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La primera vez que la diputada socialista Emilia Nuyado Ancapichún (50) escuchó el nombre del ministro de Desarrollo Social, Alfredo Moreno, fue cuando era canciller. No le prestó atención. La dirigenta estaba en el concejo municipal de San Pablo, en Los Lagos, y allí había otras preocupaciones. Luego, en 2017, cuando Moreno asumió como presidente de la Confederación de la Producción y del Comercio (CPC), Nuyado pensó en buscar en Google sus pergaminos, pues Moreno, como líder de ese grupo interesado en invertir en la zona, podía ser un puente. Desde que ella es diputada y él ministro, se han visto en dos oportunidades en el Congreso. Han hablado en duros términos, recuerda Nuyado. La socialista le pidió que antes de modificar la Ley Indígena y anunciar inversión, debía consultar la opinión de las comunidades. "Él tiene la cercanía con el mundo de empresarios para que ellos puedan reconvertirse y entregar las tierras, y con ello puede traer la paz", dice hoy Nuyado sobre el ministro, quien el lunes presentó el Plan Araucanía, programa del Gobierno para impulsar el crecimiento y la paz en la zona. Es optimista sobre esa iniciativa, pero advierte que se debe contemplar entrega de tierras pertenecientes a las forestales; porque o si no, "será un plan más que quede en el camino". La diputada rememora la frase de Bernardo Matte. "Lo que tenemos que hacer es mapuchizarnos", dijo el empresario la semana pasada. "Eso lo valoro", asevera Nuyado. Sueño huilliche En su vida política, Nuyado admite haber sentido miedo dos veces: cuando le pidieron ser concejala por San Pablo y cuando tuvo que competir por una diputación. Los pocos recursos económicos de la familia para costear el alzhéimer de su madre la hicieron cuestionar esa definición. "Mi padre me dijo que teníamos que vivir, como decimos en la comunidad, los peumas (sueños). Gracias a eso decidí entrar a esto", recuerda. Ese no era el único obstáculo. Nuyado cuenta que para varias comunidades, su presencia en el Congreso no es aceptada. Se dice que al "entrar al sistema", no tiene legitimación frente a los pueblos. "Como dirigenta nadie me escuchó; pero como diputada, sí", afirma al desestimar las críticas. Relata que ha pospuesto su vida personal. De hecho, otro de sus sueños es formar una familia. Ha estado 100% concentrada en la dirigencia política y en la enfermedad de su madre. Elegida concejala por San Pablo en 2000, fue reelegida con la primera mayoría en 2004, 2008 y 2012. Entre 2004 y 2012 asumió como consejera de la Conadi, cargo al que volvió en 2016. En noviembre, en tanto, se convirtió en la primera mapuche-huilliche en llegar al Parlamento, con 5,68% de apoyo, 8.149 votos. Nuyado cursó estudios de contabilidad en Osorno, pero no finalizó esa carrera. "Echaba de menos vivir en mi comunidad -Nehuen Kiñe Kunohuen, en San Pablo-, y mi mamá me necesitaba", cuenta. Hoy, como representante del distrito 25 (Osorno, San Pablo), sigue viviendo allí y viaja constantemente al Congreso. La postergación Cuatro kilómetros separan a la comunidad rural de Huacahuincul de la escuela unidocente, ubicada en Lololhue, cerca de San Pablo, en Los Lagos. A comienzos de los setenta, los estudiantes de primero básico tenían que cruzar bajo la lluvia los bosques para asistir a clases. Muchos de los niños iban descalzos. Y ahí estaba Emilia Nuyado. "No hablo Che sungun (dialecto de su comunidad). No aprendimos a hablar la lengua, porque mi padre y mi madre dejaron de hablar, y donde estudié se anuló completamente", dice la diputada para graficar el olvido en el que están inmersas las comunidades. Admiradora de Salvador Allende, durante la Unidad Popular, su padre, Florindo Nuyado, pudo acceder por primera vez a un crédito en el Banco del Estado para fomentar la agricultura en la zona. Tenía cinco años cuando se produjo el golpe militar. Nuyado dice que el quiebre de la democracia acrecentó la postergación para las comunidades huilliches de Los Lagos. "En la transición conocí al Presidente Ricardo Lagos, cuando presentó el informe de la comisión Verdad Histórica y Nuevo Trato. A Lagos lo defendí, lo apoyé, voté por él. Pero me dejó un malestar, porque esperaba más apoyo mientras estuvo en el gobierno. Pero se quedó con un informe que es bastante bonito, pero que solo quedó en las bibliotecas". El distanciamiento de Nuyado con autoridades de la centroizquierda se profundizó en el segundo gobierno de Michelle Bachelet y el estallido de la Operación Huracán. "Fue una decepción", señala Nuyado, quien es parte de la comisión investigadora del caso. Dice que las críticas a Lagos y Bachelet no han sido problema entre sus pares del PS, porque todos reconocen que al pueblo mapuche no se le ha tratado bien en ningún gobierno. Los seis meses En este período, Nuyado -quien se viste día a día con atuendos de su cultura- ha presentado dos proyectos de ley. Uno de los más importantes para Nuyado es el de la creación de la comisión de Pueblos Indígenas en el Congreso. Ha trabajado de cerca con sus pares Gabriel Ascencio (DC) y Miguel Crispi (RD), y dice valorar el trabajo de Jorge Rathgeb (RN) y Carlos Kuschel (RN). "A pesar de que podemos pensar distinto, está abierta a recibir opiniones. Es muy tolerante", asegura Rathgeb. Uno de los episodios que recuerda Nuyado de estos seis meses fue cuando su par de RN Aracely Leuquén -también mapuche- dijo: "Yo no soy una mujer que se disfraza", al momento de describir su origen étnico. Nuyado dice que se sintió aludida y que se molestó. "Ella dice que los mapuches nos disfrazamos. Pero hemos sido nosotros los que nos hemos disfrazado de huincas (chilenos)".