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87% analfabetos, 66% labradores y jornaleros, y con un PIB de US$ 710 millones: Chile en 1810

domingo, 16 de septiembre de 2018


Economía y Negocios Domingo
El Mercurio

Las riquezas más grandes en los albores de la Independencia pertenecían a fortunas de la agricultura, el sector mercantil y la minería, mientras Chile comenzaba a transitar hacia el libre comercio, desde 1811. Sascha Hannig



abía una población de 810.807 personas; una expectativa de vida no superior a los 32 años; 87% de habitantes analfabetos y en, lo medular, dos grandes grupos sociales: propietarios y moradores; esto es, sin clase media. Mientras, la moneda utilizada era el real hasta la Independencia, para dar paso al peso "de plata" desde 1817. Este era el panorama de Chile hace dos siglos, el 18 de septiembre de 1810, cuando se celebró la primera Junta Nacional de Gobierno, y con ello se abriría el camino a la Independencia.

Al iniciarse el proceso de emancipación, el PIB nacional era el equivalente a US$ 710 millones de 2015 -cálculos hechos incluyendo la inflación de estos dos siglos-, según datos extraídos del Economic History & Cliometrics Lab de la Universidad Católica (EH Clio Lab), el laboratorio de historia económica de la UC. Así, el PIB per cápita llegaba al equivalente a US$ 865 (de 2015).

Para el economista y profesor de la Universidad Católica Rolf Lüders, la cifra es interesante, al compararla con los países más pobres de la actualidad. "Por ejemplo, la República Central Africana, que tiene un PIB por persona comparable de US$ 726 y la República Democrática del Congo, cuyo PIB per cápita es de US$ 887. Todo indica que nuestro nivel de ingreso por persona en 1810 no era muy superior al de sobrevivencia", remarca.

La pobreza era preponderante. Si bien, no existen registros numéricos sobre la proporción de la pobreza en la época, se ha estimado en el orden del 95%. "La investigación sobre pobreza en Chile de Macarena Ponce de León (profesora UC) identifica que entre 1850 y 1888 -dependiendo de la provincia-, entre 55 y 73% de las sepultaciones correspondían a 'pobres de solemnidad'", señala el profesor José Díaz, de la Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas de la Universidad Católica y subdirector del EH Clio Lab.

La ruralidad era otro rasgo del Chile decimonónico. La primera proporción de ruralidad y población urbana data recién de la sexta década de dicho siglo, y estimaba que era de 71% versus 29% respectivamente, según datos extraídos de EH Clio Lab .

¿A qué se dedicaba la gente?

Según datos del INE, relativos al primer dato sobre categorización de los trabajadores disponible -el censo de 1813-, en aquella época el 34,2% eran labradores; 32,04%, jornaleros; 11,5%, criados libres; 7,06%, mineros; 6,66%, artesanos; 6,21%, esclavos; 2,24%, comerciantes, y 0,07%, profesores/literatos.

"No es aventurado señalar que gran parte de la población se ocupaba en tareas agrícolas y en servicios de la zona rural", agrega el profesor Díaz. "Mi percepción es que buena parte de los trabajadores eran peones con muy baja o ninguna calificación, por lo que sus ingresos debieron estar al nivel de subsistencia. Por cierto, había algunos graduados de la Real Universidad de San Felipe -el antecedente de la U de Chile, y cuya fundación había ocurrido en la colonia-, pero seguramente eran pocos y la totalidad hombres".

Según el especial "Chile en cuatro momentos", publicado por "El Mercurio" para el Bicentenario en 2010 -con datos actualizados a través de la calculadora INE a 2018-, existen algunos cargos de la época de los que hay registro del sueldo. Por ejemplo, para el resguardo de Valparaíso, según un registro de 1796, los sueldos eran de 12.000 reales al año para un comandante (unos $1.465.070 mensuales de 2010 y $1.884.003 de 2018). Un marinero ganaba el equivalente a $ 253.945 (2010) o $326.000 (2018). Un soldado de la milicia en 1810 ganaba $10 de la época, equivalente a $140.064 de 2010 y $180.115 de hoy. Y un profesor de cátedra en el Instituto Nacional, hacia 1822, ganaba alrededor de $41,6 de la época, unos $582.667 en 2010 y $749.279. Un abogado de ese instituto ganaba $16,6 ($232.506 de 2010 y $299.000 de 2018).

Los más ricos de la época

El doctor en historia y profesor de la Usach Manuel Llorca-Jaña explica que, a principios del siglo XIX, las fortunas chilenas provenían sobre todo de la agricultura, el sector mercantil y la minería. "Las familias mas adineradas eran los Balmaceda, Alcalde, Calvo Encalada, Urmeneta, Subercaseaux, Goyenechea, Ossa, Gallo, Ovalle, Tagle, Bezanilla, Errázuriz, Valdés, Huidobro, Larraín, Trucios, Azúa, Vicuña y Herrera-Rojas", explica. "A nivel individual destacaban: El Conde de la Conquista, Marqués de Casa Real, Marqués de Villa Palma, Pedro Balmaceda, José de Urrutia y Mendiburu, Domingo Díaz de Salcedo, Francisco Javier Errázuriz, (y) José Ramírez".

La primera estimación de las grandes fortunas en Chile data solo de fines de siglo XIX (1882) y vino de la mano de Benjamín Vicuña Mackenna, cuando en el diario "El Mercurio" de Valparaíso del 26 de abril de 1882 publicó un listado bajo el título Los Millonarios de Chile Viejo, en el que detalla 59 nombres.

Allí la mayor fortuna consignada es la de Juana Ross de Edwards, que suma $16 millones de la época, el 4% del PIB de la época, seguida por Carlos Lambert, unos $15 millones de la época. También aparecen otras familias. Por ejemplo, Isidora Goyenechea (cuya fortuna a 1882 era de $14 millones), Emeterio Goyenechea ($ 6 millones), Francisco Subercaseaux ($ 3 millones) y Maximiliano Errázuriz ($ 3 millones), entre otros.

Sobre la desigualdad de ingresos, el historiador explica: "Era alta, sobre todo la desigualdad de la riqueza. La desigualdad del ingreso era también alta, pero dado que Chile generaba pocos ingresos en esta época, era menos alta que aquella relativa a la posesión de activos. Respecto de derechos políticos, muy pocos los tenían (...) Chile era una sociedad muy desigual", resume.

Exportaciones basadas en los minerales

El comienzo de la independencia de Chile cambió la manera en que la economía del país y el comercio exterior se habían desarrollado hasta entonces. La Corona Española tuvo por muchos años el control total de las importaciones y exportaciones (el monopolio comercial). Sin embargo, según explica Patricio Bernedo, profesor de historia de la Universidad Católica, esto cambió con la Ley de Libre Comercio de 1811. "Finalmente se abren los puertos de Chile al comercio mundial (...) Un hecho notable de este periodo es que con la revolución industrial nos convertimos en exportadores de materias primas. Esa condición no la hemos perdido nunca". Para el historiador, de esto se desprende el apego del país por un modelo de crecimiento hacia afuera, que se extendió hasta después de la crisis del 29, para luego, reinstalarse desde los 70' hasta la actualidad. La plata, el cobre y el oro eran las exportaciones preponderantes de principios del siglo XIX.

"Nuestros principales socios comerciales eran europeos: Reino Unido y Prusia (Alemania). Para el intercambio internacional se usaban libras esterlinas. La moneda chilena recién se afirmaría en 1861 con la Ley de Bancos", añade el profesor Díaz. En tanto, el profesor Lüders destaca que "la minería, especialmente la de plata y cobre, ya jugó entonces un rol importante en la obtención de los recursos externos necesarios para el desarrollo del país".

GRAN PARTE de los trabajadores tenían muy baja calificación, por lo que sus ingresos debieron estar al nivel de subsistencia.

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