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Este 1 de octubre, Argentina inaugurará un nuevo sistema para fijar el valor del dólar. Como consecuencia del reciente acuerdo con el FMI y el debut de Guido Sandleris como nuevo presidente del Banco Central, se instaurará un sistema cambiario basado en bandas. Su funcionamiento es simple: el Banco Central dejará que la divisa fluctúe libremente entre los 34 y 44 pesos. Si hay mucha oferta de dólares en el mercado que haga caer su precio hasta su límite inferior, el banco entrará a comprar divisas para hacer que suba. Si, en el caso más probable, el dólar llega a los 44 pesos, el Banco Central sacará dólares de sus reservas y los ofrecerá en el mercado con el objetivo de hacerlo bajar. Esto es un cambio respecto del sistema que rigió durante la breve presidencia de Luis Caputo a la cabeza de la autoridad monetaria. Si bien en lo formal había un sistema de libre flotación, "venía interviniendo el mercado cambiario de manera bastante frecuente, especialmente en agosto y septiembre", dice Eric Ritondale, economista jefe de Econviews. La renuncia de Caputo dejó en evidencia que la inestabilidad cambiaria de Argentina va de la mano con la fuerte incertidumbre en las autoridades monetarias. De hecho, desde 1945, ningún presidente del Banco Central Argentino ha logrado terminar su período. Su antecesor, Federico Sturzenegger, quien también renunció, instauró un sistema de libre flotación, el cual contó con el apoyo de los dólares que conseguía el gobierno. Era el inicio del gobierno de Macri, quien prometió en su campaña poner fin a la política del "cepo cambiario". Así es como se conoció a la serie de restricciones que se instauraron bajo el gobierno de Cristina Fernández, con la economista Mercedes Marcó del Pont a cargo del Banco Central. El "Cepo" buscó evitar el alza del dólar, impidiendo el acceso al mercado de divisas tanto a empresas como a personas. Algunos encontraron en sus tarjetas de crédito, usadas en compras en el extranjero, un mecanismo para acceder a moneda extranjera. Fue el período del boom de los consumidores argentinos en los centros comerciales en Chile. Antes de eso hubo varios tipos de libre flotación, con distintos formas de intervención, los que se inauguraron con la recuperación en el inicio del gobierno de Néstor Kirchner, luego del caos del fin de la convertibilidad. Las dudas de las bandas Pese a contar con el apoyo del gobierno del FMI y del nuevo presidente del Banco Central, ya hay quienes miran con preocupación la sostenibilidad del nuevo sistema de bandas que liderará Sandleris. Por una parte, el monto que se definió para defender el techo de la moneda es muy bajo. "Para comparar, cuando se intentó defender el peso a 25 pesos por dólar, la pared utilizada por el Banco Central fue de US$ 5 mil millones de dólares diarios", dice Matías Rajnerman, coordinador de análisis en Ecolatina. "Los US$ 150 millones anunciados son muy bajos, por lo que es muy probable que, en un momento de estrés cambiario, esas bandas se rompan". Se trata de una idea compartida entre varios economistas. "El monto de intervención es chico y el rango de la banda es amplio, con lo cual, en la práctica, será un régimen de flotación libre con cierto piso", dice Ritondale, de Econviews. Mientras el dólar se mueva entre las bandas, el Banco Central se preocupará de que la base monetaria no crezca. "Cuando el dólar está dentro de la zona de no intervención, lo que funciona es el agregado monetario y ahí tienes una meta de crecimiento del 0% de la base versus el mes anterior", dice Gabriel Caamaño, economista jefe de Consultora Ledesma. Esta imposibilidad de generar una política expansiva de la base monetaria preocupa por sus efectos en la economía real. "Se generará un apretón monetario", dice Rajnerman, de Ecolatina. "Especialmente considerando que la inflación será de 25% entre octubre de 2018 y junio de 2019, lo que podría provocar algunas tensiones económicas más bien por el lado real que por el cambiario".