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Más de 200 investigadores en 20 países trabajaron durante 13 años para lograr el hito publicado en Science:

Genoma completo del trigo augura mayor rendimiento y seguridad alimentaria al mundo

viernes, 17 de agosto de 2018

Paula Leighton N.
Vida Ciencia Tecnología
El Mercurio

El avance permite acelerar el desarrollo de variedades más nutritivas y resistentes a enfermedades y a los embates del clima.



La humanidad lleva 10 mil años cultivando y consumiendo trigo. Casi no hay cultura que no tenga un alimento básico a base del grano; ejércitos han sido derrotados y guerras se han ganado por causa del pan.

Desde ayer, sin embargo, la historia del cereal más consumido en el planeta se separará en un antes y un después.

"Para mí, este es un gran día para la humanidad. Un paso fundamental: el trigo aporta más proteínas a nivel mundial que todas las carnes que comemos, provee el 20% de las calorías que consumimos, además de vitaminas, minerales. Entender su genoma nos va a permitir hacer cosas que no imaginábamos o creíamos imposibles", dice al teléfono Cristóbal Uauy, ingeniero agrónomo chileno e investigador hace una década en el Centro John Innes, en Inglaterra.

Uauy se refiere a la publicación aparecida ayer en la revista Science sobre el mapa completo del genoma del trigo harinero, del cual son coautores él y los investigadores postdoctorales Ricardo Ramírez González y Philippa Borrill, de su laboratorio.

Ellos integran un equipo internacional de 202 investigadores de 73 centros ubicados en 20 países, que durante 13 años trabajaron en la creación del detallado mapa al alero del Consorcio Internacional para la Secuenciación del Genoma del Trigo (IWGSC).

La tarea se ha considerado titánica, considerando que el genoma del trigo harinero es cinco veces mayor que el del ser humano y posee tres subgenomas.

El trabajo no solo desenmaraña el código genético del trigo "desde la primera a la última base", sino que proporciona la ubicación precisa y la secuencia de casi 108 mil genes y de 4 millones de marcadores moleculares en los 21 cromosomas del cereal.

"Es como un mapa con muchas capas de detalle: grandes carreteras, caminos secundarios, pequeñas rutas, ríos, sitios clave y casas", compara el IWGSC.

Todos estos datos estarán disponibles para que fitomejoradores trabajen en el desarrollo de nuevas variedades. Hoy el desarrollo de una de ellas toma 12 a 15 años. En Chile, 8 a 10 años, gracias a su variabilidad climática. Según el IWGSC, "con la secuenciación disponible, esto podría reducirse a entre 3 y 5 años".

"Es un tremendo avance", dice el ingeniero agrónomo Iván Matus, especialista en mejoramiento genético de trigo del INIA Quilamapu, en Chillán, quien coincide en que "esta información nos permitirá ser más precisos y rápidos para el desarrollo de futuras variedades de trigo". Matus tiene en mente trigos con mayor contenido de fierro, proteínas, fibra y antioxidantes, o que requieran menos fertilizante del que hoy demanda la siembra en nuestros suelos de origen volcánico, que toleren mejor la sequía o eviten usar pesticidas químicos, reduciendo así el impacto sobre el medio ambiente. "Estos son todos trabajos que hoy estamos desarrollando y que esta información posibilitará hacer mejor y con más eficiencia".

Ampliando el granero

Para realzar la relevancia de la publicación sobre el genoma completo del trigo, a esta se sumó ayer la publicación simultánea de otros seis artículos científicos que utilizan este mapa como referencia: una en el mismo número de Science, cuatro en Genome Biology y una en Science Advances, que identifica 828 genes potencialmente asociados a enfermedades causadas por el trigo, como la enfermedad celíaca, el asma del panadero y una rara alergia al trigo que se activa con el ejercicio.

Pero donde se espera un mayor impacto es en la alimentación mundial. Se estima que para satisfacer la demanda de los 9.600 millones de habitantes proyectados hacia 2050, la producción de trigo debe aumentar en 1,6% al año sin aumentar la superficie de cultivo. "Hasta ahora solo estamos aumentando 0,5% al año. Con este mapa podremos acelerar ese objetivo", presagia Uauy, quien remata con un optimista "ahora tenemos una energía nueva".

"Piensa que cada persona consume 50 plantas diarias de trigo para sostenerse todos los días de su vida. Y desde hoy tenemos cómo hacerlo más sustentable. Por eso esto es importante". 
CRISTÓBAL UAUY
JEFE DE PROYECTOS EN GENÉTICA DEL TRIGO CENTRO JOHN INNES, INGLATERRA

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