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Diversas y encontradas reacciones causaron las declaraciones del ministro Carlos Künsemüller, uno de los tres supremos acusados constitucionalmente, quien en entrevista con "El Mercurio" calificó como una "infamia" y "una conjura para atacarnos" el libelo de 10 congresistas de la oposición, que finalmente fue rechazado en la madrugada del viernes. El magistrado sostuvo, además, "que hubo un intento de agredir a la Corte Suprema, a la independencia y autonomía de todos los jueces de Chile", que desde el jueves el Poder Judicial "ha sido amenazado" y que "no acepto que un congresista ignorante, que no tiene idea de nada, venga a revisar mis sentencias". Dos ex ministros del máximo tribunal respaldaron sus opiniones. Mientras que los diputados que firmaron la acusación sostienen que sus dichos son "destemplados, desmesurados e injuriosos" y que estaban cumpliendo su labor fiscalizadora. "Este tipo de acusaciones, tan infundadas desde el punto de vista jurídico, lo único que hace es debilitar las instituciones; por lo tanto, el Estado de Derecho en la democracia. Y yo ya lo había dicho, el primer día que se presentó la acusación, que era un día triste para el Estado de Derecho. Claramente, este no sale fortalecido con este episodio. Es inaceptable que se les impute delito (prevaricación), que se revisen sus resoluciones", dijo el ex supremo Pedro Pierry. En esa misma línea, el ex ministro Patricio Valdés concordó con Künsemüller en las críticas al libelo de los diputados. "Hoy en día llega al Congreso cualquier persona, lo que es muy legítimo, pero creo que le falta bastante rodaje todavía y conocimiento para poder legislar. Creo que de la Constitución los diputados no saben mucho, del momento que hicieron la acusación constitucional, en la forma en que la hicieron. Yo la leí, y lo dijimos con Rubén Ballesteros (ex supremo), en la carta que mandamos a su diario. Por mucho esfuerzo intelectual, no fueron capaces de hacer nada. En la parte del control de convencionalidad, fíjese que creían que la opinión de los jueces de la Corte Interamericana de Derechos Humanos podía en definitiva modificar la Constitución. Eso es una tremenda aberración", afirmó Valdés. Patrocinantes Cuatro de los 10 congresistas que patrocinaron la acusación cuestionaron los dichos del supremo. La diputada Carmen Hertz (PC) dijo que las declaraciones de Carlos Künsemüller le parecieron "destempladas, no propias del cargo que tiene. No es posible pretender que la acusación es una suerte de conspiración o señalar que los familiares de las víctimas somos manipulables o aludir a la administración de justicia como un favor, siendo que es un deber. Me parece que es muy desmesurada y muy agraviante". A juicio de Alejandra Sepúlveda (FRVS), los comentarios del supremo son "una falta de respeto. En la acusación, no íbamos a revisar el fondo ni la forma de los fallos, pero hay tratados internacionales que sí hay que respetar". En tanto, Ricardo Celis (PPD) coincidió en que lo encuentra "muy destemplado. Me extraña mucho que un ministro de la Corte Suprema emita juicios con tan poca mesura. Estábamos fiscalizando la conducta y el actuar de los jueces de la Segunda Sala en esos casos. Durante todo el proceso nadie insultó ni se refirió de forma despectiva, porque no corresponde, ya que no es personal". Miguel Crispi (RD) dijo que hace un juicio que "no corresponde de la Cámara, y dice que pasamos por sobre la Constitución, cuando es ella la que nos faculta para hacer una acusación. No he participado en conjura alguna. El único interés que hubo era impedir la impunidad en casos de derechos humanos. Fueron declaraciones injuriosas".