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En un año en que se ha profundizado la concientización sobre los casos de acoso y abuso hacia las mujeres, el Premio Nobel de la Paz reconoció ayer a dos activistas por su labor contra la violencia sexual en conflictos armados: la yazidí exesclava sexual del grupo yihadista Estado Islámico (EI) Nadia Murad y el médico congoleño Denis Mukwege. Murad, de 25 años, y Mukwege, de 63, fueron galardonados por "sus esfuerzos para poner fin a la violencia sexual como arma de guerra" en los conflictos alrededor del mundo, anunció la presidenta del Comité Nobel, Berit Reiss-Andersen. En el caso de Murad, el comité valoró su condición de víctima y su activismo para denunciar los abusos sufridos por los yazidíes a manos del EI, que en 2014 comenzó la masacre de miles de miembros de esta minoría religiosa kurdo-iraquí y esclavizó para su explotación sexual a unas 3.000 niñas y mujeres. La joven logró escapar del grupo terrorista luego de tres meses de cautiverio y desde 2016 es embajadora de la ONU para la Dignidad de los Sobrevivientes de Trata de Personas. Murad -cuya madre y seis hermanos fueron asesinados por los yihadistas y que cuenta su experiencia en su libro "Yo seré la última"- agradeció el premio en su página web y se mostró "honrada y abrumada (...) comparto este premio con los yazidíes, iraquíes, kurdos y otras minorías perseguidas y las incontables víctimas de violencia sexual en todo el mundo". Mukwege, por su parte, fue reconocido por dedicar gran parte de su vida como profesional a ayudar a las víctimas de la violencia sexual cometida por guerrilleros en la República Democrática del Congo (RDC). En su hospital de la provincia de Kivu del Sur ha atendido a unas 50.000 mujeres violadas, les ha dado apoyo psicológico, además de asistencia jurídica y financiera, con lo que se ha ganado el apodo de "El hombre que repara mujeres". También ha hecho constantes llamados a llevar ante la justicia a los responsables de estos actos, lo que puso su vida en peligro en 2012. Ese año sufrió un atentado en su país tras dar un discurso ante la ONU en el que instó a condenar a los grupos rebeldes congoleños, aunque logró salir ileso del ataque. "Este premio Nobel supone un reconocimiento del sufrimiento y de la falta de una reparación justa para las mujeres víctimas de violaciones y de violencia sexual en todos los países del mundo y en todos los continentes", dijo el ginecólogo desde su hospital, donde realizaba una operación al momento de enterarse de que había sido reconocido con el Nobel. El galardón entregado a los dos activistas también fue celebrado por sus gobiernos y organismos internacionales. "(El reconocimiento a Marud) es un honor para todos los iraquíes que combatieron el terrorismo", dijo el Presidente de Irak, Barham Saleh, mientras que yazidíes en el país celebraron a la "vocera" de su comunidad. El gobierno de la RDC felicitó a Mukwege por su reconocimiento mediante un comunicado en el que estableció que "celebramos que un compatriota nuestro haya sido honrado". Sin embargo, recalcó que "no siempre estamos de acuerdo en sus análisis", ya que acusan al ginecólogo de "politizar" su trabajo. La expresidenta de Chile y actual Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, también envió sus felicitaciones. "Es difícil imaginar dos ganadores del Nobel de la Paz que lo merezcan más", afirmó en un comunicado. "Este es un reconocimiento de dos activistas extraordinarios, fuertes, persistentes y efectivos contra la lacra de la violencia sexual y el uso de la violación como arma de guerra" agregó. "El hecho de que el Comité Nobel haya reconocido la violencia sexual en el marco de conflictos armados como una crisis relevante es verdaderamente significativo", dijo a "El Mercurio" Kim Thuy Seelinger, experta del centro de DD.HH. de la Universidad de Berkeley. "La violencia sexual afecta profundamente a sobrevivientes y sus comunidades, y es también una gran amenaza para la paz y la seguridad. El Nobel atraerá la atención mundial al gran trabajo del Dr. Mukwege y de Murad", agregó la analista.