no tiene aún fecha prevista para visitar Chile, el primer viaje anunciado tras su elección. El ministerio de Defensa ya envió al Comando de la Aeronáutica un permiso para que Bolsonaro pueda pedir a las Fuerzas Aéreas Brasileñas aviones para traslados en el país y en el extranjero. También por temas de seguridad hay dudas sobre cómo se realizará el cambio de mando, el próximo 1 de enero. Su equipo está analizando si es conveniente o no hacer uso de un auto abierto en la ceremonia. El vehículo tradicionalmente usado en el trayecto por la Esplanada de los Ministerios, en Brasilia, es un antiguo Rolls-Royce que el gobierno británico regaló en 1953 al entonces Presidente de Brasil, Getúlio Vargas. Aunque la decisión todavía no ha sido tomada, el senador electo Major Olímpio, integrante del núcleo político de Bolsonaro, comentó al diario Estadão que, "para alguien que sufrió un atentado, el uso de un auto abierto es técnicamente contraindicado (...). Obvio que el Rolls-Royce es tradicional, pero muchas veces, si se analiza el grado de riesgo, es necesario repensar los pros y los contras". Bolsonaro estaría inclinado en cumplir la tradición y desfilar con el auto abierto. Hasta ahora, el equipo de Bolsonaro solo decidió con el gobierno de Michel Temer que la Esplanada de los Ministerios contará con 32 kilómetros de rejas de seguridad y que, en los alrededores del Palacio de Planalto, será utilizada alguna protección a prueba de balas, para el momento en que el excapitán reciba la banda presidencial. Un asesor de seguridad dijo al diario O Globo bajo condición de anonimato que "se podrá recurrir a esquemas de seguridad más fuertes, que ya fueron utilizados para la protección de otros mandatarios en momentos tensos, como con Dilma Rousseff en el período anterior a su impeachment ". SOSPECHAS La Policía Federal y el Servicio de Inteligencia del Ejército sospechan que la facción Primer Comando de la Capital (PCC) estaría detrás de una serie de amenazas que ha sufrido Bolsonaro y su entorno.