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Landskrona es una pequeña ciudad del sur de la costa oeste sueca, frente a Copenhague. A fines de junio abrió en el Museo Landskrona una exposición que presenta la obra de siete fotógrafos chilenos, comenzando por los emblemáticos Sergio Larraín y Julia Toro, e incluyendo miradas más recientes como la de Zaida González, Claudio Pérez, Alejandro Olivares, Nicolás Wormull y Mauricio Valenzuela, que estará abierta hasta finales de octubre. Pero, los cinco últimos fotógrafos viajaron al Festival de Foto de Landskrona, que se inició el viernes pasado hasta el 23 de septiembre, y en el cual Chile es el país invitado de honor. El Festival de Foto de esta ciudad cuenta con la dirección artística del francés Christian Caujolle, quien, junto a Rodrigo Gómez Rovira -director del Festival de Fotografía de Valparaíso-, comisarió la muestra de Chile, titulada "Desde la historia a historias". A los expositores se suma una treintena de otros conocidos fotógrafos nacionales que se incluyeron en el catálogo de la muestra, presentando un completo panorama de este arte en Chile. En uno de los textos introductorios, Caujolle y Gómez Rovira se preguntan: "En nuestros tiempos de mundialización y de globalización, ¿aún tiene sentido abordar la fotografía según un recorte geográfico? ¿Sigue siendo pertinente hablar de fotografía sueca, chilena, francesa (...) o japonesa?". Para ellos, la fotografía chilena actual es "internacional en sus afirmaciones estéticas, (...) y rica en diversidad, lo que vuelve aún más necesaria la coherencia interna de cada una de sus propuestas. Es la expresión de una situación postraumática". Rodrigo Gómez Rovira precisa que la exposición plantea una mirada compleja a diferentes realidades, las que se articulan a partir de los hechos políticos de los años 70. "No es una suma de siete autores, sino un diálogo permanente entre ellos", expresa. Imágenes diversas La muestra parte con copias originales de Sergio Larraín, de Valparaíso, que introducen el Chile de los años 60, para abordar luego la obra de Mauricio Valenzuela, cuyas poéticas imágenes en blanco y negro se asocian al miedo o la soledad de los 80. Luego Zaida González incomoda con sus alusiones a la religión, a la diferencia de género, a la sexualidad; en tanto Claudio Pérez exhibe obras de su reciente muestra sobre el Camino del Inca, cuyo contrapunto se encuentra en escenas de Alejandro Olivares, con temáticas de droga, delincuencia y amor en barrios marginales. "Finalmente, la muestra pone en correspondencia la obra de Toro y Wormull, quienes hablan de la humanidad, desde su entorno cercano", detalla Gómez Rovira. La exposición contó con el apoyo de instituciones de ambos países. Desde Estocolmo, el embajador chileno en Suecia, Hernán Bascuñán, celebra la designación de nuestro país como invitado de honor al festival. "Esto refleja el interés por nuestra cultura, la calidad de nuestros fotógrafos y el excelente nivel de las relaciones entre ambos países que, el 2019, cumplirán 200 años de existencia", subraya.