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Tras fallo de La Haya, el exmandatario Carlos Mesa desafía a Evo Morales:

Vocero de demanda marítima de Bolivia lanza candidatura presidencial

domingo, 07 de octubre de 2018

Paola Wächter
Internacional
El Mercurio

El líder opositor se presenta como la opción más competitiva contra el actual Jefe de Estado para ganar las próximas elecciones de 2019.



El exmandatario boliviano Carlos Mesa lanzó ayer su candidatura a las presidenciales de 2019, tan solo cinco días después de conocerse el fallo de la Corte Internacional de Justicia (CIJ) de La Haya sobre la demanda marítima contra Chile, de la cual fue vocero en los últimos años. El exgobernante (2003-2005) espera derrotar al actual Presidente Evo Morales, quien busca su cuarto mandato.

"He tomado (...) la decisión de ser candidato a la presidencia del Estado. Y lo hago por una razón muy clara, porque este es un tiempo de inflexión histórica, porque estamos en el comienzo de un nuevo tiempo", indicó Carlos Mesa en un video difundido en su cuenta de Twitter y en clara referencia a Evo Morales. Asimismo dijo: "El Presidente Morales (...), es parte del pasado, (él) es el pasado".

Mesa, historiador y periodista de 65 años cerró un acuerdo con el Frente Revolucionario de Izquierda, un partido de origen maoísta casi desaparecido, para enfrentar al mandatario del izquierdista Movimiento Al Socialismo.

Por estos días, el expresidente ha lanzado una serie de mensajes que lo desmarcan de la postura oficial sobre la demanda marítima, al menos a nivel discursivo. El miércoles pasado llamó a las autoridades de su país a "aceptar el fallo" de la CIJ que determinó que Chile no estaba obligado a negociar con Bolivia un acceso soberano al océano Pacífico. "Hoy más que nunca necesitamos claridad de ideas y serenidad de juicio. Aceptar el fallo aunque nos parece injusto. Encarar el futuro de nuestra relación con Chile sobre esa realidad", apuntó en su Twitter.

Mesa, cuenta con un significativo respaldo popular. Una encuesta de julio de la empresa Mercado y Muestras colocó a Morales y a Mesa con un empate técnico en primera vuelta. El primero obtendría un 27% de la intención de voto, el segundo, un 25%. En un posible balotaje, ganaría el expresidente.

"En general, las encuestas lo dan (a Mesa) como el más seguro, más contundente, competidor de Morales, sea para ganar en primera vuelta, sea por (estar) muy próximo a ganarlas. En lo que sí son contundentes las encuestas es que en una segunda vuelta gana él", indica el analista político boliviano Jorge Lazarte. No obstante, a su juicio, este fue un mal momento para entrar en campaña. "Era lo que estaba esperando muchísima gente en el país, pero quizá, desde el punto de vista político, ha habido una cierta precipitación, porque él aparece solo, apoyado por un partido casi inexistente y que no le da tiempo para exponer las pretensiones de su candidatura", agrega, y dice: "Aún no hay una visión articulada alternativa de país con respecto a lo que actualmente tiene el gobierno".

Las elecciones de Bolivia están previstas para octubre de 2019, pero Mesa adelantó el arranque de su candidatura previsto para el 10 de octubre.

"Los tiempos se han acelerado, lo que parecía necesario para poder abrir un capítulo diferente que lo desvinculara de su responsabilidad sobre el resultado adverso de La Haya, ya que casi nadie en Bolivia esperaba esa negación tan rotunda" de la CIJ, señala a este diario Marcelo Arequipa Azurduy, cientista político boliviano.

Lo que persigue Mesa con este lanzamiento anticipado -según Arequipa- es "salvar los muebles. Salirse de la foto de La Haya donde está acompañando al Presidente", en un momento en que se le asocia a la derrota. "No hay duda de que (Mesa) quiere aprovecharse de alguien que ha recibido una derrota emocional y de otros asuntos como la corrupción", asegura. Esto es, beneficiarse de una de las horas más bajas de Evo Morales que buscaba en un fallo favorable de la CIJ poder consolidar en la opinión pública de su país su decisión de ser presidenciable, a pesar del rechazo popular expresado en el referéndum de 2016.

"Al final, lo que estamos viendo es un choque de dos trenes en términos políticos. Uno es Morales y el otro, Carlos Mesa. De allí va a salir un nuevo momento político en Bolivia", apunta.

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