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A poco más de dos meses para que asuma la Presidencia de México, Andrés Manuel López Obrador ya mueve los hilos de lo que será su próximo gobierno y sus prioridades. Una de ellas estará enfocada en la estratégica área energética, con proyectos para aumentar la producción de crudo y modernizar las industrias petrolera, gasífera y eléctrica. El actual escenario energético de México, dicen expertos en la materia, es "riesgoso y alarmante", con una matriz muy dependiente de los hidrocarburos, inseguridad en petróleo, exceso de demanda de gas natural y un suministro eléctrico vulnerable. Según datos oficiales, el bombeo de la estatal Pemex -que aporta más de un tercio del presupuesto público- ha caído en 47% desde mediados de la década pasada, cuando México estaba entre los primeros productores mundiales de crudo. El futuro Jefe de Estado, que será investido el 1 de diciembre, adelantó que su gobierno lanzará licitaciones para la perforación de pozos petroleros al comienzo de su gestión. El objetivo, recalcó, "es incrementar en poco tiempo la producción de petróleo". López Obrador planteó la posibilidad de hacer subastas de contratos de servicios de perforación para Pemex que no requieren de la aprobación de la Comisión Nacional de Hidrocarburos, ente regulador a cargo de las licitaciones de contratos de hidrocarburos tras la reforma energética de 2013-2014, que permitió el ingreso de privados a la industria. "Es positiva la iniciativa del nuevo Presidente, porque se trata de un sector estratégico desde el punto de vista económico y de las finanzas públicas. También es factor clave en la política exterior y vital para la seguridad nacional y para el buen funcionamiento de las actividades productivas", explica a "El Mercurio" Javier Oliva Posada, académico de la Universidad Nacional Autónoma de México y analista en seguridad nacional y energía. La reforma energética -que también implicó la liberalización de los precios de los combustibles- con apoyo del Congreso fue uno de los primeros logros de la administración del actual Presidente, Enrique Peña Nieto, del Partido Revolucionario Institucional (PRI). López Obrador durante su campaña planteó la posibilidad de revertir la reforma, pero luego suavizó su postura y dijo que solo se revisarán los contratos, y suspendería los que contengan irregularidades. "Es lo que hay, vamos a trabajar con lo que tenemos y no regresarnos atrás", confirmó Rocío Nahle, próxima titular de la Secretaría de Energía. "Que quede claro: vamos a cumplir todo lo que ofrecimos en la campaña", lanzó ayer Presidente electo. No obstante, hay dudas sobre la continuidad de la reforma. "Es una muy mala señal revisar los contratos, porque estos se realizaron bajo procedimientos muy transparentes. Ocurre que cuando los gobiernos cambian y la administración entrante revisa todo lo que ha hecho la anterior, entonces se detiene la economía. La reforma energética tiene como objetivo mejorar la exploración y la producción, pero por lo visto no sé si va a continuar al ritmo esperado", señala a este diario el economista Macario Schettino. Luis Serra, del Centro de Investigación para el Desarrollo y profesor del Tecnológico de Monterrey, añade que los lineamientos del plan energético de López Obrador no son claros y algunos son incluso contradictorios. "Hoy está cediendo a algunas cosas que dijo en campaña. En algunas declaraciones, varias veces ha dicho que no va a cambiar nada y mantener el actual marco regulatorio, pero cuando se reunió con los congresistas de Tabasco dijo que la reforma energética era un 'vil engaño y un rotundo fracaso' y que eso no podía seguir así. Parece ser, en el mejor de los casos, que buscará ejercer un control mucho más fuerte, tanto en las áreas de hidrocarburos y electricidad, y de alguna forma va a permitir la inversión privada y la apertura del mercado", sostiene. Problemas en Pemex La estatal Pemex es un símbolo de soberanía en México desde la nacionalización del petróleo decretada en 1938 por el Presidente Lázaro Cárdenas. El gran boom petrolero llegó luego de que en 1971 se descubriera en el sureño estado de Campeche, en la península de Yucatán, la existencia de uno de los yacimientos marinos más grandes del mundo: Cantarell, con una reserva de más de 40.000 millones de barriles. En 2004, el país llegó a producir 3,4 millones de barriles diarios y se convirtió en el sexto a nivel mundial. Desde entonces, la producción fue decayendo: en 2012 era 2,5 millones de barriles diarios y actualmente es de 1,8 millones. Además, la compañía se ha visto complicada por varios escándalos de corrupción, por desvío de fondos y enriquecimiento de sus líderes sindicales, y accidentes que evidencian problemas de mantenimiento de infraestructuras. El declive fue lo que alentó nuevamente el debate sobre su modernización. Según El Universal, la próxima administración tiene delineada una serie de acciones que emprenderá para potenciar el sector energético, entre las cuales destaca una inyección de poco más de US$ 9.000 millones, dar a la estatal plena autonomía presupuestal y de gestión, y asignarle un mandato de seguridad energética, responsabilidad social y creación de valor, "dentro de un contrato-plan con el Estado". Asimismo, buscará reintegrar la petrolera en una sola empresa y modificar su gobierno corporativo para que pueda ejercer su autonomía. Además, se prevé desarrollar un esfuerzo tecnológico en tres direcciones: reducción de costos de producción, mejores técnicas de recuperación y aprovechamiento en aguas ultraprofundas. Los esfuerzos en esa materia permitirían encaminarse a disminuir la dependencia energética. "Pemex está en una situación muy grave. Para empezar, tiene demasiados trabajadores -un total de 150 mil- para la cantidad de petróleo que produce. Además, posee pasivos enormes, en gran parte por las condiciones en que se contrató ese personal, que son demasiado buenas para el estándar de la industria y de un país como México. Esto ha provocado que la empresa no haya podido continuar su expansión, nuevos proyectos exploratorios y la reinversión ha sido muy escasa o prácticamente nula. Urge mejorar pronto esta situación", añade Oliva Posada. 78.000
millones de dólares recaudó Pemex en 2017, comparadocon un déficit de US$ 3.289 millones de 2016, por un alza en los precios del crudoy un menor gasto interno.
millones de dólares era la pérdida acumulada de laestatal mexicana y que se remontan al último trimestre de 2012.