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Juez de la operación anticorrupción Lava-Jato:

Moro acepta ser ministro de Justicia de Brasil y dice que tendrá una fuerte agenda anticorrupción

viernes, 02 de noviembre de 2018

Amanda Marton Ramaciotti
Internacional
El Mercurio

El magistrado se reunió ayer en Río de Janeiro con el Presidente electo, Jair Bolsonaro, quien aseguró que no va a interferir en su mandato en la cartera. Moro va a tener "total libertad para trabajar por Brasil", dijo el líder de extrema derecha.



El juez Sérgio Moro, encargado de las investigaciones en primera instancia del escándalo de corrupción de Petrobras, aceptó ayer la invitación del Presidente electo, Jair Bolsonaro, y será el ministro de Justicia de Brasil a partir del 1 de enero. El magistrado, visto por muchos en el país como un héroe, anunció que va a implementar una "fuerte agenda anticorrupción y anticrimen organizado".

Moro se reunió con Bolsonaro en la casa del líder de extrema derecha, en Barra da Tijuca, Río de Janeiro. Tras el encuentro de más de una hora, el juez publicó en sus redes sociales que aceptó "honrado" la invitación de Bolsonaro: "Tomé la decisión con cierto pesar, porque tendré que abandonar 22 años de magistratura. Sin embargo, la perspectiva de implementar esa agenda (...) me llevó a tomar esta decisión. En la práctica, significa consolidar los avances contra el crimen y la corrupción de los últimos años y alejar riesgos de retrocesos por un bien más grande".

El juez aclaró que la Operación Lava-Jato, que investiga la trama de sobornos de Petrobras y de Odebrecht, continuará en Curitiba, con "valerosos magistrados locales". Asimismo, dijo que para "evitar controversias innecesarias", se alejará "desde ya" de los interrogatorios. Moro, quien condenó al expresidente Lula da Silva (2003-2010) a nueve años y medio de cárcel por corrupción pasiva y lavado de dinero -sentencia que fue aumentada, en segunda instancia, a 12 años y un mes de prisión-, tenía previsto interrogar al exmandatario el 14 de noviembre, por otra causa de sobornos.

A la salida del encuentro, Bolsonaro dijo en tono de broma que es "una honra encontrarse con Moro en cualquier lugar que no sea Curitiba". Detalló que el juez estará a cargo de un "superministerio", que unirá Justicia y Seguridad Pública. La cartera también será ampliada con órganos de combate a la corrupción que hoy pertenecen a otros ministerios, como la Policía Federal y el Consejo de Control de Actividades Financieras.

En sus redes sociales, su canal preferido para comunicarse con los brasileños, Bolsonaro dijo que "la agenda de Moro anticorrupción, anticrimen organizado y el respeto a la Constitución y a las leyes será nuestro norte". Durante la campaña electoral, el exdiputado se comprometió a tener mano dura contra la corrupción.

Poco después, en entrevista al canal Record, el Presidente electo también aseguró que no va a "interferir en absolutamente nada que ocurra en la Justicia en lo que se refiera al combate a la corrupción. Aunque esto involucre a alguien de mi familia en el futuro, no importa. Yo le dije: tienes total libertad para trabajar por Brasil".

La decisión de Moro dividió a políticos y magistrados del país.

El expresidente Fernando Henrique Cardoso (1995-2002) dijo vía redes sociales que Moro es "un hombre serio" y que, aunque lo preferiría en el Supremo Tribunal Federal (STF), "la corrupción arruina a la política y al país. Si Moro la combate, ayudará a Brasil". En la misma línea, el juez del STF Luiz Fux, afirmó a Estadão que la elección de Moro fue por "genuina meritocracia": "Bolsonaro hizo lo que la sociedad brasileña haría, si fuera consultada".

Del otro lado, el exjuez del STF Carlos Ayres Britto dijo que la decisión de Moro "compromete la buena imagen social del propio Poder Judicial, que debe proteger la separación e independencia de los poderes del Estado". Por su parte, la senadora y presidenta del Partido de los Trabajadores (PT) de Lula, denunció que Moro "ayudó a elegir (a Bolsonaro), y ahora va a ayudarlo a gobernar".

Durante la campaña presidencial, y a solo seis días de la primera vuelta, Moro divulgó una delación compensada de Antônio Palocci en la que el exministro de Hacienda de Lula hablaba sobre la corrupción dentro del partido. El PT y la prensa local cuestionaron la imparcialidad del juez sobre la política local en ese momento, y consideraron que el contenido pudo haber perjudicado la popularidad de Fernando Haddad, heredero político de Lula y entonces candidato a la Presidencia.

Al asumir la cartera de Justicia, Moro fortalece la narrativa del PT de que él promueve una persecución política contra Lula y el partido. Sin embargo, su presencia en el gobierno permite al Presidente electo decir que se rodeó de personas con prestigio, más allá del reconocido economista de la Universidad de Chicago, Paulo Guedes, quien estará a cargo del Ministerio de Hacienda.

Para muchos brasileños, además, la presencia de Moro funciona como una señal de que el combate a la corrupción será una prioridad del nuevo gobierno. "Elegir un presidente y tener como bonus sorpresa al juez Moro como ministro de Justicia no tiene precio", comenta la abogada Evie Freitas.

Pero, según expertos, Moro tendrá muchos desafíos por delante. Renato Ribeiro de Almeida, de la Academia Brasileña de Derecho Electoral y Político, asegura a "El Mercurio" que el Ministerio de Justicia ya estuvo a cargo por muchos "nombres de relieve en el medio jurídico, pero que, en algún grado, poseían alguna relación con el mundo político". "Moro no viene del mundo político, pese a que es muy conocido. Su desafío será conjugar su conocimiento técnico jurídico y absorber rápidamente la dinámica de los temas políticos propios de este cargo", sostiene.

Desde que se hizo famoso por liderar la investigación Lava-Jato, Moro ha insistido en que "no es un hombre de la política". En diciembre del año pasado, dijo a O Globo que "todo magistrado tiene derecho a meterse en política", pero que su "elección personal es seguir como juez". "Mi vocación es esta, soy juez y pretendo permanecer como juez", añadió.

En el círculo del mandatario electo, sin embargo, dijeron a medios locales que, al aceptar ser ministro de Justicia, Moro está diseñando su camino a la Presidencia de Brasil; y Bolsonaro, preparando a su sucesor.

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