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Desde el fin de la Unión Soviética, la Dirección General del Ministerio de Defensa de Rusia -más conocida por sus siglas GRU-, ha sido acusada por Occidente de las que llama las acciones más viles, con el fin de desestabilizar a sus vecinos e involucrarse en guerras de información contra sus enemigos. El GRU, dirigido por Igor Korobov desde 2016, es una de las cuatro principales agencias de seguridad de Rusia -que con frecuencia compiten entre ellas- con permiso para espiar, dentro y fuera del país, en nombre del gobierno. Fue creada por los bolcheviques en 1918 tras la Revolución de Octubre, aunque no obtuvo su nombre hasta 1942, y se constituyó en un rival interno del mundialmente conocido KGB (Comité para la Seguridad Estatal) durante la Guerra Fría. En 1991 el GRU pasó a un segundo plano entre las agencias de inteligencia frente a los descendientes directos del KGB como el FSB (el Servicio de Seguridad Federal), del cual el Presidente de Rusia, Vladimir Putin, fue director. En coincidencia con los años en que Rusia estuvo más centrada en su política interna. Pero en 2008, tras lo que el Ejército consideró ataques mal ejecutados en la guerra de Georgia, se decidió mejorar los servicios de inteligencia militar para las operaciones delicadas. Lo que además se alineó con un cambio en la política exterior de Putin, quien deshizo su idea de que Rusia tenía que ser amiga de Occidente. Entonces, empezó a mirar más allá de las fronteras de la ex-URSS y perdió el interés de jugar bajo las reglas de la diplomacia, así el GRU volvió a cobrar importancia. "En los últimos cuatro años, el rol del GRU creció con el involucramiento de Rusia en los conflictos de Ucrania y Siria; eran operaciones especiales donde el FSB o el Ejército no podían verse implicados", comentó a "El Mercurio" Tatiana Stanovaya, analista política de RPolitik. El GRU, con su cultura agresiva, pasó a ser el perro de ataque de Putin a partir de su reputación de arriesgarse a misiones que otros servicios no harían, ya que sus agentes funcionan bajo la mentalidad militar de que "todo se puede lograr", que no se pueden desperdiciar oportunidades y que el riesgo es siempre menor a la ganancia. Cuenta con una vasta red de agentes en el extranjero, un cuerpo de fuerzas especiales conocido como los Spetsnaz y tecnología militar con capacidad de reconocimiento electrónico, satelital y de batalla. Sus agentes -como los ya conocidos por el caso Skripal: Anatolyi Chepiga y alias "Alexander Petrov"- provienen, por lo general, de sectores "proletarios" y no la de la élite como los reclutas del FSB. Sin mayor conocimiento de idiomas, entre sus supuestas funciones está enterrar armas en territorio hostil para poder utilizarlas en caso de conflicto. Y aunque el detalle de sus acciones y características es confidencial, como cualquier agencia de espionaje, muchos de sus secretos, como la identidad de sus miembros, se han dado a conocer porque las agencias occidentales los entregan a los medios. Las acusaciones Durante el último año, la lista de acusaciones contra el GRU sigue sumando: el derribo de un vuelo de Malaysia Airlines en Ucrania en 2014; la intromisión en las elecciones presidenciales de Estados Unidos en 2016; ataques cibernéticos en Ucrania, que supuso una pérdida de 10 mil millones de dólares; el envenenamiento del exespía Sergei Skripal y su hija; y el intento de hackeo a la Organización para la Prohibición de Armas Químicas (OPAQ) con sede en La Haya. El último país en sumarse a las denuncias fue Alemania, que acusó, bajo sus propias investigaciones, a la agencia de inteligencia militar de estar detrás del grupo de hackeo Fancy Bears (osos elegantes). Steffen Seibert, vocero del gobierno alemán, dijo ayer que si los ataques son exitosos, "estos podrían amenazar directamente la sociedad libre, la seguridad pública y en principio, nuestra democracia". Aunque el Kremlin niegan una y otra vez su participación en estas acciones, algunos de sus agentes han olvidado limpiar sus huellas o inventar mejores direcciones de domicilio que los cuarteles generales de la agencia. El resto de las agencias de seguridad en Rusia han denunciado que el GRU ha actuado de manera poco profesional y han puesto al Presidente en la línea de fuego, cuando la principal regla en el mundo del espionaje ruso es la lealtad a Putin. ESPÍAS GLOBALES
El GRU tiene una vasta red de agentes que viven en el extranjero por años hasta que lleguen órdenes desde Moscú.