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El arzobispo emérito de Santiago, Francisco Javier Errázuriz, envió ayer un comunicado, tras conocerse la carta que escribió en 2009 al nuncio Giuseppe Pinto, y que fue dada a conocer el jueves por el abogado Juan Pablo Hermosilla, en el marco de los alegatos de la demanda civil interpuesta por los demandantes del ahora exsacerdote Fernando Karadima en contra del Arzobispado de Santiago. En el comunicado, el cardenal señala que "se equivoca quien piensa que hubo encubrimiento". "En uno de los párrafos (de la misiva de 2009) se señala que en su momento se cerró la causa, lo que efectivamente ocurrió, con el mérito de los antecedentes que existían en ese momento. Pero es necesario aclarar que poco tiempo después procedí a reabrir el proceso, con nuevos antecedentes, y que fue remitido a la Santa Sede", sostiene. En el documento enviado ayer, Errázuriz describe la ruta que -a su juicio- siguió la investigación contra Karadima, hasta que llegó una denuncia que afectaba a un menor de edad. Ante este hecho, la indagatoria fue derivada a la Congregación para la Doctrina de la Fe. "La Congregación, en base a la investigación hecha en Santiago, lo condenó y rechazó su apelación", afirma el cardenal.