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Un paseo común y corriente de un padre y un hijo al zoológico se convierte en el inicio de una aventura de grandes aprendizajes. Mientras su papá decide quedarse en un banco contestando correos electrónicos, Tete se lanza a recorrer el lugar para ver a los animales. Pero ante su sorpresa advierte que ninguno de ellos está en el zoológico. "No había elefantes, no había gorilas, no estaban las focas nadando en filas, no había monos, no había culebras, no había jirafas, ni llamas, ni cebras", escribe como introducción de "Tete y Leonel en la huelga de los animales" (Planeta, $7.990), su autor, Óscar Landerretche Moreno. Si ese nombre le sorprende, no es equivocación: el economista, académico y ex presidente del directorio de Codelco está presentando su primer trabajo en el campo de la literatura infantil, un género del que admite es un seguidor de larga data. Admira a autores como Beatrix Potter, Maurice Sendak y Michael Bond. "He ido reuniendo libros ilustrados y narrativos para niños por años. En mi biblioteca hay unos 3 mil, fácilmente. Me he formado un criterio sobre literatura infantil", dice Landerretche. "Desde siempre, cada noche le leía un cuento a mis hijos. Tengo cuatro. Lo sigo haciendo con mis hijos menores de 3 y 5 años. El mayor es hoy un mechón universitario", agrega. Y ese estudiante de primer año es Tete, el protagonista de la historia que Landerretche escribe aquí en rimas de un verso libre, con bellas ilustraciones de Daniela Fernández, quien fue elegida para el proyecto en una convocatoria anónima realizada por redes sociales. Leonel, en tanto, es el león africano del zoológico que acompaña al niño en un relato que viene a proponer una reflexión sobre educación cívica para menores: la desaparición de los animales tiene que ver con una huelga "sindical" que se ha declarado al interior del zoológico, dado el creciente problema de la alimentación por los altos costos. "Lo que hay en el libro es un problema político, una huelga con un origen económico. Y hay distintos puntos de vista en medio de ese conflicto. Existe un personaje que es corrupto (Mario, el macaco), y otro que es bueno (Carlos, el zorro culpeo). Pero incluso ese personaje malo está conduciendo un proceso que muchos dirían que está bien", explica Landerretche para describir su visión sobre la educación cívica. "Vivimos en una sociedad llena de complejidades y contradicciones, y hay que situar a los niños en esa realidad contradictoria. Hay que crear una participación al leer el libro: preguntar, discutir, opinar. Hablar de la naturaleza contradictoria del mundo, y de las muchas formas de pensar, permite desinfantilizar a los niños", señala Landerretche. "Tete y Leonel en..." es el primer título de cuatro. Todos ocurren en el mismo zoológico y están dedicados a cada uno de sus hijos. Ya está escrito y dibujado el segundo: "Pelusa y Leonel y los animales inmigrantes".