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En la Catedral de Santiago se anunciaba que quedaban pocos minutos para que empezara el Tedeum Ecuménico y los invitados comenzaban a tomar asiento. Y aunque fue nombrado al inicio de la ceremonia como parte del saludo protocolar, el cardenal de Santiago, Ricardo Ezzati, no figuraba entre los presentes. Con un canto a lo divino, en el que el destacado cantor y payador Francisco Astorga recitó: "siento vergüenza y dolor. Si juzgo al encubridor y abusador son culpables, negarlo es inaceptable cuando el temporal arrecia", se dio inicio a la versión 208 del Tedeum, marcada por las denuncias e investigaciones de abusos sexuales en la institución. El fin de semana se concretó la expulsión del sacerdocio del ex vicario de la solidaridad, Cristián Precht. También, en octubre Ezzati deberá declarar ante la fiscalía en calidad de imputado por el eventual encubrimiento de abusos sexuales cometidos por sacerdotes. Si bien el deán de la Catedral, Juan Suárez, presidió la ceremonia, fue el monje benedictino Benito Rodríguez quien se encargó de la homilía. "Hoy nos toca presidir esta solemne celebración en un momento muy particular", rezaba el texto que leyó Rodríguez. "Nuestra Iglesia de Chile vive un tiempo de purificación, quizás como nunca antes en su historia", reconoció. Rodríguez planteó, además, que "hablar desde esta precariedad, sin pretender negarla o esconderla, es también nuestro aporte, intentando acoger con humildad y con generosidad nuestros errores". Y agregó que eso es parte de un "desafío y responsabilidad de una profunda conversión en espíritu y verdad" para la institución. Suárez, en tanto, también valoró que durante la homilía se tocara este punto: "A lo mejor no se entró en detalles, pero a buen entendedor, pocas palabras". Desconfianzas Una de las frases que se repitieron a lo largo de la homilía fue "nacer de nuevo", la que no solo refirió a la Iglesia Católica, sino también a los fieles, autoridades e instituciones. El benedictino Benito Rodríguez señaló que si bien se debe aprender a "valorar, agradecer y cuidar a quienes se comprometen con el servicio público de la nación", también es necesario que Chile "pueda sanar sus desconfianzas y abrirse a la ternura, al perdón, a la compasión, porque un país sin confianzas, no tiene futuro alguno (...). Es necesario un renacimiento en la vida privada y pública, renacer desde esa confianza de la cual hoy hay tanta necesidad en nuestra sociedad". Casi al término de la prédica, y tras una manifestación al interior de la Catedral -en la que estuvo involucrada la ex candidata presidencial Roxana Miranda (ver nota relacionada)- que interrumpió el cierre de la homilía, Rodríguez rearmó parte del párrafo final. "Ponemos en su corazón (de la Virgen María) a todos los habitantes de esta larga, loca y hermosa geografía, en particular a quienes son más vulnerables, se sienten excluidos y están más solos. También a esa persona que estaba gritando", expresó. "Que María nos ayude a renacer desde la ternura, el perdón y la confianza, una confianza total en Dios, una confianza siempre lúcida y con discernimiento cuando se trata de las personas y de las instituciones humanas", añadió. Foco en los inmigrantes Gran parte del discurso se centró en quienes llegan a Chile en busca de mejores oportunidades. "A ellos queremos abrirles las puertas no solo de la oficina de inmigración, sino también de nuestros corazones", señaló el monje benedictino en la Catedral. Y aunque hizo alusión a la canción popular -en la que se apunta a que en Chile se recibe bien a los forasteros-, también hubo espacio para las críticas. "Desde que tengo uso de razón que aprendí el 'y verás cómo quieren en Chile, al amigo cuando es forastero'. Cada vez me convenzo de que era un buen deseo, nada más", lamentó Rodríguez. Mientras que la homilía apuntó a que "a veces, por miedo o desconfianza, quizás", no existe una real apertura hacia las comunidades de inmigrantes. En la prédica también se hizo un llamado a la unidad. "Dentro de nuestras fronteras nos falta aún mucho para crecer en la hospitalidad de nosotros mismos (...). Aprender a encontrarnos con quienes piensan y sienten distinto es un paso gigantesco", puntualizó. Luego de la ceremonia, el Presidente Sebastián Piñera señaló que "espero que la Iglesia de nuestro país pueda superar los tiempos oscuros que vivió cuando se cometieron tantos abusos sexuales contra nuestros niños y jóvenes. Lo que tenemos que hacer hoy es no quedarnos atrapados en las mismas divisiones y querellas del pasado". Aceptación CONFIANZA EN LAS INSTITUCIONES
Durante la homilía se destacó que no se buscan "privilegios ni un trato especial" en las investigaciones judiciales.
"Es necesario un renacimiento en la vida privada y pública, renacer desde esa confianza de la cual hoy hay tanta necesidad en nuestra sociedad".
BENITO RODRÍGUEZ
ABAD DEL MONASTERIO BENEDICTINO
DENUNCIAS DE ABUSOS
"El objetivo central es la patria, no los temas puntuales que hemos visto durante todo este tiempo. Todos podemos renacer de nuevo".
POBLACIÓN EXTRANJERA
"El país debe estar siempre abierto para el que viene a trabajar con sus papeles limpios".
JUAN SUÁREZ
DEÁN DE LA CATEDRAL DE SANTIAGO