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"Tribunal Supremo y Directiva del Partido Ciudadanos Somos Todos: Por medio de esta carta nosotros, Sylvia Eyzaguirre Tafra y Jorge Errázuriz Grez, renunciamos a nuestros cargos de vicepresidentes a la directiva nacional del partido Ciudadanos Somos Todos. El Tribunal Calificador de Elecciones entregó su fallo respecto de los reclamos que presentamos a propósito de las elecciones del partido. El fallo declara inadmisible nuestros reclamos, pues para su admisibilidad se requiere un voto de minoría en el Tribunal Supremo de al menos 25 por ciento de los miembros. El problema radica en que nosotros no consideramos legítimo este Tribunal Supremo, pues la legitimidad ética es distinta a la mera legalidad. Nos resulta preocupante el fallo del Tricel, pues bastaría que el Tribunal Supremo sea corrupto para dejar a la deriva a todos los militantes de un partido político, al menos eso es lo que se desprende del fallo del Tricel. Para nosotros es imposible seguir en un partido que ha traicionado todos los principios democráticos más básicos. Entramos a la política para defender los derechos de los ciudadanos y las buenas prácticas, y precisamente porque somos consecuentes con esos principios hoy no podemos aceptar estos cargos sin traicionar nuestras convicciones más profundas. ¿Cómo podríamos aceptar estos cargos, si se eliminaron prácticamente un tercio de los votos y a gran parte de estos votantes no se les dio la oportunidad de volver a votar, mientras que a una minoría sí? ¿Cómo legitimar los resultados de una elección donde un tercio de los votos fueron eliminados por irregularidades? ¿Cómo podríamos legitimar el nombramiento de los cuerpos directivos del partido, si los elegidos no están asumiendo sus cargos, sino los que perdieron? ¿No es acaso esto pasar a llevar la voluntad popular de nuestros militantes? Es verdad que los candidatos ganadores renunciaron al partido y también es cierto que la ley establece procedimientos para casos excepcionales, pero acá no se trata de excepciones, sino de un número relevante de cargos a la directiva nacional y a las directivas y consejos regionales. Además, las renuncias de los ganadores y de más de 200 militantes no fueron caprichosas, sino en respuesta a cómo se abordó el conflicto en las elecciones. La nueva directiva no solo no representa la posición política que "ganó" en las elecciones, defraudando a nuestros militantes, sino que además llegan al poder después de una elección dudosa y con procedimientos altamente cuestionables. Muestra de eso es la actual constitución del Tribunal Supremo, donde no hay nadie que represente a la posición que ganó en las últimas elecciones. Las ansias de poder tienen un límite y ese límite lo fija la ética. Aquí se ha sobrepasado ese límite y eso demuestra un bajo estándar ético, que nosotros no solo no compartimos, sino que tampoco vamos a legitimar aceptando nuestros cargos". Fallo
El Tricel señaló que el reclamo interpuesto "no reúne los presupuestos legales, estatutarios y reglamentarios" para ser admisible.