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Críticas cruzadas han marcado el inicio del nuevo bloque:

El turbulento estreno de Convergencia Progresista

domingo, 21 de octubre de 2018

Nicolás Guzmán
Reportajes
El Mercurio

Junto con resentir el respaldo del Presidente Piñera en las encuestas, en la ex Nueva Mayoría se ha vuelto a instalar un debate respecto de la carencia de un discurso común en torno a proyectos y ejes programáticos. La exclusión de la DC y del PC del bloque ha terminado desordenando sus filas en el Congreso.



"Tenemos que tener una visión y un discurso que le haga sentido a la gente". La frase es del presidente del PR, Carlos Maldonado, y tuvo como escenario un encuentro que sostuvo a inicios de esta semana con sus pares del PS, Álvaro Elizalde, y del PPD, Heraldo Muñoz. Se trataba de una reunión periódica, en el marco del surgimiento de un nuevo bloque político: Convergencia Progresista.

Había pasado menos de un mes desde que se lanzó esta nueva coalición -su estreno fue el 8 de octubre- y las críticas de algunos dirigentes de la ex Nueva Mayoría se hacían sentir. Al menos por tres factores: no poseer un discurso común en torno a proyectos y ejes programáticos, la exclusión de la DC y del PC y el desorden que ha terminado provocando esta asociación entre sus parlamentarios, tanto en la Cámara de Diputados como en el Senado.

"La Convergencia Progresista partió mal y nació con fecha de término", dice el diputado socialista Marcelo Díaz sobre esta última incursión.

El caso Aula Segura

Tras un difícil agosto para el Gobierno, marcado por un cambio de gabinete, en parte de la oposición no pasó inadvertido el 51% de respaldo que obtuvo esta semana la gestión del Presidente Sebastián Piñera -de acuerdo con Cadem- y el 76% de respaldo al proyecto de ley que impulsa el Ejecutivo, Aula Segura.

Tal iniciativa busca que se aplique un procedimiento simple y casi inmediato de expulsión y cancelación de matrícula, en casos en que exista tenencia y almacenaje de ciertos tipos de armas y artefactos incendiarios, así como también cuando existan agresiones físicas que produzcan lesiones a docentes, asistentes de la educación y manipuladoras de alimentos. Todo esto, en medio de los últimos enfrentamientos que se han hecho públicos entre Carabineros y algunos estudiantes de colegios emblemáticos como el Instituto Nacional y el Liceo de Aplicación.

Hoy, los senadores Yasna Provoste (DC), Jaime Quintana (PPD) y Juan Ignacio Latorre (RD) mantienen el debate del proyecto en la comisión de Educación, mientras La Moneda apuesta por acelerar el trámite. "Lo que ha pasado con Aula Segura es claro. Evidentemente, nosotros estamos por sancionar de alguna manera lo que sucede, pero nuestro problema es que nos demoramos mucho tiempo, nos damos demasiadas vueltas y la gente lo que quiere es una rápida reacción", afirma José Miguel Insulza (PS).

En privado, dicen sus cercanos, los presidentes de Convergencia Progresista están conscientes de que el escenario es difícil de manejar. Y que, pese al intento original por construir una plataforma política que comenzara a aglutinar a las fuerzas de izquierda con miras a las próximas elecciones municipales, de intendentes, parlamentarias y presidenciales, el caso de Aula Segura resulta casi paradigmático: algunos parlamentarios han salido a apoyar un acuerdo con el Gobierno y otros a rechazarlo.

Primer acuerdo

En este contexto, afirman en la oposición, los presidentes de partido del PPD, PR y PS adoptaron un acuerdo: designar a un representante por cada colectividad para que analicen en profundidad las necesidades que hoy tienen los chilenos, y, de esta forma, reaccionar más rápido a la agenda.

En los pasillos del Congreso en Valparaíso destacan la medida, pero indican que no es suficiente: Se critica que a casi ocho meses del cambio del gobierno, aún en parte de sus directivas no puedan generar consensos políticos y programáticos de fondo y duraderos y que, por el contrario, aparezcan defendiendo sus posiciones de poder y sus posturas en distintas temáticas por sobre los intereses del sector.

"El 'lento rearme' se explica por la desarticulación opositora después de la derrota presidencial. Y pasa por el reconocimiento de las causas de esa derrota, incluyendo que fuimos separados a una primera vuelta; a que no tuvimos una lista única parlamentaria; y a que no le hablamos lo suficiente a la gente de a pie con propuestas concretas sobre sus preocupaciones, como el crecimiento económico inclusivo, empleo, seguridad ciudadana, tercera edad y otros asuntos fundamentales", afirma Heraldo Muñoz.

Prosigue: "La falta de unidad de la oposición claro que beneficia al gobierno, aunque la culpa no es del gobierno, sino de nosotros".

Algunos dirigentes opositores atribuyen esta situación a que buena parte de la llamada vieja guardia concertacionista está en la segunda línea, por el recambio generacional que han vivido las directivas de los partidos de centroizquierda. Otros, en tanto, lo atribuyen a la fragmentación que existe en la oposición tras la irrupción del Frente Amplio.

Con todo, Elizalde defiende esta coordinación y precisa que Convergencia Progresista "no es una alianza".

"No es ni exclusiva ni excluyente, respecto de otras iniciativas de conducción opositora. No es una alianza política propiamente tal. Una alianza debe tener una historia común, y Convergencia Progresista no es eso", señala el senador PS. Esta semana, cerca de 500 militantes redactaron una carta dando a conocer sus aprensiones sobre la inclusión del PS al bloque.

Rebelión en el Congreso

El miércoles, de manera privada, los senadores Guido Girardi y Jaime Quintana -ambos PPD- se reunieron en una de las oficinas del Congreso con el jefe de bancada de la Cámara de su partido, Ricardo Celis.

"La oposición se está rearmando en el Parlamento y en las bases, no en las dirigencias", afirma el diputado en relación a Convergencia Progresista. Se trata de una opinión que también ha compartido con sus pares y así también lo señaló en una reunión que mantuvo con diputados de la Democracia Cristiana, y en otra, con parlamentarios del PC.

En este escenario, a Celis le han pedido prudencia: la idea pasa por no abrir nuevos flancos, luego de que los diputados socialistas y PPD reactivaran su coordinación con el PC, que no forma parte del bloque y cuya potencial presencia es rechazada por los democratacristianos.

En los últimos días, la bancada liderada por Matías Walker ha invitado a otros partidos de oposición a discutir una postura común, por ejemplo, respecto de la propuesta del Gobierno de reforma tributaria o bien ha invitado a parlamentarios de distintas colectividades para sumarse a proyectos de acuerdo. "Que el PS, RD y el PC vean cómo administran ellos un electorado de izquierda, un electorado encapsulado por el cual no vamos a competir. Lo que estamos tratando de hacer es reconquistar el centro, y lo vamos a hacer con el PR y el PPD, lo hemos hablado con ellos", afirma el diputado DC.

Otro análisis tiene el diputado Leonardo Soto (PS): dice que "en cada partido hay grupos de presión e interés interno para recriminar responsabilidades, lo que nos debilita aún más. Y si no hacemos algo nosotros, nadie lo va a hacer".

El escenario es igualmente complejo en el Senado. La semana pasada se retomaron los almuerzos de los parlamenarios de la Cámara Alta de todos los partidos que formaban parte de la ex Nueva Mayoría, y en el que, como afirma uno de sus miembros, no se discuten los temas estratégicos.

Los senadores DC, además, aún recuerdan la decisión de los socialistas de romper el acuerdo que existía de respaldar a Ángela Vivanco para llegar a la Corte Suprema, en julio pasado. Hoy, la centroizquierda tampoco ha logrado llegar a un consenso sobre quién será el candidato del sector para reemplazar a Carlos Cerda.

El factor DC

El conflicto por la hegemonía interna de los partidos es aún, para algunos dirigentes, un aspecto central en el reordenamiento de fuerzas al interior de la centroizquierda y su proyección.

En la Democracia Cristiana, por ejemplo, es reconocido que existen dos almas y que existe una presión de algunos senadores hacia la directiva por generar alianzas con otros partidos de oposición, incluyendo al PC.

En la mesa que dirige Fuad Chahin, sin embargo, explicando que este no es un año electoral y que esperarán hasta el próximo consejo ampliado del partido -previsto para las siguientes semanas- para definir el itinerario que contemplará el congreso ideológico de la colectividad, y que serviría como base para, eventualmente, discutir acuerdos con otros sectores.

Este fue parte del mensaje que le habría transmitido el timonel Chahin al presidente del PC, Guillermo Teillier, en un reservado encuentro que sostuvieron ambos días atrás. "Estamos abriendo canales de comunicación", dice un miembro de la directiva.

La mesa ha tratado de evitar enfrentamientos con sus críticos. Pero al mismo tiempo ha enviado mensajes internos. Chahin lo hizo respecto de quienes rechazan el proyecto de ley de Aula Segura.

"No puede generarse una cultura de impunidad", dijo el jueves el ex diputado, quien inmediatamente agregó que por esta razón "como directiva esperamos tomar una decisión en la próxima reunión de mesa que nos permita tener una posición a nivel parlamentario que logre avanzar en el proyecto que hoy está en trámite".

Chahin estaba en ese momento junto a un grupo de rectores de colegios públicos y en una línea distinta de lo que ha dicho la senadora Provoste, la integrante DC de la comisión de Educación en la Cámara Alta.

"La falta de unidad de la oposición beneficia al gobierno, aunque la culpa no es del gobierno, sino de nosotros".
HERALDO MUÑOZ
Presidente del PPD

"Nuestro problema es que nos damos demasiadas vueltas y la gente lo que quiere es una rápida reacción".
JOSÉ MIGUEL INSULZA
Senador PS

"No es una alianza política propiamente tal. Una alianza debe tener una historia común y Convergencia Progresista no es eso".
ÁLVARO ELIZALDE
Presidente PS

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