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Tensión entre aliados:

Trump amenaza a Arabia Saudita con "severo castigo" si está tras desaparición de periodista

domingo, 14 de octubre de 2018

JAVIER MÉNDEZ ARAYA
Internacional
El Mercurio

El mandatario estadounidense dijo que se está investigando el caso de Jamal Khashoggi "con mucha fuerza", y si se demostrara que fue asesinado estaría "muy enojado".



En un gesto que bien puede fracturar la relación entre dos estrechos y tradicionales aliados, el Presidente de Estados Unidos, Donald Trump, amenazó ayer a Arabia Saudita con un "castigo severo" si se demuestra que agentes sauditas mataron al desaparecido periodista Jamal Khashoggi, un suceso que el mandatario calificó de "realmente terrible y asqueroso".

En conversación con la cadena CBS, Trump prometió que tomará represalias contra el gobierno saudita si se descubre que ordenó el asesinato de Khashoggi, quien fue visto por última vez el 2 de octubre en el consulado saudita en Estambul. "Vamos a llegar al fondo del asunto y habrá un severo castigo", prometió Trump en un extracto de la entrevista que se emitirá completa hoy domingo.

El líder de la Casa Blanca, sin embargo, no precisó si su Ejecutivo está barajando alguna acción concreta.

Un grupo de senadores, encabezado por el republicano Bob Corker y el demócrata Robert Menéndez, dio el miércoles pasado a Trump un plazo de 120 días para decidir si EE.UU. debe imponer sanciones contra cualquier funcionario saudita que pueda estar implicado en la desaparición o muerte de Khashoggi. Trump enfrenta cada vez mayor presión por parte de miembros del Congreso para modificar la relación de Washington con la monarquía saudita, cuestionada por su actuación al frente de una coalición militar en la guerra de Yemen. Los legisladores estadounidenses han incrementado sus críticas al reino tras el bombardeo del 9 de agosto que acabó con la vida de más de 40 niños.

A Estados Unidos y Arabia Saudita los une una cooperación estable, en una relación bilateral basada en el petróleo y en las armas: los estadounidenses necesitaron durante décadas a los sauditas como proveedores fiables de crudo y también como adinerados compradores de su armamento militar. Además, hasta ahora, el gobierno estadounidense ha seguido viendo en Arabia Saudita un elemento geopolítico estable en una región de por sí inestable.

Por todos estos motivos, hasta ahora Trump ha manifestado reticencias a la imposición de sanciones y tampoco se ha mostrado dispuesto a suspender la venta de armas al reino, el mayor cliente de la industria armamentística estadounidense y que, solo en 2017, acordó la compra de armamento por un valor de 18.000 millones de dólares.

Preguntado al respecto, Trump explicó que otros países, como Rusia y China, han tratado de conseguir contratos armamentísticos con Arabia Saudita y argumentó que terminar con ese abundante flujo comercial podría perjudicar a la economía estadounidense.

"Y usted sabe -añadió-, existen otras formas de castigo, usando una palabra que es bastante dura, pero es verdad".

El gobierno saudita niega haber dado la orden de matar a Khashoggi, un periodista saudita que escribía en el diario The Washington Post y que había criticado al actual príncipe heredero, Mohamed bin Salman.

A pesar de las negativas de Riad, Trump consideró que las autoridades sauditas podrían estar detrás del supuesto crimen. "Se está investigando, se está analizando con mucha fuerza. Y si eso fuera así, estaríamos muy molestos y enojados. Por ahora, ellos lo niegan vehementemente. ¿Podrían ser ellos? Sí", concedió el Presidente, indicando que pronto se sabrá la verdad.

Según publicó esta semana el Post, el Ejecutivo turco ha dicho a funcionarios estadounidenses que tiene videos y grabaciones de audio que demuestran que Khashoggi fue asesinado en el interior del consultado saudita en Estambul por un equipo de seguridad, que posteriormente desmembró su cuerpo.

Mientras, ayer el diario turco Sabah informó que Khashoggi pudo haber grabado su propia muerte con un reloj inteligente. Él habría activado la función de grabar en su Apple Watch antes de entrar en la legación diplomática, asegura el diario. Khashoggi había acudido al consulado saudita para recoger unos documentos que necesitaba para poder casarse con su novia turca, que se quedó esperando fuera del edificio.

Para los analistas, el caso Khashoggi podría estropear seriamente las relaciones entre los dos países aliados.

"Si bien Trump y el príncipe heredero de Arabia Saudita podrían estar dispuestos a pasar por alto las diferencias sobre Khashoggi, la prensa y el Congreso de los Estados Unidos no parecen estar favorables a hacerlo. Esto hará que la cooperación entre Arabia Saudita y Estados Unidos sea más difícil, pero probablemente continuará. Aún así, más episodios de este tipo lo harán cada vez más difícil", explica a este diario Mark Katz, experto en política internacional de la Universidad George Mason, en Virginia.

Steve Bucci, especialista en Medio Oriente de Heritage Foundation en Washington, añade que si se produjera una enorme brecha entre Estados Unidos y Arabia Saudita, sería un infortunio geopolítico. "Hay lazos muy sólidos y existe una fuerte confluencia de intereses, sobre todo contra Irán, que es un peligro regional. Por todo esto, creo que este percance se resolverá".

Turquía se quejó ayer de lo que consideró una falta de cooperación del gobierno de Arabia Saudita.

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