Fondos Mutuos
E l riesgo geopolítico está al alza. La anexión de Crimea por parte de Rusia, la militarización del Mar del Sur de China y los cuestionamientos de Estados Unidos a sus aliados europeos hablan de un mundo más complejo y donde la rivalidad entre potencias parece estar de vuelta. En busca de una explicación, ya que sostiene que la mayoría de los hechos que nos asombran son calculados, el coronel (r) del ejército español Pedro Baños rescata la disciplina de la geopolítica para revelar cómo se domina el mundo. Ex jefe de contrainteligencia y seguridad del Cuerpo de Ejército Europeo y experto en yihadismo, Baños es un panelista habitual de los programas de televisión y radio de España, lo cual se entiende por la facilidad que tiene para exponer, por ejemplo, los "pecados capitales de la geopolítica", los cuales conducen al conflicto o a ser influido por los más fuertes. El autor de "Así se domina el mundo: Desvelando las claves del poder mundial" (Ariel, 2017), que estuvo a punto de ser escogido director de la Seguridad Nacional del gobierno de Pedro Sánchez, hace mucho énfasis en el hecho de que en la actualidad son las "realidades económicas las que marcan verdaderamente el ritmo del resto de las políticas, incluida la bélica" o que la "conquista de los mercados y las tecnologías punteras están ganando en importancia al mero control de territorios". Por defecto, esto haría más predecible el comportamiento de las naciones en una lógica de costo/beneficio. A propósito de la llegada de su libro a las estanterías chilenas, Baños contestó por escrito preguntas de "El Mercurio". -En su libro da mucho peso a la economía como factor geopolítico. A su juicio, ¿la guerra comercial entre Estados Unidos y China puede deteriorar la relación de potencias de forma peligrosa? "La actual guerra comercial desatada entre Estados Unidos y China es tan solo un episodio más de dos superpotencias que pugnan por alzarse con el dominio económico mundial, que les permita ejercer el poder más amplio posible dentro del planeta. Washington creó un orden económico en 1944, en Bretton Woods, que le fuera favorable a sus intereses globales, y que a partir de 1991, tras el hundimiento de la Unión Soviética, lo consolidó para convertirse en el gran poder hegemónico y absoluto. Pero la potente irrupción de China, que ha sabido aprovechar perfectamente los errores que han cometido no tan solo EE.UU. sino todo Occidente (como la deslocalización de empresas de alta tecnología en su territorio), ha sabido posicionarse como una gran potencia económica con implantación e influencia en buena parte del mundo. Obviamente, EE.UU. intenta revertir a toda costa esta situación y recuperar el poder que estaba perdiendo, entre otras cosas, porque sabe -como sucediera en las guerras púnicas- que una vez que China sea lo suficientemente fuerte desde el punto de vista económico, el siguiente paso será reforzar -aún más- sus capacidades militares en todos los escenarios, incluyendo el espacio y el ciberespacio. Si a eso se une la necesidad que tiene Beijing de conseguir recursos naturales de todo tipo en el exterior para su abultada población y su potente industria, vemos que estamos en un escenario muy semejante al de Japón antes de la Segunda Guerra Mundial, por lo que no es descabellado pensar que el resultado pueda ser el mismo, es decir, que termine por haber un gran enfrentamiento directo entre las dos grandes potencias". -Usted sostiene que mucho de lo que pasa está planificado; sin embargo, hay varios líderes, como el Presidente Donald Trump, que son caracterizados como "impredecibles". ¿Hasta qué punto el auge de líderes populistas desafía esa noción? "Es cierto que, a primera vista, las decisiones que adopta Donald Trump parecen ser erráticas y confusas incluso para sus más próximos aliados. Pero ello no nos debe inducir a pensar que la gran estrategia no esté perfectamente diseñada. Todo ello puede no ser más que una pantalla para distraernos de lo verdaderamente importante, que es el nuevo orden mundial que se está fraguando. Si se analiza desde esa perspectiva, se puede observar cómo las grandes piezas van encajando. Hay que pensar que si de verdad Trump estuviera causando un serio perjuicio a su país, ya no estaría en el poder, pues hay muchas formas de conseguirlo actualmente, empezando por la 'muerte social'". -¿Cree que la Unión Europea se ha dado cuenta muy tarde de que no se puede tener solo poder económico sin contar con poder militar? "Lo sabe desde hace muchos años. Lo que no ha sabido es cómo solucionarlo. Y lo más posible es que siga igual. Para que se dé una verdadera alianza militar con ciertos visos de duración, sus miembros tienen que, entre otras cosas, percibir una amenaza común y existencial. Pero ese no es el caso actualmente. Por no hablar de la disparidad de presupuestos de defensa o de las diferentes voluntades políticas a la hora de emplear los medios militares. A pesar de las últimas iniciativas en este sentido, el camino para que la UE llegue a dotarse de un ejército común sigue estando lleno de obstáculos".