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Entrevista De Europa a Sudamérica

De colonos a comerciantes: la inmigración española en Chile

domingo, 12 de agosto de 2018

Juan Rodríguez M.
Historia
El Mercurio

Ni romanticismo ni estigmatización, en "La azarosa y difícil aventura de migrar. Españoles en Chile (1880-1950)", el historiador Baldomero Estrada relata las dificultades y éxitos de los peninsulares que decidieron probar suerte al sur del mundo: desde una fracasada colonización de la Araucanía hasta su presencia en las casas de préstamos y la prensa.



Al pensar en la migración española en Chile, normalmente la mente se va hacia los refugiados de la Guerra Civil y, en particular, a los dos mil republicanos llegados en el "Winnipeg" en 1939. En ese caso, y con razón, la imagen que hay es positiva, fraternal e incluso romántica. Sin embargo, cuando la mirada abarca con más amplitud y diversidad la inmigración peninsular a este lado del mundo, asoman los matices, las alegrías y penas de la realidad.

Esa mirada eligió el historiador chileno Baldomero Estrada Turra, profesor del Instituto de Historia de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, y la tradujo en un libro de 243 páginas, publicado por Ril editores y titulado "La azarosa y difícil aventura de migrar. Españoles en Chile (1880-1950)". Azares y dificultades que se refrendan, por ejemplo, en el contexto de las políticas estatales por atraer inmigrantes europeos a Chile, a fines del siglo XIX y principios del XX, cuando se intentó colonizar el sur, la Araucanía, con españoles. Un proyecto que fracasó entre las disputas con los agentes a cargo del proceso, con las autoridades y con los colonos chilenos, además de debates en la prensa y el Congreso Nacional.

-¿Qué responsabilidades tuvieron el gobierno y las empresas privadas de colonización en el fracaso de esa colonización española?

"Que los intentos colonizadores no resultaran obedece a múltiples causas. El Estado, o los empresarios privados, que asumieron la responsabilidad de dirigir estas empresas colonizadoras no cumplieron generalmente con los compromisos de otorgarles a los colonos los medios y recursos necesarios para enfrentar, especialmente, la primera etapa, que significaba construir sus casas e iniciar los sembrados. Se debía entregar madera, semillas, herramientas y medios de sustento, y ello siempre fue muy irregular. Además no siempre las tierras eran apropiadas para el cultivo, como tampoco los inmigrantes estaban habituados a las inclemencias del tiempo y a enfrentarse a los continuos robos de que eran víctimas en zonas donde la vigilancia policial prácticamente era inexistente. Del mismo modo, la selección de los colonos no era apropiada, ya que no siempre poseían experiencia como agricultores ni venían de regiones similares a los terrenos en donde se les instalaba. De allí que lo normal fuera que los colonos que se quedaron en el país, y que no regresaron o reemigraron a otro, terminaran como comerciantes en los pueblos más cercanos".

Fuera de aquel episodio, la migración española que llegó a Chile, sobre todo a partir de 1895, fue un fenómeno eminentemente urbano, en ciudades como Santiago, Valparaíso y Concepción, por mencionar solo las principales. De hecho, el autor identifica, a comienzos del siglo XX, una relación entre la urbanización de Chile y los migrantes hispanos. De ser una minoría en el siglo anterior, pasaron a ser la principal colonia europea en el país. Y se concentraron en el comercio y la industria, en actividades textiles, manufacturas, la metalurgia, negocios como panaderías y ferreterías, y en casas de crédito y empeño.

-¿Por qué eligieron Chile?

"Las posibilidades laborales en Chile, a fines del siglo XIX y comienzos del XX, eran muy reducidas para quienes querían obtener un buen empleo. Argentina y Brasil recibieron en forma masiva a los inmigrantes por sus atractivos salarios, lo cual no ocurría en Chile, en donde no existía una actividad de gran demanda laboral, como el cultivo del trigo o el café. Por el contrario, nuestro país resultaba de interés para quienes querían incursionar en actividades de pequeños empresarios, especialmente como comerciantes, en una sociedad que estaba experimentando un creciente desarrollo urbano y requería de servicios que no siempre atraían a la población nacional. De allí que quienes poseían capacidades empresariales y estaban dispuestos a enfrentar los sacrificios que este tipo de actividades imponían tenían la oportunidad de hacerlo".

-La "conflictiva forma de inserción laboral" a la que se refiere el libro apunta a las casas de préstamos. ¿Cuán importante fue la presencia de españoles en ese rubro y qué problemas les trajo?

"A comienzos del siglo XX cerca del 80% de las inversiones en casas de crédito prendario pertenecían a españoles. La ausencia en Chile de ese tipo de establecimientos -que existían en Europa, pero controlados por el Estado- resultó muy lucrativo para los españoles, que ya conocían la forma de operar de estos negocios. Las limitaciones económicas y la falta de disciplina para manejar los escasos recursos que generaban los sectores más vulnerables de la sociedad provocaron una alta demanda por las casas de préstamo. Esta identificación de las casas de préstamo con la colectividad española provocó algunos problemas que afectaron la imagen pública de los españoles en general. Fue común que en las huelgas y mítines populares se asaltara o apedreara este tipo de establecimientos, acusándoles de usureros y extorsionadores de los más necesitados. Las mismas legaciones representativas de España lamentaban que sus compatriotas ejercieran esta actividad y llamaban a que desistieran de hacerlo. En todo caso, dada la amplia diversidad de establecimientos controlados por los españoles en el ámbito comercial, el crédito prendario era muy reducido, pero tenía una gran visibilidad, especialmente entre los obreros. Por lo demás, no todos los agencieros abusaban de sus clientes y existen varios testimonios de buen comportamiento y acciones solidarias de propietarios de estas agencias".

-Además de los rubros mencionados, ¿cuán importante ha sido la presencia española en el periodismo y en la actividad editorial y, quizás en relación con ello, en la política interna?

"El aporte español al desarrollo del periodismo y la actividad editorial en Chile ha sido muy significativo. En Valparaíso sobresale la labor de Santos Tornero, propietario de El Mercurio de Valparaíso en la década de 1860, quien además fue librero, impresor y editor de importantes obras clásicas distribuidas en Chile y otros países latinoamericanos. Muchas editoriales estaban en manos de españoles, como la Editorial Balcells. En general, podemos advertir, en los más remotos lugares del país, una importante labor de españoles, a través de imprentas y periódicos, en el desarrollo cultural y también político, que en ocasiones les provocó algunos problemas. Fue el caso de Juan Lloveras en Pisagua, quien apoyó la candidatura de Federico Errázuriz a través de una declaración ampliamente difundida, en la que proclamaba la defensa de los sectores populares, tras lo cual fue acusado ante la policía y la legación de España por los opositores a su candidato por inmiscuirse en política interna siendo extranjero. Una situación engorrosa vivió también un dibujante español, quien a comienzos del siglo XX hizo una grosera caricatura del Presidente de la República y su esposa, lo que llevó a que fuese asaltado por desconocidos".

Pasado y presente

En su libro, Estrada recuerda y concuerda con esa afirmación que dice que la historia de la humanidad es la historia de las migraciones. Quizás por eso piensa que los problemas que se ven al conocer la inmigración española a Chile "son problemas que se pueden proyectar a la realidad contemporánea". Claro, porque los azares y dificultades que tuvieron los españoles tienen que ver menos con la nacionalidad de las personas que con el fenómeno mismo de la migración que, como hace más o menos un siglo, hoy vuelve a ocupar la atención pública.

-¿Qué problemas de la migración española en Chile se pueden proyectar a la realidad chilena contemporánea?

"En la actualidad emergen diversos problemas que se manifestaron también en el pasado, especialmente con las colectividades española e italiana a fines del siglo XX. Entre los temores de la población, difundidos por un sector de la prensa, se culpaba a los inmigrantes de introducir diversas enfermedades, entre ellas la lepra, y de ser responsables de múltiples hechos delictuales. Igualmente se les acusaba de realizar labores improductivas como vender confites y remolinos para niños en las plazas, amenazar el mercado laboral de los criollos y no contribuir en ningún sentido al desarrollo nacional. Sabemos finalmente que, tanto en los procesos anteriores como en el presente, los inmigrantes poseen niveles de instrucción superiores al promedio nacional, pero más importante que eso, poseen una capacidad de resiliencia y de sacrificio que no podemos cuantificar y que es fundamental para enfrentar los desafíos para insertarse en una sociedad que no siempre es receptiva. Aunque no se debe generalizar, existen -más bien por prejuicios e ignorancia- actitudes que provocan rechazos y temores infundados, pero que dañan un fenómeno normal y creciente, que se mantendrá como un buen y positivo indicador de que Chile está avanzando, en una sociedad globalizada y diversa que requiere tolerancia y apertura de miras".

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