Fondos Mutuos
Sorpresa causaron las duras críticas que un sector de la oposición realizó al discurso que pronunció el pasado 11 de septiembre el Presidente Sebastián Piñera, respecto de las circunstancias del derrumbe de la democracia. Ese día, en La Moneda, Piñera señaló que "es bueno y necesario recordar que nuestra democracia no terminó por muerte súbita ese 11 de septiembre. Venía gravemente enferma desde mucho antes y por distintas razones". La vinculación entre el quiebre de la democacia y las violaciones de los derechos humanos, sin embargo, han sido un tema de larga data. De hecho, el informe Rettig la abordó. En la página 33 del primer tomo del informe, la Comisión Nacional de Verdad y Reconciliación -que trata sobre muertes y desapariciones de personas durante el régimen militar y fue creada bajo el gobierno de Patricio Aylwin- aborda el escenario imperante en Chile al 11 de septiembre de 1973. El texto otorgó una alta importancia el deterioro de la democracia en el país. "El estado del país a esa fecha, estado que cabe describir como de aguda crisis en la vida nacional, representa la destrucción o debilitamiento de un gran número de puntos de consenso entre los chilenos relativos a instituciones, tradiciones, supuestos de convivencia social y política, y otros, que son a la vez salvaguardia del respeto a los derechos humanos. El conocimiento de la crisis de 1973 se hace entonces indispensable, tanto para entender la gestación de las posteriores violaciones de esos derechos que hemos debido investigar como para prevenir que ellas se repitan". En su página 20, el informe Rettig también puso especial relieve en otra situación: "La Comisión desea afirmar enfáticamente que aun cuando ciertas circunstancias hagan más probable la comisión de ciertos hechos o debiliten las defensas institucionales y sociales que contribuyen a prevenir que ellos se cometan, en ningún caso justifican ni excusan, en medida alguna, que se violen normas legales y éticas de carácter absoluto, como son aquellas que gobiernan las situaciones que a esta Comisión ha tocado examinar". En su discurso, Piñera indicó que a fines de los 60 comenzaron a erosionarse los pilares de la democracia, pero, de la misma manera, señaló: "Una vez más, quiero expresar en forma clara y categórica que nada, ninguna circunstancia o contexto justifica las graves, crueles, sistemáticas e inaceptables violaciones a los derechos humanos ocurridas durante el régimen militar. El hecho de que muchas de estas violaciones fueran cometidas por agentes del Estado solo incrementa su gravedad y el rechazo que merecen".