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Protestas exigían la nacionalización del recurso:

A 15 años de la "guerra del gas", el conflicto que cambió la industria energética de Bolivia

miércoles, 19 de septiembre de 2018

JAVIER MÉNDEZ ARAYA
Internacional
El Mercurio

Tras un período de auge, el sector se ha visto afectado por la caída en el precio de los hidrocarburos y la falta de inversiones.



En un panorama político tensionado por movilizaciones y por la decisión del Presidente Evo Morales de ir a una nueva reelección, la industria boliviana de los hidrocarburos, que depende del Estado, intenta modernizarse para poder despegar, tras dejar atrás un período de bonanza y cambios. Hace justo 15 años, un conflicto social en el que el actual Mandatario tuvo un rol clave como dirigente cocalero, marcó un punto de inflexión: la "guerra del gas" que estalló el 19 de septiembre de 2003 con protestas, exigió la estatización de los hidrocarburos y la cancelación de un proyecto para construir un gasoducto para exportar gas a Chile.

Fueron 28 días de movilizaciones. La represión de las protestas dejó 71 muertos y forzó la dimisión del Presidente Gonzalo Sánchez de Lozada. Morales consolidó su liderazgo político y llegó al gobierno tres años después con un amplio apoyo electoral (53,7%). En el poder, el ex dirigente cocalero respondió a las demandas de 2003: nacionalizó el gas y el petróleo. El gasoducto no se construyó.

Con la nacionalización, 82% de los hidrocarburos quedaron bajo control del Estado y lo restante en manos privadas, que pueden explotar el recurso.

Los ingresos de la renta petrolera boliviana se incrementaron hasta US$ 36.000 millones en la última década, en comparación con los US$ 4.500 millones de 2006, según el Ministerio de Economía.

Con los recursos de la nacionalización petrolera, el gobierno aumentó la inversión pública, realizó obras de infraestructura y lanzó políticas sociales, como la entrega de bonos.

También el ingreso de empresas extranjeras como la rusa Gazprom y la francesa Total, que se unieron a la española Repsol, la brasileña Petrobras y la British Gas dieron una señal de la llegada de nuevas inversiones.

El problema vino con el desplome del precio mundial de los hidrocarburos en 2014, la mayor baja desde 1975. El sector hidrocarburífico se resintió con falta de inversiones, proyectos de prospección y desarrollo.

El caso de la compañía estatal de Yacimientos Petrolífero Fiscales Bolivianos (YPFB) es emblemático. Tras la nacionalización, pasó de ser una empresa secundaria, con un patrimonio de US$ 1,1 millones, a tener un patrimonio de US$ 9.109 millones en 2015, según fuentes oficiales. La caída de los precios de los hidrocarburos sacó a la compañía del ranking de las 500 más grandes de Latinoamérica en 2017. De acuerdo con un informe del Ministerio de Economía, la petrolera estatal disminuyó sus utilidades de US$ 188,3 millones, en 2015, a US$ 36,5 millones.

Expertos coinciden en que la caída de los precios no lo explica todo. "Pese al repunte de los precios de los hidrocarburos a partir de 2016 en los mercados internacionales, Bolivia no ha podido recuperar los niveles de exportación porque hay incapacidad para la producción", dice el experto en energía Hugo del Granado.

Según el portal Hidrocarburos-Bolivia, la producción de gas ha declinado en los últimos años: desde los casi 60 millones de m {+3} por día en 2014, a poco más de 53 millones de m {+3} en 2018. En petróleo, de los 59 mil barriles por día bajó a 52 mil.

Los factores que perjudican la producción, dicen analistas, tienen que ver con problemas de gestión y escasos incentivos a las inversiones que permitan modernizar la industria y aumentar la producción.

En YPBF, por ejemplo, la falta de un perfil técnico, las constantes acusaciones de nepotismo e ineficacia siguen siendo los flancos débiles de la compañía. "Este gobierno ha colocado gente de su partido, más por color político que por ser especialistas, técnicos y especializados en la materia", asegura a "El Mercurio" Saúl Escalera, ex gerente de industrialización en YPFB y hoy académico en la Universidad San Simón de Cochabamba.

Escalera agrega que la empresa no tiene un plan de nuevos proyectos e inversiones en el descubrimiento de nuevos campos gasíferos ni en la perforación de nuevos pozos.

Por otra parte, la prometida industrialización del sector de los hidrocarburos sigue pendiente. Después de doce años de la nacionalización, solo hay una planta petroquímica operativa (la de Bulo Bulo, en Cochabamba), en lugar de los doce proyectos planificados por el gobierno de Morales.

Las empresas privadas alegan que existe incertidumbre política y falta de garantías jurídicas para hacer inversiones que permitan asegurar la explotación de nuevos yacimientos. Bernardo Prado, director del portal Hidrocarburos-Bolivia dice que esto se debe a que no se ha promulgado una nueva ley de hidrocarburos tras el cambio de la Constitución en 2009, lo que crea una serie de incoherencias entre la normativa vigente y la actual Carta Magna.

Del Granado cree que el saldo de estos 15 años es negativo, lo que se refleja en un estancamiento del nivel de las reservas y una baja en la producción. "Eso se percibe, sobre todo, en la imposibilidad de cumplir con los dos principales mercados de exportación, como lo son Argentina y Brasil, y dificultades para renovar o ampliar esos contratos", dice a este diario.

10,7
billones de pies cúbicos son las reservas probadas de gas natural de Bolivia, según la firma canadiense Sproule International Limited, encargada de la certificación.

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