Fondos Mutuos
Cuando en 2000 Carlos Riutort vio en una góndola de supermercado un zapato muy similar a los que él mismo importaba, decidió dar un giro drástico en sus negocios. Cerró las importaciones y reabrió su fábrica -que había cerrado en 1994, a raíz de la crisis del calzado-, dando origen a la marca Romano. Hace ocho años que bajo ese nombre fabrica zapatos "fashion" para mujeres de entre 20 y 30 años, que se diferencian por sus distintivos modelos. Éstos son creados con la ayuda de su hija María Paz, diseñadora profesional, y conjugan cuero y goma. Son vendidos directamente por el fabricante, o a través de zapaterías a lo largo del país. "Pero siempre guardamos una característica fundamental: nuestra producción tiene que ser vendida, en un orden de un 60%, en nuestros propios locales", comenta Riutort.
Hasta la inauguración, en mayo de este año, de una tienda en La Dehesa, los locales de la marca sumaban sólo cinco. Pero esa apertura fue el inicio de un plan de expansión que contempla desarrollar una cadena de 15 puntos a fines de 2010. En septiembre, Riutort se apresta a cortar el listón de dos nuevas boutiques Romano, que distribuirán los nuevos modelos en el centro de Santiago, en Ahumada, y en Viña del Mar, en la calle San Martín.
Y para mantener el crecimiento sostenido que ha tenido durante estos años, el empresario completará sus planes expansivos con el lanzamiento de una nueva marca para la temporada primavera-verano: Madi by Romano, que está enfocada a la venta mayorista. Las colecciones serán 20% más económicas que las de su etiqueta predecesora, pues utilizará una mixtura de materiales, entre naturales y sintéticos. Al mismo tiempo, continuará fabricando modelos para las marcas propias de zapatos que poseen Falabella y Ripley. Además, Riutort está estudiando la posibilidad de enviar esta temporada y a modo de prueba una pequeña producción a Canadá, por las ventajas comparativas que ofrece el TLC con ese país.