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En momentos en que la derecha avanza en gran parte de América Latina, las nuevas generaciones de la izquierda apuestan por reinventar a un sector que hace cinco años era indiscutidamente hegemónico, rechazando las violaciones a los derechos humanos en Venezuela y Nicaragua, y promoviendo los derechos de sectores subrepresentados como las mujeres y los pueblos originarios. Asimismo, afirman que la ola de gobiernos progresistas se distanciaron de los movimientos sociales, crítican su economía extractivista, pero acusan un "ensañamiento" judicial contra líderes como el expresidente Luiz Inácio Lula da Silva, de Brasil, país donde en una semana más la derecha podría obtener un nuevo triunfo en la segunda vuelta presidencial, con el favorito Jair Bolsonaro. Durante su visita a Santiago, con motivo del festival "A Toda Marcha" de Revolución Democrática, la excandidata presidencial peruana Verónika Mendoza (37 años), la senadora mexicana Citlalli Hernández (28), la diputada argentina Victoria Donda (41) y la diputada electa brasileña Áurea Carolina (34) comentaron con "El Mercurio" la situación y la proyección de su sector frente a lo que denominan "contraofensiva neoliberal y conservadora". Una definición con la que califican, por ejemplo, al triunfo electoral de Mauricio Macri en Argentina en 2015, y el impeachment de Dilma Rousseff en Brasil en 2016. Los comicios de este año en México -un país contraciclico, en el que fue electo el izquierdista Andrés Manuel López Obrador- aparece como una de las pocas excepciones en la región, donde la derecha también gobierna en países como Chile, Paraguay, Perú y Colombia. "Los grandes grupos de poder económico y los sectores conservadores tratan de recolocarse. Es una respuesta a los avances, pero también a los límites y a las deficiencias de estos progresismos, (...) que tomaron en algunos casos ciertas distancias de las ciudadanías que representaron y los movimientos sociales", diagnosticó Mendoza, quien obtuvo el tercer lugar en las presidenciales de Perú de 2016, donde quedó a menos de tres puntos del balotaje. "Hay una búsqueda en estos sectores ciudadanos de otro tipo de referentes, una búsqueda de seguridad y estabilidad a la cual no necesariamente (las izquierdas) han sabido responder en estos últimos años", añadió la líder peruana, que cree que es necesario reconocer el legado, pero "marcar un quiebre" con esas experiencias. A continuación, las principales ideas y propuestas de estas políticas respecto de algunos de los asuntos en torno a los cuales gira el debate en la izquierda latinoamericana. Derechos humanos Los gobiernos bolivarianos han sido acusados de comportamientos autoritarios, que han encontrado su expresión más evidente hoy en la Venezuela del régimen de Nicolás Maduro y en Nicaragua, apuntados, entre otras cosas, por encarcelar a opositores. Una situación que ha abierto un debate en los progresismos, pero que las políticas consultadas no dudan en condenar. "Soy hija de desaparecidos. Nací en un campo de concentración de Argentina, conocí mi identidad hace relativamente poco tiempo. Creo que nadie puede justificar ninguna violación a los derechos humanos sea del signo que sea y del gobierno que sea", explicó Victoria Donda, en una postura con la que las otras tres concordaron. "En el caso de Venezuela (...) no cabe ninguna duda que hay una responsabilidad de quienes están gobernando", añadió. Sin embargo, también apuntó a que estos "desastres" son "aprovechados" por Estados Unidos para "intervenir y hacerse con el manejo de la política". Por su parte, Citlalli Hernández, correligionaria de López Obrador y la mujer más joven en entrar al Senado mexicano, reclama que no se cuestione "tanto como Venezuela o Nicaragua", la situación de México, donde los últimos años "han sido de violencia, de inseguridad, de desaparecidos y de asesinados". Corrupción Las líderes izquierdistas fueron menos críticas respecto de la condena a prisión de Lula, quien junto con la expresidenta argentina Cristina Fernández de Kirchner y el exmandatario ecuatoriano Rafael Correa han sido investigados por corrupción. "El caso de la prisión del presidente Lula es un ejemplo muy contundente del fraude que es el sistema de justicia, porque no es equilibrado, no es imparcial y trabaja sin pruebas", aseveró Áurea Carolina, del Partido Socialismo y Libertad (PSOL), una escisión del Partido de los Trabajadores del exmandatario. En Argentina "hay que hacerse cargo de los delitos que pudieron haber existido -en el gobierno pasado-, y hay que ponerse a disposición de la justicia. Porque para construir un proyecto de nación justa y que le dé respuestas a la sociedad hay dos problemas: la corrupción y el clientelismo", complementó Donda, exmilitante del kirchnerista Frente para la Victoria. Economía El alza de los precios de los commodities permitió a muchos de los gobiernos de izquierda de la región expandir los beneficios sociales, mientras que su caída determinó gran parte de la crisis del sector, que en Argentina y Brasil entregó economías en recesión a gobiernos prolibre mercado; mientras que Venezuela vive una hiperinflación. "Efectivamente, creemos que hubo una dependencia excesiva de la extracción de minerales y petróleo", dijo Mendoza, quien cree que el gran desafío de la izquierda en esta materia es "diversificar la producción", "prender otros motores de desarrollo para generar empleo y fortalecer el mercado interno", y buscar "modelos de desarrollo que sean amigables con la naturaleza". "La agroecología, que es un modelo de vivir que tiene una fuerza muy grande en nuestros países, todavía no encuentra espacio institucional, porque el agronegocio, con toda la política de destrucción ambiental social, es lo que tiene espacio", sugiere Áurea Carolina, quien recuerda que el papel del Estado para la izquierda es "de corrección de las desigualdades". Por su parte, Hernández apuesta por la industrialización: "Tenemos un país que produce mucho petróleo, pero que no ha apostado a la inversión de una industria que convierta, por ejemplo, el petróleo en gasolina, y vendemos muy barato nuestro petróleo y compramos muy cara la gasolina a Estados Unidos". Seguridad El auge de la extrema derecha de Bolsonaro en Brasil se da en un contexto de corrupción, recesión económica, pero también de alta inseguridad en un país donde se registraron más de 63.000 homicidios el año pasado. Una agenda en la que la izquierda no ha logrado presentar una propuesta clara. Sin embargo, Donda plantea lo que cree que deben ser los objetivos contra el narcotráfico: "Si tenemos estados que no tomen la decisión de atacar la ruta del dinero, y siguen eligiendo la política yankee de atacar la ruta de la droga, que siempre termina en una villa o en una favela, vamos a seguir teniendo problemas. La ruta del dinero no la atacó ningún gobierno porque la ruta del dinero termina en un banco". Hernández coincide en abandonar las recomendaciones de Estados Unidos: "En el caso de México, nosotros hemos puesto los muertos, ellos han puesto las armas; ellos han impuesto la política de seguridad que desató la violencia más llena de barbarie". Identidad Para enfrentar la "ola conservadora", y para reencantar a la población, las líderes coinciden en que la izquierda debe agrupar y hacer propias "luchas sociales" de sectores subrepresentados y que serían los antagonistas de políticos como Bolsonaro. "Hay una demanda de los trabajadores por mejores ingresos, por estabilidad laboral, por derechos; hay una demanda legítima de las mujeres para que sea reconocido nuestro derecho a vivir y a trabajar con tranquilidad y a decidir sobre nuestros cuerpos; hay una demanda de la comunidad LGBT, y todas esas demandas y luchas son igual de urgentes. Creo que es importante instalar como nuevo paradigma la idea de la unidad en la diversidad", dijo Mendoza, y agregó que también es necesario trabajar para dar oportunidades a los jóvenes, y que la lucha contra el cambio climático es central. "Los gobiernos progresistas tampoco han superado con intensidad necesaria esta manera de actuar que es típica de nuestra cultura, muy patriarcal, muy blanca, muy jerárquica (...) Es algo que la lucha feminista, la lucha indígena, la lucha negra tienen condiciones de contraponer", coincidió Áurea Carolina, quien cree que es necesario un trabajo cotidiano con la gente. Según Hernández, eso contribuyó al triunfo de López Obrador: "Morena ha logrado consolidar lo que tiene porque todo el tiempo ha estado en el territorio". "Los derechos humanos y su defensa deben estar en el corazón de todo proyecto de izquierda".
Verónika Mendoza
EXCANDIDATA PRESIDENCIAL PERUANA
"Los problemas que tenemos para construir un proyecto de nación justa son la corrupción y el clientelismo".
Victoria Donda
DIPUTADA ARGENTINA
"La lucha feminista, la indígena, la negra tienen condiciones de contraponer al autoritarismo".
Áurea Carolina
DIPUTADA ELECTA BRASILEÑA
"En México hay intención de establecer una soberanía energética, mermada por Norteamérica".
Citlalli Hernández
SENADORA MEXICANA