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Proyección a 2050:

Cambiar la forma en que el hombre se alimenta podría salvar el planeta

jueves, 11 de octubre de 2018

Lorena Guzmán H.
Vida Ciencia Tecnología
El Mercurio

Si la agricultura no se tecnifica y la dieta de la población no cambia, la producción de alimentos podría contaminar hasta 90% más comparado con el impacto que tiene hoy.



Hoy, la agricultura y la ganadería son parte de las actividades que más contaminan el planeta, y se estima que para 2050 ese impacto podría aumentar hasta en 90%. Algo que la Tierra no podría soportar, asegura un trabajo publicado en la última edición de la revista Nature. Pero las noticias no son del todo negativas. Hacer varios cambios, incluidos algunos en la dieta, podría reducir esa cifra a niveles sustentables.

Coordinación global

"Sin acciones organizadas, el impacto del sistema de producción de alimentos en el medio ambiente podría aumentar entre 50 y 90% para 2050, como resultado del crecimiento de la población y del aumento de las dietas ricas en grasas, azúcares y carnes", dice Marco Springmann, académico de la Universidad de Oxford, en Reino Unido, y líder del estudio. Con ello, todos los límites planetarios impactados por la producción de alimentos serán sobrepasados, y algunos lo harán en más del doble.

Sumado al aumento de población, el desarrollo añade una mejora en la dieta de las personas al tener acceso a alimentos que antes eran prohibitivos. El problema es que eso presiona aún más al sistema y, por ende, al eventual colapso de los ecosistemas. De esta forma, según detalla el estudio, para 2050 la agricultura y ganadería consumirán 65% más de agua, demandarán 67% más tierras, emitirán 87% más gases de efecto invernadero, y utilizarán 54% más de fósforo y 51% más de nitrógeno.

¿Cómo evitar esto? Con una serie de medidas, plantea el estudio. Aplicar tecnología a todos los procesos productivos, desde la siembra a la cosecha, hasta el tipo de alimentos que se le da al ganado, para que produzca menos metano, entre muchos otros. A ello se suma la mejora en el uso de fertilizantes, considerando su reutilización y reciclaje, y la optimización del riego. Solo la agricultura demanda el 70% del consumo de agua dulce del planeta. Cualquier cambio en eso sería un gran ahorro.

Un ejemplo local del punto anterior es el sobrerriego del kiwi, dice Arturo Calderón, académico de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Concepción. En varias regiones del país, este fruto se riega 40% más de lo que realmente necesita. "Según nuestros datos, ese exceso de agua sería suficiente para abastecer a tres millones de personas por un año o a toda la población de la Región de Ñuble por seis", asegura el investigador. De a poco, ese sobrerriego ha ido disminuyendo con tecnologías entre las que se incluye el monitoreo satelital.

"Muchas de las soluciones que analizamos están siendo implementadas en alguna parte del mundo, pero será necesaria una fuerte coordinación global -que escale rápidamente- para que sus efectos se puedan apreciar", asegura Springmann.

Hoy, un tercio de la comida que se produce se desperdicia, pero si se logra reducir ese derroche a la mitad, su impacto en el planeta bajaría hasta en 16%. Mientras que fomentar dietas que se basen mayormente en granos y frutas podría reducir el impacto en casi 30%, incluso solo bajando el consumo de carne por persona y no eliminándolo.

"Ninguna solución por sí sola es suficiente para no sobrepasar los límites del planeta, pero si son implementadas en conjunto, nuestra investigación indica que es posible alimentar a una población creciente de forma sustentable", dice.

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