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Comicios son el próximo domingo, pero todo apunta a una reñida segunda vuelta:

El futuro económico que se juega Brasil en unas inciertas elecciones presidenciales y que tienen a Latinoamérica en vilo

domingo, 30 de septiembre de 2018

Nicolás Durante Parra.
Economía y Negocios Domingo
El Mercurio

Reducir el 7% por sobre el PIB de déficit fiscal aparece como la prioridad número uno del mercado para el próximo presidente del gigante sudamericano, lo que obligaría a hacer una profunda reforma al sistema de pensiones. Hasta ahora, la elección sigue abierta y con los candidatos de los extremos como favoritos.



Puede sonar un poco a cliché previo a cualquier elección presidencial importante. Pero lo que está ocurriendo en Brasil a una semana exacta de que se escoja al nuevo presidente del gigante de Sudamérica -o al menos de que se defina quiénes pasarán a la segunda vuelta- es totalmente incierto. Nadie sabe muy bien qué va a pasar.

El miércoles se conoció la última encuesta de Ibope que dejó el cuadro así: el ultraderechista Jair Bolsonaro se mantiene en la delantera de las encuestas con el 27% de las preferencias; seguido por el 21% del sucesor de Lula da Silva en el Partido de los Trabajadores (PT), Fernando Haddad; más atrás aparecen Ciro Gomes, del Partido Democrático Laborista, con 12%; el ex gobernador de Sao Paulo, Geraldo Alckmin, del Partido Social Demócrata Brasileño, que se mantiene en el 8%, y la exministra del Medio Ambiente, Marina Silva, con 6%. El resto de los candidatos no supera el 3% de las menciones. Eso sí, una encuesta previa, del lunes, dejó en claro que en segunda vuelta cualquiera era capaz de ganarle a Bolsonaro, con diferentes porcentajes, pero con bajo margen a su favor. Por eso, dicen analistas, el que llegue segundo en la primera vuelta del domingo 7 de octubre podría convertirse en el próximo presidente del convulsionado Brasil en el balotaje del 28 de octubre.

"No tenemos una visión de quién puede ganar. En las elecciones anteriores, en general, las encuestas sí acertaban, pero en todo el mundo en los últimos años las encuestas estaban un poco incorrectas. Es una elección que, por primera vez, tiene una alta participación de las redes sociales y no sabemos si eso puede tener un impacto que no esté siendo capturado por las encuestas tradicionales", dice Gabriela Santos, estratega de mercados de JP Morgan Asset Management.

El tema tiene un impacto en la región, y por ende, en Chile y su economía. Porque cuando los inversionistas globales miran a Latinoamérica con ganas de invertir en mercados emergentes, primero ven a Brasil, y luego al resto de la zona. "En emergentes nos sigue gustando estar más en Asia, en países como China, Corea, Taiwán, India. En América Latina, como en Brasil nadie sabe quién va a ganar, es difícil hacer grandes cambios en el portafolio", apunta Santos.

El temor que generan Bolsonaro y Haddad

Aunque hay un candidato favorito del mercado brasileño: Geraldo Alckmin, el centrista exgobernador de Sao Paulo, no aparece entre los más populares en las encuestas.

Y la contienda se ha centrado en los candidatos Bolsonaro y Haddad. "Bolsonaro nunca ocupó un cargo ejecutivo, tiene un discurso fascista, defiende a los militares y la tortura. Me parece un retroceso para Brasil si gana", dice Paulo Feldmann, profesor de Economía de la Universidad de Sao Paulo. Y sobre el candidato petista, agrega que no le parece un riesgo mayor para la economía. "El PT debe haber aprendido con los errores y Haddad es un administrador muy experimentado. Fue un gran ministro de Educación y un buen alcalde para São Paulo, que perdió la reelección porque había un clima anti Partido de los Trabajadores".

Sobre los mismos candidatos, Santos, de JP Morgan, apunta que "para los inversionistas las propuestas puramente económicas de Bolsonaro son vistas como positivas. La preocupación económica con él es si va a lograr hacer las reformas, porque viene de un partido muy pequeño y no tiene representación en el Congreso".

En tanto, sobre Haddad comenta que para los inversionistas sería una preocupación. "Vemos que es una preocupación para el mercado una posible victoria de candidatos de la izquierda, porque no vemos la posibilidad de continuar con las reformas necesarias, tanto fiscales como económicas".

Los desafíos de Brasil: controlar el déficit fiscal

En materia económica, la tarea principal que tendrá el nuevo inquilino de Planalto, la casa de gobierno de Brasil, tiene que ver con reducir el actual 7% por sobre el PIB que tiene de déficit fiscal. "Es muy importante hacer una reforma para controlar los gastos del gobierno de Brasil, y la reforma principal en la gestión fiscal es la reforma de pensiones", dice la estratega de JP Morgan.

Sobre ese punto, una de las propuestas principales que están sobre la mesa es poner una edad mínima para jubilar, que hoy no existe en una realidad en que se puede obtener una pensión solo con un número mínimo de años cotizando en el sistema de reparto. Con ese esquema, la edad promedio de retiro hoy bordea los 55 años. "Algo que no es sostenible mantener para un Estado", dice Santos.

"Otra reforma que hay que hacer tiene que ver con cómo mejorar el modelo económico de Brasil, cómo generar una economía más competitiva. En Latinoamérica, Brasil es uno de los países menos competitivos de la región. Por ejemplo, hay que tener una reforma laboral para hacer más competitivo a los trabajadores", afirma Santos.

Asimismo, tanto Santos como Feldmann concuerdan en que se necesita una reforma tributaria para tener un sistema menos complicado, con menos burocracia e impuestos diferentes. "Más que reducir la tasa de impuestos, es tener menos tipos de impuestos, lo que ayudaría mucho con la competitividad", dice Santos.

Por su parte, el profesor Feldmann plantea que "el mayor desafío es disminuir el desempleo. Para ello hay que resolver la situación fiscal, lo que solo será posible con la reforma de la previsión. Pero el gobierno necesitaba reactivar proyectos de infraestructura, pues estos generan empleos de baja calificación. Como el gobierno no tiene dinero para invertir, será necesario buscar capital externo".

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