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El Londres de Pinochet a 20 años de su detención

domingo, 14 de octubre de 2018

Fernanda Paúl, desde Londres
El_Mercurio

Recuerdos de la estadía del excomandante en jefe en la capital inglesa. Los vecinos de Virginia Water, la villa donde Augusto Pinochet vivió durante quince meses, aún recuerdan la expectación generada por esos días: policías, helicópteros y autos de vigilancia entorpecieron la tranquilidad de la exclusiva área ubicada en medio del condado de Surrey.

-¿Pinochet? Claro que sí, vivía de mí. Él solía quedarse en su casa, con su familia, nosotros no lo veíamos mucho.

Sonny Jafri está sentado en una de las mesitas de su tienda de vinos, The Wine Circle. Este hombre británico de unos setenta años de edad recuerda perfectamente el episodio que veinte años atrás entorpeció la apacible vida de la villa donde reside desde la década del setenta: Virginia Water.

-Él estaba muy protegido y la gente en el barrio lo comentaba... ¡salía en las noticias todo el tiempo! -añade Jafri.

Fue un día viernes 16 de octubre de 1998 cuando el entonces senador vitalicio Augusto Pinochet Ugarte fue detenido por la policía británica de Scotland Yard. La gran mayoría de los 503 días en que estuvo detenido en la capital inglesa los pasó justamente aquí, en este pequeño pueblo ubicado en medio del Condado de Surrey, a una hora en tren del centro de Londres. Los vecinos de aquella época no lo olvidan: Desde el día en que el excomandante en jefe se mudó a esta tranquila área a principios de diciembre de ese año, todo cambió y Virginia Water pasó del anonimato a estar en las portadas de los diarios más importantes del mundo.

Una mansión en Wentworth

Virginia Water es uno de los sitios más exclusivos de Inglaterra: Sus alrededor de 6 mil habitantes viven en casas grandes, con amplios jardines, en medio de condominios privados. La que fue la residencia de Pinochet durante quince meses no es la excepción: Empotrada en Wentworth, la casona familiar de ladrillos está a pocos pasos del Club de Golf Wentworth que, desde su fundación en 1922, ha sido frecuentado por connotados personajes británicos y miembros de la familia real.

La casa ha sido arrendada por al menos tres nuevos moradores desde que Pinochet vivió allí. En la corredora de propiedades Barton Wyatt intentan bajarle el perfil al paso del exgeneral por una de sus residencias:

-La propiedad ha sido arrendada años antes y después de Pinochet. Todo esto es parte del pasado. La casa sigue siendo la misma, Virginia Water sigue siendo el mismo, nada ha cambiado -dice un miembro de la corredora que prefiere la reserva.

En un día otoñal como el de hoy, las hojas amarillas cubren el pavimento mojado de Lindale Close, la calle donde vivió Pinochet. Lo único que se escucha es el sonido de los pájaros y del viento que sacude los verdes arbustos que cubren la arboleda. Pareciera ser un sitio completamente solitario, con una calma increíble de encontrar a pocos kilómetros de una de las ciudades más grandes del mundo.

Veinte años atrás, cuando Pinochet pasaba sus días aquí junto a su mujer, Lucía Hiriart, sus hijos y nietos, la situación era completamente distinta.

-Para los vecinos no fueron tiempos fáciles. La tranquilidad de Virginia Water fue interrumpida... Había policías y autos que protegían a Pinochet día y noche -comenta una de las vecinas del lugar.

Y no era para menos. El caso de Pinochet en Londres impactó en la política internacional: Fue el primer arresto de un exjefe de Estado con pasaporte diplomático en suelo británico. Por esos días, además, el espectro político estaba dividido entre quienes apoyaban la "jurisdicción internacional" -y, por ende, la idea de enjuiciarlo en Europa- y los que consideraban que con el arresto se estaba violando la "inmunidad diplomática" del excomandante en jefe.

Entre estos últimos estaba el propio gobierno de Chile, liderado en ese momento por el presidente Eduardo Frei Ruiz-Tagle, quien se enteró de la noticia mientras estaba en una Cumbre Iberoamericana en Oporto, Portugal. "Las personas en Chile tienen que ser juzgadas por los tribunales chilenos, eso es lo que corresponde", dijo Frei.

En esta misma cumbre estaba el líder de la revolución cubana, Fidel Castro, quien se mostró sorprendido al enterarse de la situación de Pinochet. "¿Es cierto? ¿Está confirmado eso de que han retenido legalmente a Pinochet en Londres? Me interesa mucho eso...", dijo en una conferencia de prensa.

En Inglaterra, en tanto, el tema tampoco dejaba a nadie indiferente, transformándose en un dolor de cabeza para el gobierno del entonces primer ministro, Tony Blair, y sobre todo para su ministro del Interior, Jack Straw (ver entrevista).

Y mientras había algunos que celebraban la detención del senador vitalicio -como el actual líder del Partido Laborista, Jeremy Corbyn, quien incluso fue a protestar frente a la London Clinic-, había otros férreos defensores de la liberación de Pinochet. Entre ellos, la exprimera ministra de Inglaterra, Margaret Tatcher. Conocida por su cercana relación con Pinochet, la exdirigente del Partido Conservador inglés incluso fue a visitarlo a Virginia Water, fotografiándose con Pinochet y su mujer. Como es de esperar, las imágenes dieron la vuelta al mundo. Sonny Jafri recuerda bien ese momento.

-Me decepcionó que nuestra exprimera ministra lo visitara y le diera esa credibilidad. Creo que en Virginia Water, y en el país en general, estaba la sensación de que no queríamos a Pinochet aquí -dice.

Tras la reunión, Thatcher agradeció el respaldo de Pinochet a Gran Bretaña en la Guerra de las Malvinas, asegurando que Chile era el aliado más antiguo de Inglaterra en Latinoamérica.

La voz de Pinochet

La tranquilidad del condominio Wentworth también se vio interrumpida por la expectación periodística de la época. No hubo ningún medio inglés que no publicara la historia que tenía tomada la agenda del gobierno británico.

Hubo pocos, sin embargo, que consiguieron una exclusiva con el exgeneral. Una de ellas fue la periodista Christina Lamb, por ese entonces corresponsal del Sunday Telegraph.

-No puedo creer que han pasado veinte años -dice hoy, sorprendida.

En su crónica, Lamb describió así a Pinochet: "Sin su uniforme y las siniestras gafas oscuras que solía usar, no se veía como esperaba que se viera un dictador (...). Estaba vestido con un traje azul marino y un broche de perlas en su corbata de seda. Apoyado inestable sobre una muleta, con un audífono en su oreja derecha y su fino cabello blanco, cuidadosamente peinado, se parecía al anciano tío de alguien".

Hoy, cuenta que lo más inesperado fue su voz.

-Recuerdo que me impresionó mucho escucharlo. Yo esperaba una voz más fuerte y era suave. Se veía como alguien humano con su familia y nietos -dice.

Lamb recuerda que, cuando terminaron la entrevista, Pinochet -de 83 años- le pidió que lo acompañara a su oficina. Ella había recién tenido a su primer hijo, Lorenzo.

-Nosotros pedimos esta entrevista por muchísimo tiempo. Y cuando nos dijeron que sí yo había recién tenido a mi hijo. No sé cómo Pinochet se enteró de esto y me regaló un libro con fotografías de Chile dedicado para él. Escribió: "Con mucho cariño para Lorenzo". Fue el primer regalo que alguien le hizo a mi hijo. Hoy tiene 19 años y no puede creerlo -cuenta Lamb, riendo.

El 2 de marzo del 2000, Straw ordenó la liberación de Pinochet por razones de salud.

El excomandante en jefe abandonó ese mismo día su residencia en Virginia Water para embarcarse en un vuelo de la Fuerza Aérea chilena directo a Santiago. Desde aquel día, la villa del condado de Surrey recuperó su usual tranquilidad. Pinochet nunca más volvió a pisar la casa que hoy, a pesar de seguir intacta, poco o nada tiene que ver con el excomandante en jefe. Es parte de la historia, es parte del recuerdo de los pocos vecinos que hoy se mantienen en el lugar.

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