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"El fenómeno de la robotización va a arrasar con el mundo laboral de todos, y el que cree que está a salvo se engaña, está ignorando la realidad", asegura el periodista Andrés Oppenheimer, quien recientemente lanzó su libro "Sálvese quien pueda", en el que advierte que la idea de robots reemplazando a los humanos en sus trabajos ya no es algo propio de la ciencia ficción y dibujos animados como los Supersónicos, sino que una realidad que avanza a una velocidad sorprendente. De visita en Chile, invitado por Banco Falabella para dictar la charla "El futuro del trabajo en la era de la automatización", Oppenheimer habló con "El Mercurio" acerca de cómo este fenómeno va a impactar en Chile y Latinoamérica, pero sobre todo en el mundo en general: "Un tsunami que va a cambiar todo en los próximos cinco años", asegura. -En América Latina hay muchas economías que son extractivas. Sin ir más lejos, Chile depende mucho de la minería. ¿Cómo puede afectar la robotización en ese sentido a la región? "La minería va a estar cada vez más robotizada, y la agricultura ni hablar. Todos los trabajos manuales van a ser robotizados y están siendo robotizados a un ritmo muchísimo más rápido de lo que muchos piensan. Mucha gente me dice que ese cuento lo vienen contando hace 50 años, que los robots nos van a reemplazar. Lo que no saben es que se está produciendo un fenómeno totalmente nuevo, y es que los robots son cada vez más baratos y cada vez más inteligentes. Hace ocho años un robot industrial en China costaba el equivalente a 5,3 años del sueldo y las expectativas de un trabajador. Eso ya ha bajado a un año, y el robot trabaja tres turnos seguidos, no se va de vacaciones, no pide aumento y no chatea en horas de trabajo. Al mismo tiempo, los robots son cada vez más inteligentes, porque hoy día, gracias a la nube, están conectados con millones de otros robots, y eso les permite aprender de sus errores y aciertos en tiempo real". - ¿Y por qué cree que este fenómeno ha pasado desapercibido, incluso a nivel de políticos y gobiernos? "Yo creo que a Chile es uno de los pocos países a los que le preocupa el tema, porque yo he hablado varias veces con el Presidente Sebastián Piñera sobre esto y sé que a él le preocupa. Pero la mayoría de los presidentes latinoamericanos están en la luna, no tienen la menor idea del tsunami que se les viene, especialmente México, que va a ser el país más afectado y es el país más dependiente de las manufacturas. En la campaña presidencial de México este tema ni siquiera se tocó, y México va a ser, junto con China, probablemente el país más afectado del mundo por todo esto". - Chile últimamente ha apostado mucho en innovación y tecnología. ¿Le da eso una ventaja con respecto a los otros países de la región? "Chile está más enfocado en la innovación y la globalización que la mayoría de los países latinoamericanos, y eso viene desde hace varios años. Probablemente esté mejor posicionado en ese aspecto, pero no se tiene que comparar con muchos países latinoamericanos, se tiene que comparar con países emergentes que han saltado al primer mundo, medirse con la vara de los países exitosos. Pero todos los países tienen que tener un plan B, porque las economías, como las venimos concibiendo en los últimos 100 años, no van a producir los empleos que han generado hasta ahora". -¿Qué efectos sociales puede provocar esto a corto y largo plazo? "Nosotros fuimos creados para pensar que el trabajo nos da un sentido de propósito en la vida, valoramos mucho nuestro trabajo, se ha convertido en una fuente de autoestima, y mientras esto siga así, mientras no cambiemos eso, la falta de trabajos va a crear serios problemas sociales. Creo que en los próximos años vamos a ver una fuerte reacción contra la tecnología, vamos a ver un movimiento mundial en contra de ella, así como en los años 90 y 2000 vimos un movimiento antiglobalización, ahora vamos a ver un movimiento antirrobotización. Como países, tenemos que empezar a pensar en qué hacer con nuestra gente cuando deje de hacer lo que hace hoy. En el caso de Chile, qué hacer con los trabajadores mineros cuando los robots ya no sean solo camiones que se manejan solos, sino que saquen el mineral, lo pulan y hagan todo el proceso, que es lo que se viene. Cada país va a tener que buscar su ventaja competitiva, y quizás la de Chile sea el turismo, y no pienso solo en turismo de montaña, por ejemplo, sino en las muchas formas nuevas de turismo que se vienen. Quizás sea la tecnología, pero lo tienen que hacer ya, porque si no se ponen las pilas ahora, los va a agarrar mal parados a todos". -¿Qué tan encima estamos para prepararnos ante esta ola de la robotización? "La velocidad con la que se está automatizando todo es muchísimo mayor de lo que la mayoría de la gente se imagina. Todos nuestros trabajos están cambiando día a día, entonces el desafío para nosotros es anticiparnos, ser conscientes de esta ola, y ver qué partes de nuestro trabajo van a sobrevivir y empezar a especializarnos cuanto antes en esas partes". ''La mayoría de los presidentes latinoamericanos están en la luna. No tienen idea del tsunami que se les viene (con la robotización)".