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Argumentando que existe la necesidad de "preservar información que se puede perder", el fiscal nacional, Jorge Abbott, justificó ayer los allanamientos ordenados en las últimas semanas a dependencias de la Iglesia Católica. Lo dijo a la salida de la Catedral de Santiago, donde explicó que "los allanamientos tienen por objeto poder preservar algunos elementos que pueden desaparecer. Las decisiones que toman los fiscales, con autorización de los tribunales de justicia, tienden fundamentalmente a eso". También dijo que "todas las instituciones o las personas que pertenecen a las instituciones están sujetas a investigación, y en consecuencia la Iglesia es una institución más que tiene miembros que han incurrido eventualmente en actos que pueden ser susceptibles de ser castigados en materia penal". Sobre la marginación del arzobispo de Santiago, Ricardo Ezzati, de la ceremonia, el fiscal nacional comentó que "creo que es una señal de prudencia de su parte, así que me parece que efectivamente ha sido un aporte de parte del cardenal a un acto importante para la república". Y aseguró que está pendiente la decisión que tomarán con la unidad especializada para el futuro de las causas que sustancian dos fiscales regionales -el de O'Higgins, Emiliano Arias, y el metropolitano Sur, Raúl Guzmán-, "para los efectos de determinar en qué investigación quedan radicadas".