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Un rotundo contraste con el Tedeum Evangélico del año pasado, en el que la ex Mandataria Michelle Bachelet fue duramente insultada y criticada, fue lo que se apreció en la ceremonia religiosa realizada ayer. Pasadas las 11 de la mañana, con el Himno Nacional de fondo, y en un contexto de absoluta solemnidad hizo ingreso el Presidente Sebastián Piñera, acompañado de Cecilia Morel, a una atestada Catedral de Jotabeche. Fue recibido por las escuelas matrices de las Fuerzas Armadas, que le rindieron honores al llegar, y escoltado por un grupo de fieles evangélicos. Luego saludó a quienes se encontraban en las primeras filas del templo y se sentó junto al presidente de la Corte Suprema, Haroldo Brito; el presidente del Consejo Directivo del Servel, Patricio Santamaría; y el presidente del Tribunal Constitucional, Iván Aróstica. Resguardo en La Moneda Si bien algunos asistentes catalogaron el ambiente como tenso, la mayoría valoró el respeto y la ausencia de inconvenientes. En especial, considerando que durante la semana se había advertido, desde distintos frentes, que sería una "polémica ceremonia", marcada por críticas hacia el proyecto de Ley de Identidad de Género impulsado por el Gobierno, que fue aprobado el martes pasado. "El malestar de los evangélicos se verá reflejado en el Tedeum", aseveró la diputada Francesca Muñoz (RN) en la víspera, luego de que se debatiera la iniciativa. El diputado Pablo Vidal (RD), en tanto, fue uno de los que le sugirieron al Mandatario no asistir para evitar lo ocurrido con la Presidenta Bachelet el año pasado, cuando fue increpada por la ley de aborto en tres causales. En La Moneda, sin embargo, nunca se barajó la posibilidad de que Piñera declinara la invitación. Sin embargo, se tomaron los resguardos necesarios. "Siempre es mejor ver al Presidente bien acompañado" plantearon desde el Gobierno. Razón que motivó al equipo cercano al Mandatario a insistirles, desde el viernes, a los distintos ministros para que lo acompañaran a la ceremonia. Quince de los 23 secretarios de Estado estuvieron presentes, entre ellos su comité político completo. No asistieron las máximas autoridades del Congreso: la presidenta de la Cámara de Diputados, Maya Fernández, y el timonel del Senado, Carlos Montes, quienes ya habían manifestado en la antesala que no acudirían. Tono amigable "Por respeto, eso se conversa en privado", respondió el obispo Eduardo Durán, un par de horas antes de encabezar la ceremonia, al ser consultado por su rechazo a la Ley de Identidad de Género. Así, uno de los máximos líderes de la Iglesia Evangélica en Chile -que actualmente es investigado por su presunta responsabilidad en delitos de lavado de dinero o infracciones tributarias (ver recuadro)- anticipaba que la jornada se desarrollaría sin críticas por la agenda valórica del Gobierno. De hecho, según presentes, las intervenciones de los distintos obispos mantuvieron un tono "amigable". En medio de la tensión ante el discurso del obispo Durán, este se centró en advertir la existencia del "quebrantamiento de la sociedad" y sostuvo que "valoramos y apoyamos los esfuerzos por mejorar las condiciones sociales de Chile". Otro de los temas que abordó fue el fenómeno de la inmigración, señalando que si bien esta significaba una riqueza para el país, "plantea el desafío de si los estamos recibiendo adecuadamente". Durán también hizo hincapié en la necesidad de mejorar el acceso a la educación y se refirió a las demandas laborales existentes. Al respecto, sostuvo que a pesar del "reciente impulso económico", aún subsisten sectores donde las personas "no pueden vivir con el salario mínimo". Pero la gran sorpresa de la jornada no fueron los tópicos planteados, sino los omitidos. Ya que los denominados "temas valóricos" no tuvieron lugar en la ceremonia, lo que llamó la atención a los asistentes y fue bien evaluado por La Moneda. Incluso, se evidenció el especial celo de los coordinadores del evento para que ninguno de los presentes se manifestara en contra del Mandatario, como sí sucedió con la ex Presidenta Bachelet. Defensa a la ley Un Presidente más relajado se vio al salir del templo evangélico, luego de finalizar la ceremonia religiosa, que duró cerca de tres horas. Pese a que a un par de cuadras del lugar una treintena de personas se manifestaba con carteles que exhibían ofensas en contra del Mandatario, debido a la aprobación de la ley que permite que mayores de 14 años puedan cambiar su sexo registral (ver recuadro), Piñera solo tuvo palabras de elogios. "Fue una gran ceremonia de acción de gracias, y espero que este lindo día de sol acompañe a todos mis compatriotas en las celebraciones de nuestras fiestas patrias", dijo. En cuanto a la controversia por la Ley de Identidad de Género, el Jefe de Estado defendió la moción. "Es una ley que apunta a fortalecer la dignidad y los derechos de todas y todos los habitantes de nuestro país", afirmó. Quien también agradeció el tono de la ceremonia fue la vocera de Gobierno, Cecilia Pérez. "Vemos que podemos tener diferencias siempre, pero cuando estas se abordan desde el respeto, entonces finalmente el que gana es nuestro país y ganan los chilenos", afirmó la ministra, quien además se refirió a los disturbios provocados por parte de algunos evangélicos disidentes: "En nuestro país todo el mundo se puede manifestar, siempre y cuando no vulnere el derecho de otros. Esas personas no pueden faltarle el respeto al Presidente de todos los chilenos". ''Podemos tener diferencias, pero cuando estas se abordan desde el respeto, entonces el que gana es nuestro país". CECILIA PÉREZ MINISTRA VOCERA DE GOBIERNO ''Valoramos y apoyamos los esfuerzos por mejorar las condiciones sociales de Chile". EDUARDO DURÁN OBISPO EVANGÉLICO