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Exguerrilla colombiana:

FARC, unidas en la guerra, divididas en la paz

domingo, 14 de octubre de 2018

JAVIER MÉNDEZ ARAYA
Internacional
El Mercurio

Mientras su líder negociador "Iván Márquez" está desaparecido, su sobrino Marlon Marín se encuentra en EE.UU. destapando todo respecto a la continuidad del negocio del narcotráfico.



Las divisiones que desde hace tiempo existen entre los dirigentes de la exguerrilla de las FARC por la implementación del proceso de paz, parecen haberse vuelto irreparables tras la desaparición de Luciano Marín, alias "Iván Márquez", exjefe negociador rebelde en La Habana y sobre quien rondan sospechas de narcotráfico.

Márquez ya había renunciado en julio a su escaño como senador, que le garantizaba el acuerdo de paz firmado en Cuba, alegando "desfiguración" de lo convenido, y desde entonces se trasladó a una zona selvática al sur del país. A comienzos de agosto su ubicación se volvió incierta, desatándose toda clase de especulaciones. Desde que haría parte de las disidencias de las FARC que siguen combatiendo y traficando droga, hasta que se fue a vivir a la isla comunista. Hace poco más de una semana denunció en una carta la "traición" del pacto con la exguerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC, hoy convertida en partido político) y lamentó su ingenuidad al dejar las armas ante los compromisos alcanzados en 2016 con el gobierno del entonces presidente Juan Manuel Santos.

La misiva, fechada el 22 de septiembre, pero revelada el 2 de octubre último, también fue firmada por Óscar Montero (alias "El Paisa"), un temido exjefe comandante de cuyo paradero tampoco hay pistas, al igual que de Henry Castellanos ("Romaña"), artífice de secuestros masivos.

En la carta enviada a la Comisión de Paz del Senado, Márquez y Montero denuncian como "trampas" las modificaciones en el Congreso a lo pactado en el sistema de justicia para juzgar a exguerrilleros y miembros de la fuerza pública por crímenes cometidos durante los enfrentamientos. También alertaron de incumplimientos en la reinserción e "inseguridad jurídica" de los 7.000 excombatientes que dejaron las armas el año pasado, entre ellos, el caso del líder rebelde Seuxis Pausivas Hernández (alias "Jesús Santrich"), detenido y pedido en extradición judicial por Estados Unidos por narcotráfico, lo que las FARC consideran un "montaje judicial".

El Presidente Iván Duque, quien asumió hace dos meses, ha pedido explicaciones al partido de extrema izquierda Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común (FARC), liderado por Rodrigo Londoño (alias "Timochenko"), por la ausencia de varios dirigentes, mientras la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), que revisa los crímenes de guerra durante el conflicto interno de más de 5 décadas, pidió a los exlíderes insurgentes reiterar su compromiso con el acuerdo de paz tras la desaparición de varios de ellos.

Mientras, el fiscal general Néstor Humberto Martínez desestimó la acusación de Márquez y Montero y manifestó sus dudas de si ellos están cumpliendo el acuerdo de paz.

Por su parte, Carlos Antonio Lozada, senador por el partido FARC y excompañero de los dos exguerrilleros, leyó un documento de ese movimiento político en el cual manifestó su desacuerdo con la posición de Márquez y el "Paisa".

Caso Santrich

De acuerdo con expertos, la fuga de Márquez está muy vinculada a la captura en Bogotá de "Jesús Santrich" el pasado 9 de abril por orden de la fiscalía colombiana, a petición de la justicia de EE.UU., que lo acusa de haber seguido dedicado al narcotráfico después de la firma del acuerdo de paz, suscrito el 2016. Una corte federal de Nueva York pidió la extradición del exnegociador en los diálogos de paz, al implicarlo en una operación para enviar diez toneladas de cocaína, por un valor de US$ 15 millones, a Miami, luego de una investigación de la DEA (agencia antidrogas estadounidense).

Las cosas se agravaron luego que el 29 de junio viajara a Nueva York en calidad de testigo protegido Marlon Marín, sobrino de "Iván Márquez", capturado también por narcotráfico en Colombia. El joven se convirtió en testigo de dos casos: el plan para enviar las diez toneladas de cocaína y el proceso que abrió la fiscalía por los dineros destinados a los proyectos de paz.

"La carta enviada por 'Iván Márquez' y 'El Paisa' al Congreso es solo para justificar su huida. El sobrino de 'Márquez' ya está protegido por la DEA, y está destapando todo lo relacionado con la continuidad del negocio del narcotráfico por parte de varios dirigentes de las FARC después de la firma del pacto de paz. La DEA ya tiene grabaciones donde se comprueba que están involucrados en el tráfico de drogas. Están buscando refugio, porque tarde o temprano van a dictar órdenes de captura en su contra", señala a "El Mercurio" Gustavo Duncan, experto en conflicto armado de la Universidad Eafit.

La relación de la guerrilla de las FARC con las drogas se remonta a fines de los años 70, con la llegada de la coca a sus zonas de influencia, donde se convirtió en un negocio que la ayudó como fuente de financiamiento en la compra de armas y explosivos para utilizar en su guerra contra el Estado colombiano y la población civil.

Aparte de la escisión del alto mando de las FARC, a nivel de base están los grupos rebeldes disidentes que denuncian que el único interés del gobierno anterior era lograr su desmovilización y entrega de armas. Ante el temor de que en el futuro sean capturados y entregados a la justicia, se reorganizan y dedican al narcotráfico para obtener recursos.

Para Román Ortiz, consultor y profesor en temas de seguridad y defensa en América Latina, el punto es que dentro de las FARC el proceso de paz tenía una "rentabilidad" distinta. "Había sectores de la organización que no estaban involucrados tan directamente en delitos de lesa humanidad y menos vinculados al narcotráfico, para los cuales el acuerdo era útil y una buena alternativa. Y para otro sector, que estaba mucho más implicado en temas de violación a los derechos humanos y el negocio de narcóticos, el proceso de paz era inviable. Entonces, lo que ha pasado, en definitiva, es que el acuerdo de La Habana terminó generando una ruptura dentro de la organización, que ya es irreversible".

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