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La rebelión de las adolescentes en la robótica

martes, 18 de septiembre de 2018

Por Muriel Alarcón Fotos : Carla Dannemann
Crónica
El Mercurio

Hoy más que nunca hay adolescentes mujeres que están participando en robótica educativa. Ocupan puestos de liderazgo y destacan en competencias internacionales, son mentoras y abren oportunidades a las generaciones que vienen. Aquí, cuatro de ellas cuentan cómo la robótica ha sido "su escuela STEM" antes de entrar a la universidad.



B elén Guede, de 20 años, no recuerda el momento exacto en el que todo partió. Cree que son varios factores. La formación de agrupaciones que impulsan el desarrollo de tecnologías entre mujeres, pero también el posicionamiento de varias adolescentes chilenas en puestos destacados y estratégicos en competencias mundiales de robótica.

-Que haya mujeres capitanas es muy importante, porque permite a las niñas ver que hay mujeres en la robótica -dice la actual estudiante de Ingeniería en Información y Control de Gestión en la Universidad de Chile.

A su corta edad y aún sin egresar del pregrado, Belén Guede tiene una sobresaliente trayectoria en tecnología. Ganadora en 2015 del concurso "Challenge for Change" del programa YouthSpark de Microsoft, entre más de dos mil participantes del mundo, con un proyecto para acercar los robots a los jóvenes en bibliotecas públicas, es también la fundadora de la "STEM Academy Chile", una ONG dedicada a la creación de comunidades y equipos de robótica educativa en las escuelas y liceos de Chile.

Un lunes por la tarde está en FabLab UC, un taller de fabricación digital ubicado en el campus San Joaquín de la Universidad Católica donde se producen objetos físicos, a través de maquinaria a escala pequeña, que dan vida a los robots que ella y otras adolescentes despliegan en las competencias.

Belén Guede es pionera en un grupo de jóvenes chilenas que hoy se destacan en la robótica educativa. Siendo todas menores de veinte años, ocupan puestos de liderazgo y participan en competencias internacionales. Han abierto el camino a nuevas, logrando llevar una disciplina hasta hace unos años lejana y compleja, a un cada vez mayor número de seguidoras. Han desarrollado sus propios proyectos tecnológicos, como autodidactas, sin haber egresado aún de la universidad.

Junto a ella está Macarena Abarca, de 16 años, participante en varios equipos de robótica, premio Inspiratec 2017, voluntaria de Girls in Tech Chile y fundadora de "GIFT Robotics", una iniciativa educativa para llevar la robótica a países donde aún no es parte de la educación, como Turquía y Noruega. Belén y Macarena se han convertido en " role models " para una generación.

Y luego están Valentina Flores y Francisca Montecinos, ambas de 16 años, promotoras de la robótica educativa, además de competidoras sobresalientes en competencias mundiales.

Para todas, la robótica se ha convertido en una escuela que las ha acercado al mundo de las carreras de la ciencia, tecnología y matemáticas (STEM) y se ha transformado en una excusa para desarrollar habilidades blandas y aprender del trabajo colaborativo con personas de distintos países.

-La robótica entrega muchas herramientas y experiencias que no se encuentran en otra parte. Leyendo un libro no vas a quedar con los mismos recuerdos que estando con un equipo, debatiendo sobre lo que va a hacer el robot, sobre los sensores que tienen que usarse, sobre qué lenguaje va a usar. La robótica es una experiencia completa -dice Francisca Montecinos.

Las competencias de robótica han proliferado y ellas han optado por participar. Hace un mes, de hecho, Belén, Macarena y Valentina participaron en la segunda versión de First Global, la competencia de robótica juvenil más cosmopolita del mundo, que reunió a más de mil estudiantes de entre 15 y 18 años, de más de cien países en Ciudad de México. Para esa ocasión, integraron algo así como la "selección nacional de robótica", constituida por cinco mujeres y cinco hombres -hasta ahora no había existido en Chile un equipo que fuera mixto en partes iguales-, donde Macarena fue la capitana y Valentina se convirtió en la primera chilena en manejar el robot en una competencia internacional.

El certamen llevó por nombre "Desafío Energético", y desafió a las adolescentes a construir un robot capaz de alimentar plantas de energía a escala y construir una red de transmisión de la manera más eficiente. El equipo se preparó, de hecho, en FabLab UC.

Esta tarde tibia de septiembre, están reunidas alrededor del robot en el que trabajaron para la competencia. Valentina intenta "despertar" a la máquina que usaron: un aparato lleno de cables, circuitos y piezas multiformes de milimétrico tamaño. Con una llave, reconstruye la estructura, conecta sus mecanismos. Entonces, de un momento a otro, el robot empieza a moverse.

Competir con los mejores del mundo

-La robótica ha fortalecido el liderazgo de estas niñas. Y lo que están haciendo hoy es algo totalmente inédito -dice Maitetxu Larraechea, Directora Ejecutiva de Girls in Tech Chile, la organización mundial con sede en Chile que busca dar visibilidad a creadoras de tecnología por medio de iniciativas específicas como el Programa STEM "Ingeniosas: Ciencia y Tecnología para todas".

En este auge de niñas y adolescentes incursionando en robótica, los expertos coinciden en que ha tenido que ver la cada vez mayor oferta de talleres de robótica y de programación y el creciente acceso a los componentes electrónicos para crear estos proyectos.

De acuerdo a Jocelyn Simmonds, académica del Departamento de Ciencias de la Computación de la Universidad de Chile, se están empezando a superar dos barreras -hasta ahora importantes- de entrada a la robótica en el país. El acceso a la información y a la tecnología.

-La robótica permite desarrollar el pensamiento computacional de manera lúdica, dado que puedes ver de inmediato cómo los programas que escribes afectan al robot, ya sea un dron, un auto o algo más humanoide. Yo veo que los chicos se apegan a los robots que construyen, los van personalizando y los "antropomorfizan". En el caso de las mujeres, veo aún una brecha de confianza. Así que la idea de hacer talleres solo "para ellas" es de darles un espacio donde sean mayoría, donde estén en confianza y puedan plantear sus dudas sin sentirse cuestionadas -explica Symmonds.

-Desde la perspectiva de género, la robótica es muy estratégica. ¿Por qué?La literatura demuestra que las niñas rechazan la ciencia y la tecnología porque la perciben muy abstracta, porque se hace en solitario y porque es rígida. Pero la robótica es lo contrario: es muy concreta, el robot se movió o no, es en equipo y es totalmente creativa -agrega Larraechea.

Hoy hay tres equipos de robótica chilenos compitiendo año a año en el exterior, en el que es el certamen juvenil de referencia llamado "First Robotics Competition". "Corazón de Chileno" -la más antigua, donde participa Valentina-, "Los chilis" -donde es capitana del equipo Macarena - y Pizza Mecánica -del Liceo Valentín Letelier y el único equipo que tiene base en un colegio municipal, donde participa Francisca Montecinos-.

Y si antes lo que hacían era participar en interescolares, hoy las expectativas de estos equipos son mucho más globales. Y en eso, tras ellas hay organizaciones, municipalidades y privados financiando.

-Este grupo de chicas se está tomando los espacios escolares como propios, sin ver límites. No han querido armar una competencia robótica para competir acá. Quieren competir con los mejores del mundo -dice David Leal, director de Innovacien, una ONG dedicada a democratizar la innovación y la tecnología, desde el 2009, con jóvenes de dentro y fuera del sistema escolar.

Felipe Pickenpack, mentor de equipos de First -una ONG estadounidense, cuyo objetivo es estimular a jóvenes a involucrarse en ciencia y tecnología, tras competencias como First Global y First Robotics Competition- y mentor de estas cuatro adolescentes, recuerda que hace unos años las escolares que integraban estos equipos se dedicaban a escribir, redactar ensayos y a supervisar márketing en vez de construir los robot.

-Hoy construyen uno a uno con los chicos. A través de la robótica descubren el mundo -dice.

Abrir puertas

Belén Guede, egresada de un liceo particular subvencionado, dice que su familia siempre la apoyó: cuando quiso jugar fútbol femenino en la enseñanza media o cuando quiso incursionar en las ciencias, antes de entrar a la universidad. Dice que sus padres no hicieron distinción entre ella y su hermano mellizo -su único hermano-, desde temprana edad.

Belén Guede recuerda que en tercero medio ingresó a "Corazón de Chileno". En ese entonces, para el equipo no eran prioridad los temas de género.

-Con el tiempo ha cambiado; se empezaron a preguntar por qué no había más mujeres y cuáles eran las consecuencias de esto. Que no haya mujeres en estos espacios, sí nos priva a nosotras-dice.

En un principio, a Valentina Flores le pasó. Incursionó hace tres años en la robótica por primera vez en el equipo de su colegio, el Patricio Lynch de Valparaíso, donde vive. Sin embargo, su dedicación formal comenzó en las competencias. Por mucho tiempo se sintió minoría entre hombres. Pero su mamá -auxiliar dental de la Armada- insistió en que debía quedarse.

-Me di cuenta que era yo la que me sentía diferente. Los chiquillos nunca me miraron en menos. Era yo la que me apartaba y no tenía confianza en mí. Esto se trabaja en la robótica. La robótica es generar ideas desde uno mismo, entonces para uno hacerlo tiene que tener confianza y creer en lo que sabe.

Valentina cuenta que ya ha viajado cinco veces a competir al extranjero.

- Y, hoy, al ver lo que quiero estudiar en el futuro, me exijo mucho más y sé mucho más. Con la robótica se nos abren muchas puertas porque nosotros ya tenemos la experiencia, mucho antes de estar en la universidad.

Varias han sabido de casos donde las familias se han opuesto o preocupado cuando sus hijas han manifestado las ganas de formarse en esta disciplina.

-Por eso, hoy estamos trabajando en derribar los estereotipos -dice Belén Guede.

Macarena Abarca, hija de un ingeniero dedicado a temas de energía renovable, dice que su padre fue el impulsor tras su gusto por la tecnología. A él siempre le importó que ella aprendiera de sus modelos de paneles solares, se tomó el tiempo de explicarle cómo funcionaban, de transmitirle el gusto en el área.

-Ahí empezó mi cariño por las STEM. Pero cuando intenté tomar un curso de robótica en octavo, el profesor me dijo que no podía, sin argumentos -dice.

Ella insistió hasta conseguirlo. Recuerda que en clases no se esperaba mucho de ella ni se le exigía como a los otros. Macarena se mantuvo ahí, adoptando puestos de liderazgo. Y fue ascendiendo.

-A pesar de las dificultades, no he parado. Y he tenido problemas en los equipos de robótica. Problemas de poder o, por ejemplo, cuando a quienes estoy liderando no me hacen caso. A veces me dan ganas de tirar la toalla y no seguir, porque le estoy dedicando tiempo que podría dedicarle a la PSU. Pero desde aquí puedo inspirar a niñas que pasaron por lo mismo que yo y eso a mí me encanta -dice y cuenta que planea estudiar su pregrado en el MIT.

-Quiero abrir puertas. "Girls in tech" a mí me abrió muchas puertas, entonces lo que yo hago es que les digo a mis amigas de robótica que se inscriban, sean voluntarias. Intento recomendarles qué hacer. Quiero empoderarlas.

El futuro en los escolares

Cada día son más los colegios en Santiago que imparten talleres extraprogramáticos acerca de robótica educativa. Algunos son apoyados por STEM Academy Chile, la organización comunitaria cofundada por Belén Guede y ubicada en Recoleta.

En su caso, preparan a niños de básica y media para participar, tal como ellas, en ligas más especializadas en países como Estados Unidos.

Francisca Montecinos, capitana del área Business en el equipo "Pizza Mecánica" y coordinadora estudiantil y gestora de proyectos en STEM Academy Chile, a menos de un año inserta en el mundo de la robótica educativa, habla de sus planes. Hoy es coresponsable del proyecto "STEM For a Change", donde con charlas y conferencias y el apoyo del Departamento de Estado de EE.UU. buscan motivar a mujeres de liceos públicos a introducirse al mundo STEM.

En poco tiempo, ya es la mentora de un equipo de robótica de niños pequeños como parte de un proyecto educativo del Instituto Chileno Norteamericano, donde les enseña lo básico de los robots, como los sensores y los motores.

-Los apoderados del equipo de los niños que yo mentoreo, cuando me conocieron me dijeron: "¿Y tú eres la profe?". "¿Y qué edad tienes?". Pero no hay que ser profesional ni mayor de edad para traspasar conocimiento. Al final, estás enseñando a una generación nueva, lo que ya sabes -dice.

Reconocen los obstáculos. Saben que el ecosistema está todavía en etapa de transición.

-Porque no es que hoy estemos cincuenta y cincuenta -dice Belén Guede-. Pero si vemos a los equipos de robótica que están en edad escolar, sí podemos esperar que, de acá en adelante, más niñas podrán en el futuro profesionalizarse en el área STEM. Por eso estamos trabajando ahí.

Valentina Flores recuerda que para la competencia a la que asistieron en Ciudad de México le tocó competir con la liga de Uzbekistán.

-Como yo era la "driver" (conductora) de mi equipo, tenía que hablar con el "driver" de su equipo y hacer la estrategia. Él me mandaba todo el rato y yo le decía: "Mi robot puede hacer esto también". Le costó ceder, pero yo tenía que estar firme -dice.

Francisca Montecinos agrega:

-La robótica siempre se ha visto como algo futurista, pero es algo de ahora, algo que mujeres están haciendo. Estamos demostrando que podemos hacerlo.


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Valentina Flores se convirtió en la primera chilena en manejar el roboten una competencia internacional.
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Francisca Montecinostrabaja con ligas de robotsdirigidas a niños más chicos.
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A los 16 años,Macarena Abarcaes considerada unarole model en su generación.
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Belén Guede, sin egresarde pregrado, tiene una destacada y premiadacarrera en tecnología.
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