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Con ovaciones populares, abrazos apretados, regalos y cientos de flores de plástico recibió ayer el líder norcoreano, Kim Jong-un, al Presidente de Corea del Sur, Moon Jae-in, en una cumbre plagada de gestos de amistad en la que ambos aseguraron que esperan avances en la estabilidad de la región. La sombra que planeaba sobre la coreografeada cita es el estancamiento en la relación entre Washington y Pyongyang, y reactivar los contactos es la misión principal de Moon. En la reunión -la primera en 11 años con un Presidente surcoreano en Pyongyang-, Kim destacó que el diálogo ha "necesitado mucho para llegar tan lejos". "Nuestros pueblos quieren que presentemos rápidamente mayores resultados", afirmó. Moon, por su parte, recordó los encuentros anteriores en Panmunjom -la frontera- en abril y mayo pasado. "La primavera de Panmunjom nos ha llevado al otoño de Pyongyang. Ha llegado el momento de cosechar", dijo en el primero de tres días de la cumbre, en la que se aborda la búsqueda de una paz estable, que nunca firmaron tras la guerra entre 1950 y 1953. El régimen de Kim ofreció varias señales de acercamiento: el líder abrazó en tres ocasiones a Moon, mientras cientos de norcoreanos aplaudían y agitaban flores plásticas y banderas con la imagen de la península de Corea, gritando "reunificación de la patria". La multitud de ayer, según The New York Times, fue claramente movilizada para demostrar la adoración a Kim; mientras la caravana con ambos mandatarios pasaba por varios sitios emblemáticos como la Torre de la Vida Eterna, que honra al abuelo y al padre de Kim, quienes gobernaron antes que él. "Esto es lamentable en comparación con lo que podemos encontrar en países desarrollados", dijo Kim a Moon al mostrarle la suite en la que se aloja, en la casa de huéspedes del Estado. El norcoreano también le mostró un retrato pintado de ambos, y ofreció un brindis en la comida de bienvenida, celebrada en un salón donde resaltaba la imagen de la península coreana rodeada de palomas blancas. Corea del Sur también quiso recalcar la importancia de la reunión al llevar a una delegación integrada por 200 personas, incluyendo a estrellas de la música surcoreana hasta los altos ejecutivos de los conglomerados más conocidos de Corea del Sur -que surgieron con fuerte apoyo estatal tras la guerra- como Samsung, Hyundai y LG. "Si mi visita ayuda a reiniciar el diálogo entre Corea del Norte y EE. UU. será muy significativo", dijo Moon, mientras que Kim le agradeció por sus gestiones en el encuentro con el Presidente Donald Trump en Singapur en junio. El líder norcoreano dijo que esa cita ayudó a "estabilizar" la "situación política de la región". Los acercamientos con EE.UU. se entramparon cuando la inteligencia estadounidense alertó que Pyongyang no está cumpliendo con su compromiso de avanzar en el desmantelamiento de su programa nuclear. En agosto, la Casa Blanca canceló una visita del secretario de Estado, Mike Pompeo a Norcorea. EE.UU. insistió ayer que espera avances en la desnuclearización. "El esfuerzo diplomático intercoreano ha producido más resultados que el de EE.UU. y Norcorea. Corea del Sur abrió recientemente una oficina de enlace en Kaesong (la zona industrial, en Norcorea) las discusiones entre militares resultaron en una pequeña pero importante construcción de confianza, y Moon está ansioso por continuar el proceso", comentó a "El Mercurio", Eric Gomez, analista del Cato Institute, quien espera que Moon tome las relaciones entre Pyongyang y Washington como "una gran prioridad". "Tendrá que hablar con Kim sobre la desnuclearización en un intento por ayudar a romper el impasse ", añadió. En la cumbre, Moon y Kim se reunirán al menos siete veces y tienen previsto anunciar los resultados.