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"Tema libre" Novedad editorial

Alejandro Zambra: "Creo que no voy a volver a Chile en un buen tiempo"

domingo, 21 de octubre de 2018

Pedro Pablo Guerrero
Entrevista
El Mercurio

Esta semana llega a librerías el nuevo título del escritor radicado en México, quien se encuentra en Chile haciendo clases en la UDP y acaba de participar en Encuentros El Mercurio. Zambra compila en "Tema libre" ensayos sobre literatura, relatos y crónicas acerca de su reciente paternidad.



Vive desde el año pasado en Ciudad de México, cerca del bosque de Chapultepec, pero está pasando unos meses en Chile junto a su esposa, la ensayista y editora mexicana Jazmina Barrera, y su hijo Silvestre, de diez meses, al que llama chilpayate -el equivalente náhuatl de guagua- en Tema libre . Publicado por Ediciones UDP, este volumen reúne tres conferencias en la primera parte ("Autorretratos hablados"); cuatro relatos de ficción "postergados" -uno de ellos inédito- en la segunda ("Ropa tendida"), y cuatro crónicas en la tercera ("Léxico familiar"). Dos de estas últimas fueron reelaboradas a partir de columnas de prensa y las otras dos escritas durante los últimos tres meses, especialmente para este volumen.

"Creo que el libro es un venturoso resultado de la interlocución con el editor", dice Zambra refiriéndose a Andrés Braithwaite, el mismo de No leer , compilación reeditada hace unos meses por Anagrama con nuevos textos.

En la primera conferencia de Tema libre , el autor confiesa que, al recibir un libro suyo recién impreso, la felicidad rivaliza con el duelo al pensar que no lo podrá escribir nunca más. Lo mismo le pasó hace unos días cuando le entregaron el ejemplar de Tema libre que ahora saca de la mochila: en la portada se ve una imagen del propio autor a los 4 años, rígido, con uniforme escolar y gorra de marinero. Una foto tomada probablemente por su padre. "Alguien que no conociera el diseño de la colección -que lleva siempre una foto del autor- puede pensar que es una imagen alusiva, porque se habla mucho en este libro de enseñar literatura", comenta.

"Es un libro contra la noción de tema"

En 2016, Alejandro Zambra estaba viviendo en Nueva York gracias a una beca de la Biblioteca Pública de la ciudad, cuando lo invitaron a la Cátedra Abierta en Homenaje a Roberto Bolaño de la UDP para dar una conferencia. El tema era libre. Enfrentarse a esa libertad le hizo recordar el momento al que llega todo profesor de colegio -hizo clases por primera vez a los 23 años-, cuando, agotados todos los temas y efemérides posibles, les pide a sus alumnos escribir acerca de lo que quieran. Una libertad paradójica, porque redactar ese trabajo es, de todas formas, una obligación.

"Obligados al tema libre descubrimos, con una cuota de angustia, que no teníamos tema, pero quizás también sentimos que una frase llamaba a la otra y que la historia, misteriosamente, despegaba. Descubrimos que no necesitábamos un tema, que escribir podía ser una ruidosa forma de quedarnos callados", afirmó en aquella conferencia.

" Tema libre es un libro contra la noción de tema", dice ahora con lentitud, como pensando en voz alta, en busca de una palabra que a veces descarta y reemplaza en el camino. "En rigor -prosigue-, no es que el tema no exista, pero corresponde a una lectura a posteriori, y lo que más me interesa al escribir es ese momento en que el tema resulta difuso, como un relampagueo. Creo que se abusa muchísimo de la noción de tema en el periodismo y en la academia. Yo no leo una novela para saber de un tema. Para eso leo un estudio, lo que también hago. Una novela es infinitamente más compleja, más indeterminada".

Zambra cree que el gran tema de la literatura es pertenecer. "En realidad , la única coordenada de lectura que se puede aplicar a cualquier texto literario es la que está en la tensión entre el yo y el nosotros, y que tiene que ver con pertenecer o no a algo. Una familia, una comunidad, un país o cualquier grupo. Si lees un libro fijándote en eso, lo abres", afirma.

Estrechamente ligado al concepto de tema libre está el de "lecturas no obligatorias", de Wislawa Szymborska. "Un lector siempre se volvió lector porque encontró unos libros que llenaron un espacio que ni siquiera sabía que existía", explica Zambra, quien recuerda el gusto con el que leyó a los 9 años El niño que enloqueció de amor , de Eduardo Barrios. En las tres conferencias recopiladas en el libro defiende la gratuidad de ese tipo de lectura y recuerda que dejó de escribir en diarios, justamente porque se había convertido en una obligación. "En Tema libre hay un registro ensayístico que no tiene que ver con el conteo de palabras ni con la hora del cierre ni con esa sensación asfixiante de funcionalizar todo lo que estás leyendo", recuerda.

Desapegado del concepto de obra, el autor de Tema libre siente que aferrarse a él es un lastre. "Cada vez que publicas un libro nuevo es como que publicaras por primera vez. Cuando lo estoy escribiendo necesito esa intensidad de lo único y no me siento continuando nada. Más bien creo que cada libro está contra el anterior. Facsímil era desesperanzado, nihilista, amargo. Yo no diría que Tema libre es lo contrario, pero lo escribí en un momento muy distinto y creo que eso se nota".

En "Traducir a alguien (I)", penúltimo texto del volumen, Zambra relata la historia de su largo aprendizaje del inglés. En la parte final cuenta cómo conoció a Jazmina, su actual esposa, durante una presentación en la Biblioteca Pública de Nueva York, donde el autor estaba "conferenciando imperfecta pero locuazmente". Fue una situación comunicativa absurda. En la ronda de preguntas, ella levantó la mano y le hizo una consulta que ninguno de los dos recuerda hoy, en un "inglés que sonaba precioso", aunque presintió que su lengua nativa era el español. Él le respondió en inglés.

Ya han traducido juntos dos libros: La balada de Rocky Rontal (Editorial Estruendomudo), una selección de crónicas de Daniel Alarcón -que se presentará en la Filsa-, y Pequeñas labores , de Rivka Galchen, divertido ensayo acerca de la maternidad coeditado por Hueders y el sello mexicano Antílope, que aparecerá en Chile durante los próximos días.

"Parece una frase, pero muchas veces tuvimos la sensación de que Rivka nos traducía a nosotros", recuerda Zambra. "Es un libro que habla de la crianza desde un lugar narrativo, no discursivo. Describe muchas situaciones que acabamos de vivir o estamos por vivir o que fueron muy distintas en nuestro caso. El niño recién había nacido y nos teníamos que turnar para traducir".

-"Pienso que quiero vivir aquí muchos años", dice en la crónica "Así que esto es un terremoto", acerca de los sismos que le tocaron el año pasado en México. ¿Por cuánto tiempo se ve en ese país?

-Yo creo que no voy a volver a Chile en un buen tiempo. Me enamoré de una mexicana, por eso decidimos vivir en México. Me gustaba mucho el país, pero nunca pensé vivir en él. No me enamoré de la ciudad, pero ahora me siento más cerca de ella. El terremoto del año pasado me hizo un poquito más mexicano. No sé. También me gustaría volver a Chile. Me parece que comparar países es súper inútil, pero igual lo estás haciendo todo el día. La experiencia de estar lejos de tu lengua es muy marcadora, aunque sea el mismo idioma. Una de mis preocupaciones recurrentes es la desfamiliarización con el español de Chile. Tengo miedo a perder el acento. Siempre he tendido a un chileno coloquial, conversacional, sin ser criollista, y lo voy a perder, tarde o temprano.

La expectativa de la repetición

Por estos días, Zambra escribe más de un libro. "Después de Facsímil empecé varios proyectos de forma más o menos simultánea confiando en la selección natural, en que alguno prevalecería, otro se caería, se entremezclarían y se confundirían, pero he seguido trabajando en ellos", afirma.

-Supongo que le preguntan mucho por su próxima novela.

-Siempre. En este ámbito todo el mundo te está pidiendo más repetición. Alguien me preguntaba: "¿Cuándo vas a escribir otra novela como Formas de volver a casa ?". Nunca. Ya la escribí. Ahora estoy haciendo otra. Forma parte de un proyecto de tres novelas y un libro de cuentos, "Cementerios personales", que se relaciona con las bibliotecas. Tampoco quisiera hablar de él para no chingarlo, porque cambia siempre. Viviendo experiencias tan poderosas como las del último tiempo, me pareció medio tonto estar solamente metido en la novela y no escribir de lo que estaba pasando. Tema libre es un libro que se nutre de la interrogación sobre el presente.

-En la primera conferencia recuerda que cuando entró a estudiar literatura en 1993 los alumnos que escribían eran mirados con sospecha, porque habían vivido y leído muy poco. ¿Cree que eso ha cambiado?

-Yo creo que la sospecha no se acaba, pero ha cambiado de forma. Persiste la idea, sobre todo en la academia, de la creación como algo solamente intuitivo. Como que el profesor va a explicar finalmente lo que el escritor no sabe. No estoy de acuerdo con eso. Creo que un libro es una intervención en la realidad, y que supone una apuesta por la literatura como forma de conocimiento. Si escribes una novela es porque quieres intervenir en la realidad, no solo contar bien una historia.

"Una de mis preocupaciones recurrentes es la desfamiliarización con el español de Chile. Tengo miedo a perder el acento.


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