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Es común escuchar que los estilos de liderazgo varían entre mujeres y hombres; no obstante, según una encuesta publicada en Harvard Business Review, puede que haya algo de cierto, pero también puede que no. Según el informe Women vs. Men in Leadership, si bien la mayoría de los líderes (64%) siguen siendo los hombres (y cuanto más alto el nivel, más hombres se encuentran), la fuente señala que son las mujeres quienes mejor lideran. El texto también indica que la mayoría de los estereotipos nos ha hecho creer que las líderes femeninas sobresalen en habilidades blandas, es decir, que muchas de sus competencias están relacionadas con el cuidado de los demás y la construcción de relaciones. Sin embargo, el estudio demuestra que lo anterior es un mito, pues ellas son tan buenas como los hombres, o inclusive más, en los aspectos relacionados con el crecimiento del negocio. En efecto, desde una perspectiva empresarial, existe evidencia del mejor rendimiento de las organizaciones que aprovechan la diversidad de género en altos puestos directivos. A su vez, de acuerdo al Peterson Institute for International Economics, un aumento del 0% al 30% en la proporción de mujeres líderes está asociado con un incremento del 15% en el margen de ganancias neto, en el caso de las firmas rentables. Mayores dificultades A pesar de lo anterior, otro informe, elaborado por Robert Half y Women In Management (WIM), destaca que la desigualdad de género en el ámbito laboral no refiere únicamente a la brecha salarial, sino que tiene múltiples manifestaciones. Por ejemplo, la probabilidad de trabajar en cargos bajo su nivel de entrenamiento es mayor en el caso de las mujeres. Asimismo, el texto describe que "los trabajos a los que ellas suelen tener acceso se caracterizan por ser menos gratificantes y entregar menos oportunidades de control y uso de habilidades". La investigación cita al INE, dejando en evidencia que otra de las principales manifestaciones de la desigualdad de género es que, aunque las mujeres componen el 51% de la población chilena, su participación en la fuerza laboral es solo del 40,8%, es decir, mientras que siete de cada 10 hombres participan de la fuerza laboral, menos de cinco de cada 10 mujeres lo hacen. Este nivel de participación de las mujeres es de los más bajos de América Latina, estando Chile (48%) por debajo de países como Perú (63,3%), Colombia (58%), Bolivia (59,5%), Uruguay (57%), Brasil (56,1%), Paraguay (55,4%) e, incluso, Venezuela (50,7%). Ambiciones El estudio también investigó la incidencia de ambiciones, estereotipos y comportamientos en la baja representación de mujeres en altos cargos directivos. Sus resultados revelaron que el 61% de las encuestadas están en completo desacuerdo con que el liderazgo femenino sea menos eficiente. A su vez, al consultar por estereotipos sobre estilos de liderazgo, ambos géneros perciben que los equipos de empleados, ejecutivos y directivos tienen mejor desempeño cuando son mixtos, sin declarar que el liderazgo femenino sea menos eficiente. Según reveló el estudio de Robert Half en conjunto con WIM, no existen mayores diferencias entre hombres y mujeres en cuanto a la valorización de los atributos para ser buen líder, destacando en ambos casos la empatía, la seguridad y la valentía, entre otras cualidades. A pesar de esto, el texto muestra que siguen existiendo claras diferencias en la percepción de estas según género.